miércoles 18 febrero 2026

Frutas y hortalizas frente a un momento bisagra donde la estabilidad se vuelve activo clave

Frutas y hortalizas en un momento bisagra: que esta en juego

El complejo de frutas y hortalizas de Argentina enfrenta una encrucijada. Tras anos de problemas estructurales -costos internos elevados, dificultades logisticas y perdida de competitividad-, la mejora relativa de las condiciones macroeconomicas abre una ventana de oportunidad. Sin embargo, esa oportunidad es “exigente”: la estabilidad por si sola no basta. Requiere decisiones de politica publica, inversion privada y mejoras en productividad para convertir ese nuevo contexto en recuperacion sostenible.

Este analisis sintetiza los principales elementos identificados por el investigador Jorge Day, del Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundacion Mediterranea, y anade recomendaciones practicas para aprovechar la nueva fase macroeconomica.

Las frutas y hortalizas como pilares regionales

En varias provincias, la produccion hortofruticola sigue siendo un motor economico y de empleo. La especializacion territorial es una fortaleza, pero tambien un riesgo cuando la oferta se concentra en pocos productos y mercados. Algunos ejemplos representativos:

– Cuyo: uvas y vinos conviven con hortalizas como el ajo, con fuerte orientacion a la exportacion.
– NOA: el limon y sus derivados dominan las ventas externas de fruta, junto a porotos y legumbres; la produccion es volatil.
– Patagonia norte: manzanas y peras siguen siendo emblematicas, aunque crece el papel de la industria y la vinculacion con el mercado interno.

Esa combinacion de orientacion exportadora y dependencia domestica genera dinamicas distintas por producto: los bienes intensivos en consumo interno sufren mas por cosechas excedentarias que presionan precios, mientras que los orientados al comercio exterior quedan expuestos a la volatilidad de precios internacionales y la competencia global.

Tendencia declinante: datos y causas

En la ultima decada y media el sector mostro una perdida de dinamismo. Las exportaciones, especialmente de productos frescos, han descendido y varios elaborados retrocedieron, con algunas excepciones como frutos secos o determinados derivados industriales. Dos indicadores llamativos:

– Participacion en peras: cayo desde 17,5% en 2013 a cerca de la mitad en 2024.
– Vinos: pasaron de una participacion global del 3,3% en 2012 a 2% en 2024.

Las causas son multiples: costos internos (insumos, energia, logistica), dificultades de acceso a financiamiento de largo plazo, deficit en infraestructura de frio y transporte, y mayor competencia internacional. El resultado es una posicion de menor peso en el comercio mundial y capacidad de inversion erosionada.

El nuevo contexto macroeconomico: una oportunidad con condiciones

Una macroeconomia mas estable -menor inflacion relativa, previsibilidad y un entorno cambiario menos volatil- mejora el horizonte para planificar inversiones de largo plazo. Para la frutihorticultura esto es clave porque muchas mejoras productivas requieren plazos extensos: riego, proteccion climatica, camaras de frio, embalaje, mecanizacion y trazabilidad.

Beneficios potenciales de la estabilidad:
– Facilita la importacion de tecnologia y equipamiento necesarios para aumentar productividad.
– Mejora las condiciones para disenar lineas de credito a plazos largos y tasas razonables.
– Reduce la incertidumbre que frena decisiones de inversion.

Pero la estabilidad tambien trae exigencias. Un tipo de cambio real mas bajo puede tensionar la competitividad de los segmentos intensivos en mano de obra y logistica (por ejemplo, frutas frescas con cadenas de frio demandantes). En estos casos, mantener insercion externa exige reducir costos, mejorar eficiencia y avanzar en soluciones logisticas colectivas.

Riesgos sectoriales y trade-offs

El analisis identifica un dilema estructural recurrente:

– Productos frescos: pueden alcanzar precios altos en contraestacion y mercados especificos, pero sufren por altos costos logisticos y mayor perecibilidad.
– Productos elaborados: brindan mayor estabilidad operativa y menos riesgo de perdida postcosecha, pero compiten en mercados con mas sustitutos y margenes ajustados.

Ademas, una apertura comercial mas amplia (acuerdos con Estados Unidos y la Union Europea) beneficia sobre todo a productos elaborados -jugos, aceites esenciales, legumbres procesadas- mientras que los frescos se ven mas condicionados por exigencias sanitarias y costos de la cadena de frio. La competencia interna tambien puede intensificarse si disminuyen barreras, afectando posiciones en mercados estrategicos como Brasil.

Que se necesita para convertir estabilidad en recuperacion

La estabilidad macroeconomica es necesaria pero insuficiente. Para que el sector recupere dinamismo y competitividad se requieren acciones simultaneas en varios frentes:

– Financiamiento de largo plazo: lineas de credito especificas para inversiones en riego, camaras de frio, embalaje y mecanizacion, con plazos y garantias adecuadas.
– Mejora logistica: proyectos para fortalecer la infraestructura de transporte, puertos y cadenas de frio regionales que reduzcan perdidas poscosecha y costos.
– Reduccion de costos no salariales: politicas que alivien cargas operativas y faciliten la formalizacion productiva sin asfixiar la competitividad.
– Asociatividad y cadenas integradas: promover consorcios, cooperativas y acuerdos publicos-privados para lograr economias de escala en logistica y comercializacion.
– Valor agregado: impulsar procesos industriales y comercializacion de derivados (jugos, conservas, aceites esenciales) para diversificar mercados y estabilizar ingresos.
– Trazabilidad y estandares sanitarios: adoptar tecnologias para cumplir exigencias internacionales y abrir nuevos destinos de exportacion.
– Gestion de la apertura comercial: disenar estrategias que protejan mercados estrategicos y acompanen a productores en la transicion hacia mayor competencia.

Perspectivas y recomendaciones finales

La frutihorticultura argentina entra en una fase de oportunidad condicionada. La estabilidad macroeconomica reduce riesgos historicos y puede facilitar el acceso a tecnologia y financiamiento, pero sin intervenciones concretas el sector dificilmente revierta la perdida de competitividad acumulada. Las prioridades deben combinar medidas de corto plazo (facilitar financiamiento, reducir cuellos logisticos) con reformas estructurales (infraestructura, asociatividad, politicas comerciales) orientadas a mejorar productividad y resultados de exportacion.

Un enfoque practico para el gobierno y los actores privados podria incluir la creacion de una mesa multisectorial de economias regionales, programas de credito a largo plazo para inversion productiva, incentivos para desarrollar cadenas de frio regionales y politicas de apoyo a la transformacion industrial de frutas y hortalizas. Si esas iniciativas se coordinan con la previsibilidad macroeconomica, la estabilidad podria transformarse en un activo relevante y permitir que las economias regionales retomen una senda de crecimiento sostenido.

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