En el norte del país, el maíz comienza a recuperar terreno. Tras una campaña anterior marcada por el miedo al espiroplasma y una notable caída en la superficie sembrada, los productores vuelven a planificar la siembra con mayor optimismo, alentados por mejores condiciones climáticas y nuevas herramientas tecnológicas. Así lo explicó Leo Galli, Gerente Regional de Ventas de la Zona Norte de Supra Semillas, en una entrevista con Palabra de Campo.
“Estamos viendo mucho interés. Hay consultas, ganas de volver a sembrar y sobre todo una necesidad de reordenar las rotaciones”, señaló Galli. La campaña pasada, muchas zonas del centro-norte de Santa Fe redujeron drásticamente el área de maíz, con caídas de hasta un 60 %, debido a la amenaza del espiroplasma, una enfermedad transmitida por la chicharrita que impactó con fuerza.
Clima favorable y reservas en alza
Las lluvias otoñales trajeron alivio al sector. Aunque generan demoras en las tareas de cosecha o en el picado de los maíces sembrados en diciembre o enero, los milímetros caídos recargan los perfiles y generan expectativas para la próxima campaña.
“Cada milímetro es oro hoy en día. Si no perjudica al cultivo actual, es una reserva fundamental para lo que viene”, remarcó el especialista. Además, aseguró que el grueso del maíz tardío está avanzando sin inconvenientes y se prevé cosechar entre julio y agosto, sin mayores amenazas sanitarias.
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Genética adaptada y nuevas propuestas comerciales
Durante su participación en la feria Todo Láctea, Supra Semillas presentó su oferta para esta campaña, focalizada en alternativas tanto para siembra temprana como tardía. Según Galli, el objetivo es brindar herramientas flexibles a productores agrícolas y tamberos que buscan robustecer sus reservas forrajeras, clave para la eficiencia productiva.
La empresa diferencia dos líneas de híbridos: los graníferos y los de aptitud silera, pensados especialmente para ofrecer mayor digestibilidad, alta producción de materia verde y ventanas de picado más amplias.
Entre las propuestas destacadas están:
KWS 60-050 FULL, que combina tolerancia a insectos y herbicidas como glifosinato y diflufenican, ideal para lotes con presión de malezas.
KWS 60-050 VIP3-HR, de ciclo más largo y excelente perfil sanitario.
Los híbridos tropicales como K-9606 VIP3 y el nuevo K-7510 VIP3, valorados por su alta sanidad, rendimiento y adaptabilidad para zonas de mayor riesgo sanitario.
“Estos híbridos tropicales ganaron mucha relevancia en el último año porque ofrecieron seguridad en un contexto de incertidumbre sanitaria”, explicó Galli. Además, destacó la inclusión del S-11762, un híbrido de ciclo corto que permite doble picado en un mismo lote.
Siembra escalonada y sistemas más equilibrados
En el norte santafesino, la siembra temprana de maíz comienza entre fines de agosto y septiembre, siempre y cuando las temperaturas de suelo lo permitan. En cambio, la siembra tardía se ubica entre mediados de diciembre y enero, a veces sobre verdeos o incluso sobre maíz picado.
Galli subrayó que este año podría observarse una recuperación significativa del área implantada, no solo por los precios o el clima, sino por una necesidad técnica de recomponer los esquemas de rotación. “Venimos de una fuerte retracción. Pero mantener la siembra directa y los sistemas equilibrados requiere que el maíz vuelva al esquema”, dijo.
Una campaña que genera expectativas
Con mejores lluvias, pronósticos favorables y tecnologías que ofrecen más control frente a malezas e insectos, el maíz se perfila como uno de los cultivos protagonistas del nuevo ciclo. “Creo que vamos a tener un buen año. Tanto el trigo como el maíz se benefician de los perfiles hídricos actuales. Y hay una necesidad real de volver a incluir más gramíneas en la rotación”, concluyó Galli durante su participación en Palabra de Campo.


