Campesino sembro maiz esperando gran cosecha y la sequia lo obligo a darselo a vacas

Lo que empezo como una campana prometedora, con perfiles de humedad aceptables y precios que tentaban a apostar por maiz temprano, termino para Martin Bireni y su familia con cultivos muy afectados por la sequia y la necesidad de usar el lote como pastoreo de emergencia para el rodeo. En la localidad de Jovita, al sur de la provincia de Cordoba, Bireni comprobo de forma directa que la produccion agropecuaria no siempre se ajusta a la logica de los planes ni a la prolijidad de los numeros.

Aunque su formacion profesional es ingenieria industrial y no proviene de una carrera agronomica, desde hace poco tiempo esta al frente del establecimiento familiar, un campo mixto donde conviven actividades agricolas y ganaderas. “El campo te pone a prueba todo el tiempo”, sintetiza en charla con colegas de la zona. Esa experiencia es la que lo llevo a tomar decisiones con las mismas incertidumbres y riesgos que afronta cualquier productor.

Historicamente la familia habia evitado el maiz temprano: en una region con veranos marcadamente secos, la estrategia era sembrar mas tarde para “pegar” las lluvias de enero o febrero. Sin embargo, esta campana presento senales iniciales diferentes. Tras la siembra, en la misma noche cayo una lluvia de 35 milimetros que favorecio la emergencia; el cultivo nacio con un buen “stand” y un desarrollo inicial que hacia pensar en una buena campana. Sumado a esto, los numeros del mercado y la humedad aparente en los perfiles empujaron a romper la regla tradicional y sembrar maiz temprano en aproximadamente 90 hectareas repartidas en dos lotes a mediados de septiembre.

La apuesta tenia sentido: mejores precios, arranque saludable y disponibilidad de tecnologia y fertilizacion para buscar mayores rendimientos. Se aplico fertilizante arrancador en siembra y se planifico una refertilizacion posterior. Sin embargo, a medida que avanzaron las semanas las lluvias se cortaron en el momento mas critico para el maiz, y la reserva hidrica del suelo se agoto. En esa franja del sur cordobes la falta de precipitaciones no fue un fenomeno aislado: afecto una banda amplia que va desde Villa Valeria, casi en el limite con la provincia de San Luis, hasta areas cercanas a Laboulaye. Muchos maices de primera comenzaron a deteriorarse de manera irreversible.

El golpe fue doble: productivo y economico. El maiz de primera implica costos elevados por hectarea, especialmente cuando se aplican insumos y tecnologia para buscar altos rindes. “Hicimos todo con todas las de la ley”, comenta Bireni; por eso la constatacion del fracaso resulta todavia mas dura. La inversion en semilla, fertilizantes y aplicaciones quedo sin retorno comercial. Para muchos productores, ver el cultivo reducido a rastrojo y plantas estresadas genera, ademas de frustracion, una perdida economica significativa.

Contar con un establecimiento mixto permitio una salida que atenuo el impacto: convertir lo que quedaba de maiz en forraje. En su caso la decision fue soltar las vacas al lote; lo que habia sido pensado para grano, con genetica y fertilizacion de punta, termino siendo consumido en pie por los animales. Otros productores optaron por picar y ensilar o por usar equipos para transformarlo en forraje conservado, pero no todos disponen de esa estructura. Para Bireni, liberar el lote fue la alternativa mas rapida y practica ante la emergencia.

El comportamiento de las plantas ante las altas temperaturas resulto especialmente preocupante. “Cuando el maiz sufre, se pone como una flecha, se arruga, se cierra”, describe. Lo alarmante fue la hora del dia en que ese sintoma aparecia: a las nueve de la manana, cuando normalmente la planta aun mantiene cierto “relajo” por el fresco de la noche, ya se veia afectada. Esa senal indicaba que el suelo no tenia reservas hidricas suficientes y que las condiciones ambientales eran extremas.

Los registros de precipitaciones que lleva el productor son elocuentes. En el mismo tramo de la campana anterior, entre noviembre y enero, habian acumulado 270 milimetros. En la campana actual, en esos meses clave, apenas llegaron a 108 milimetros: una diferencia de mas de 160 milimetros que explica en gran medida la merma en rendimiento. Ese contraste tambien se reflejo dentro del propio campo: en sectores donde el cultivo fue mas temprano las plantas se secaron y quedaron a disposicion del ganado; en otros lotes, sembrados mas tarde, todavia persiste soja y maiz tardio con posibilidad de sostener algun rendimiento si la lluvia llega a tiempo.

La experiencia de este establecimiento muestra varias lecciones practicas y elementos a considerar por productores que enfrentan riesgo climatico recurrente. La diversificacion del sistema -combinar agricultura y ganaderia- permitio una reaccion mas rapida ante la perdida del objetivo principal de la siembra. La disponibilidad de infraestructura para conservar forraje o para picar el material puede cambiar las alternativas reales en situaciones de estres. Asimismo, la planificacion financiera, contemplando costos fijos y variables de cultivos de alta inversion, resulta clave cuando la produccion falla.

En el plano colectivo, campanas como esta suelen reavivar la discusion sobre mecanismos de proteccion: seguros agricolas, fondos mutuales, y la declaracion de emergencia agropecuaria cuando la magnitud de la sequia lo amerita. Tambien se revalora la importancia del monitoreo climatico, de la seleccion de fechas y de materiales geneticos mas adaptados a periodos de deficit. Para muchos, la leccion es confirmar que el clima sigue marcando la ultima palabra, y que las decisiones racionales pueden quedar vencidas por un cambio abrupto en las variables meteorologicas.

Hoy Martin mira lo que queda con cautela. El maiz tardio y la soja del establecimiento dependen de lluvias en las proximas semanas para recuperar potencial productivo; la soja ya muestra sectores quemados por falta de agua. “Si seguimos asi, estamos cerca de la emergencia agropecuaria”, advierte, aunque reconoce que aun hay cultivos que podrian zafar si el agua aparece. En la practica, la campana que habia empezado con expectativas altas termino transformandose en pasto para las vacas y en una prueba mas del comportamiento incierto del agro frente a eventos extremos.

En resumen, la historia en Jovita sintetiza el desafio permanente de producir en regiones con clima variable: buenas condiciones iniciales y decisiones basadas en informacion y mercado pueden verse superadas por la sequia. Las herramientas -tecnologia, inversion y manejo- ayudan a buscar potenciales altos, pero no eliminan el riesgo. Para productores, asesores y responsables de politicas, la combinacion de gestion de riesgo, diversificacion y acceso a instrumentos de proteccion resulta fundamental para amortiguar el impacto cuando la naturaleza impone su criterio.

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