Según el organismo, además, la cifra interanual fue del 32,4% y el acumulado registrado en lo que va de 2026 es del 12,3% Vale recordar que, con este nuevo dato, se rompe la tendencia de 10 meses al hilo con precios al alza.
La inflación de abril se ubicó en el 2,6%, según el Índice de Precios al Consumidor que cada mes publica el INDEC. Se trata de una buena noticia para el Gobierno, que viene de afrontar diversas polémicas.
Según la consultora Economía & Energía, el costo de importación de Gas Natural Licuado (GNL) y gasoil aumentará hasta un 30% durante el invierno. Esto llevaría el costo del gas a unos 5,3 dólares por millón de BTU, levemente por encima del año pasado, mientras que la generación eléctrica también se encarecerá.
Inflación: las proyecciones para los próximos meses
Pese a la desaceleración de abril, el escenario para mayo aparece más desafiante. El principal factor de riesgo proviene del frente externo: la guerra en Medio Oriente ya impacta en los precios internacionales de la energía.
Desde mayo, los colectivos en el AMBA subieron 5,4%, con boletos mínimos que superan los $750 en la Ciudad y los $900 en la provincia. También se actualizaron peajes y tarifas de gas, con subas escalonadas según el nivel de consumo.
Si bien el impacto directo sería acotado por la baja incidencia del gas importado en la matriz local, se suma a otros aumentos ya en marcha.
El comportamiento de los combustibles, las decisiones del Gobierno en materia de tarifas y la evolución del conflicto en Medio Oriente serán claves para determinar si la inflación logra consolidar una tendencia a la baja o si vuelve a acelerarse en el corto plazo.
En este contexto, las consultoras advierten que la desaceleración de abril podría ser transitoria. La combinación de subas en precios regulados, mayor costo energético y volatilidad internacional plantea un panorama incierto para los próximos meses.
Para el actual mes de mayo, los economistas consultados consideran que el IPC será de 2,3% y para junio estiman una baja al 2,1%. Finalmente, para julio se prevé un 2% y para agosto un 1,8%. En síntesis, la expectativa de que la inflación perfore el piso del 2% parece extenderse algunos meses más de lo previsto originalmente, mientras el precio del dólar refleja un alza menor a la proyectada tiempo atrás.
Las proyecciones de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) para los próximos meses sugieren que recién en agosto el índice se ubicaría por debajo del 2% mensual. En el cuarto relevamiento del año, quienes participaron habían estimado una inflación de 2,6% para abril pasado, sin cambios respecto de lo previsto en el informe previo.
Por qué la inflación no perfora el 2% mensual
Claudio Caprarulo, director de Analytica, afirma que la expectativa hacia los próximos meses es que el ritmo inflacionario seguirá retrocediendo, pero de manera leve. Por ahora, no prevé que vuelva a perforar el 2% mensual. Afirma que el piso lo producen varios componentes inerciales y se suman los efectos del repunte del precio internacional del petróleo, en el marco del conflicto bélico en Medio Oriente. Esto último impacta sobre los costos de los combustibles, lo que arrastra a varias categorías y ejerce presión sobre los precios de la economía de manera generalizada.
En síntesis, la espera de que la inflación se ubique por debajo del 2% parece extenderse varios meses a lo previsto, mientras el precio de dólar refleja una menor alza a lo proyectado tiempo atrás.
Garay Méndez sostiene que si el índice inflacionario no perfora muy pronto el 2% mensual, probablemente habrá que esperar un tiempo prolongado para que ocurra. Advierte que si el ritmo no desacelera tras las medidas del Gobierno (ancla cambiaria y mínima actualización salarial), se “corre el riesgo de necesitar una corrección en el tipo de cambio”, lo que posteriormente se trasladaría a la inflación. Esto último, en caso de ocurrir, postergaría el proceso de desaceleración de la inflación de manera profunda, como la que se registró en los dos primeros años de la gestión de Milei.
“La dinámica para los próximos meses aún es compleja. La categoría de precios regulados sigue teniendo una incidencia considerable sobre el IPC, que impide al nivel general acercarse nuevamente al 2% mensual, a pesar de que el Gobierno insiste en forzar el ancla cambiaria y los salarios para traccionar hacia abajo el índice de la inflación”, agrega Lucio Garay Méndez, economista jefe de EcoGo.
El dato más llamativo es el del arroz blanco, con alzas de entre 10% y el mencionado 17%, según las distintas presentaciones. En el caso de los lácteos, las remarcaciones llegan al 8%. Los que más suben son yogures, postrecitos y leche en polvo.
Los ajustes más fuertes que se esperan para mayo
A diferencia de los meses anteriores, donde los alimentos básicos se mostraban contenidos —con excepción de la carne vacuna— en mayo se nota un movimiento más agresivo en las listas de precios de parte de empresas de primera línea, como las mencionadas más arriba.
Las subas de mayo incluyen otros productos de la canasta básica, que en los últimos meses venían más tranquilos, con subas incluso por debajo del IPC. En los fideos, las remarcaciones van del 4% y hasta el 7%. Algunas de las marcas emblemáticas como Luchetti y Matarazzo forman parte de estas subas.
Entre las distintas marcas de café instantáneo, las subas promedian el 7%. Un registro llamativo teniendo en cuenta que el dólar no sólo se mantiene por debajo de los $1.400 sino que incluso cotiza más abajo. El 95% del café que se consume en la Argentina es importado.
Algunos rubros menores, como las tapas de tartas y de empanadas, las subas en distintas marcas de primera línea promedian el 7%. Mientras que en las gelatinas, hay ajustes del 14% promedio.
En distintas marcas de yerbas, los ajustes promedian el 5% en un solo mes. Y en harinas, al igual que en el caso de los fideos, las subas arrancan en el 4% y trepan al mencionado 7%.





