Estudian síntomas foliares en cultivos de maíz que podrían asociarse a la presencia de chicharrita

La campaña de maíz 2025/26 entra en su tramo final con una señal que obliga a productores y técnicos a mantener la vigilancia: la presión de la chicharrita (Dalbulus maidis) se incrementó respecto al ciclo anterior y aparece de forma más temprana en varias zonas del país. Pese a ello, la mayor parte de los lotes se encuentra en estadios reproductivos avanzados, un factor que atenúa el riesgo sobre los rindes. Los datos proceden del último relevamiento nacional y ofrecen claves para la toma de decisiones en lo que resta de la campaña y para planificar la siguiente.

El 40o informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos recabados entre el 2 y el 17 de abril de 2026, confirma un aumento en las poblaciones del vector y una presencia más intensa y anticipada en áreas endémicas, principalmente en el NOA, el NEA y el Centro-Norte del país. Al mismo tiempo, se inició la revisión de síntomas foliares detectados en algunos lotes de esas regiones para establecer su alcance agronómico real.

Estado general y riesgo productivo

Aunque las capturas son superiores a las registradas en 2025, el avance del cultivo reduce la probabilidad de pérdidas severas en la mayor parte de los maíces implantados. Técnicos y asesores advierten que la sola observación de insectos o de manchas en hoja no permite aún cuantificar el efecto sobre el rendimiento sin análisis complementarios.

Las evaluaciones preliminares indican que, en las zonas con presencia histórica del vector, las lesiones foliares observadas podrían estar más vinculadas a fallas en el manejo integral del cultivo que a un daño generalizado provocado por el patógeno asociado a la chicharrita. No obstante, se continúa con muestreos y pruebas para confirmar o descartar esa hipótesis.

Distribución regional y dinámica poblacional

El monitoreo por región muestra diferencias marcadas:

  • NOA: todas las trampas registraron actividad y buena parte de ellas reportó capturas en niveles altos, lo que refleja un aumento sostenido de poblaciones.
  • NEA: la presión es elevada pero con señales de cierto equilibrio poblacional; la mayoría de los lotes monitoreados está en etapas reproductivas avanzadas.
  • Centro-Norte: se observaron incrementos en densidad del insecto.
  • Litoral: dinámica más moderada en comparación con el norte.
  • Centro-Sur: presencia heterogénea, con localidades sin actividad y otras con capturas bajas.
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Recomendaciones técnicas y manejo

Los especialistas insisten en fundamentar las decisiones en información de campo y priorizar un manejo escalonado del vector. Entre las acciones sugeridas para esta etapa se incluyen:

  • Intensificar la vigilancia: revisar trampas y hacer monitoreos por cuadrantes en los lotes para detectar cambios en la presión.
  • Registrar y comparar síntomas: tomar muestras representativas y documentar las prácticas de manejo para relacionarlas con los síntomas observados.
  • Priorizar medidas integradas: optar por híbridos con tolerancia conocida, rotaciones y prácticas culturales que reduzcan el riesgo.
  • Aplicaciones químicas solo si los umbrales locales indican riesgo real y tras evaluar costo-beneficio y estado fenológico del cultivo.
  • Coordinar con asesoramiento técnico local para adaptar las intervenciones a la realidad del lote y la región.

Los técnicos consideran que la información recopilada durante esta campaña será clave para ajustar limpiezas de semillas, estrategias de manejo y paquetes tecnológicos de cara al ciclo siguiente, en especial en las áreas endémicas donde la chicharrita sigue siendo un agente de riesgo a monitorear.

Qué sigue

Los equipos de la Red continuarán con los análisis de laboratorio y los relevamientos de campo para determinar si las lesiones reportadas impactarán en los rendimientos. Mientras tanto, la recomendación para productores y asesores es mantener la vigilancia, priorizar la gestión integrada y preparar protocolos basados en datos locales para actuar de forma oportuna en futuros ciclos agrícolas.

Para consultar el informe completo y los datos de monitoreo, los interesados pueden acceder al reporte oficial de la Red Nacional de Monitoreo (40o informe, relevamiento 2-17 de abril de 2026) y contactar a sus referentes técnicos regionales para recomendaciones específicas por zona.

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