El 51° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis indica que, durante la segunda quincena de septiembre, se registró una nueva retracción de la plaga en las cinco regiones maiceras del país.
Los técnicos reportan una caída marcada en los niveles de abundancia y un aumento de localidades sin presencia del insecto, una señal alentadora para la campaña.
La siembra de maíz avanza a buen ritmo, aunque los productores miran con cautela el comportamiento de la chicharrita del maíz, que tres campañas atrás provocó pérdidas significativas.
Ese antecedente explica por qué cualquier variación en detecciones o trampas genera consultas y ajustes en las estrategias de manejo.
Por qué la noticia importa
Que la plaga retroceda no significa que el riesgo haya desaparecido, sino que las probabilidades de daño grave se reducen si se mantienen medidas preventivas.
Entender esta diferencia es clave para evitar decisiones apresuradas que podrían llevar a costos innecesarios o a pérdidas por subestimación del problema.
Además, el regreso de la chicharrita al radar modifica la planificación de insumos, aplicaciones y rotaciones en lotes comerciales y familiares.
Para productores con márgenes ajustados, el impacto de una mala decisión de manejo puede ser la diferencia entre rentabilidad y pérdida de lote.
Lo que dicen las regiones
El informe señala que las áreas NOA y NEA muestran valores levemente superiores a los del año pasado, mientras que el Litoral, el Centro Norte y el Centro Sur se mantienen prácticamente iguales que a esta altura de 2025.
Esa distribución regional obliga a adaptar recomendaciones según la zona y no a aplicar una misma receta para todo el país.
En Córdoba, durante el Congreso Internacional de Maíz (CIM), especialistas como Juan Pablo Ioele destacaron que hoy existe mucha más información acerca de la plaga y su comportamiento.
Esa base de datos, combinada con condiciones climáticas distintas a las de las campañas previas, aporta elementos para una toma de decisiones más precisa.
Recomendaciones prácticas de manejo
Los técnicos insisten en dos ejes del trabajo: controlar los maíces voluntarios para evitar el “puente verde” y realizar un monitoreo temprano y frecuente desde la emergencia del cultivo.
Estas medidas permiten detectar la presencia del vector de manera oportuna y definir estrategias de control con mayor eficacia.
- Manejo de maíces voluntarios: cortar o eliminar los “guachos” que mantienen poblaciones de plaga.
- Monitoreo continuo: recorridas técnicas y redes de trampas para detectar aumentos poblacionales tempranos.
- Siembra de refugios: bloques de maíz no Bt para preservar la susceptibilidad de insectos a bioproteínas.
- Aplicaciones precisas: uso criterioso de fitosanitarios sólo cuando el monitoreo lo recomiende.
Implementar estas herramientas no garantiza cero incidencia, pero reduce la probabilidad de daños económicos severos y retrabajos.
La clave es combinar observación local con información formal de redes y centros de investigación.
El panorama de otras plagas
La chicharrita es hoy la amenaza prioritaria, pero no la única; la oruga cogollera (Spodoptera frugiperda) y fallas en el control por proteínas VIP son preocupaciones reales.
Si las poblaciones resistentes a la proteína VIP se consolidan, la cogollera puede generar problemas serios hasta que nuevas tecnologías lleguen al mercado en 3 a 4 campañas.
También están en el radar el barrenador del tallo (Diatraea saccharalis) y las chinches, que presentan desafíos de manejo y pueden complicar planteos de maíces especiales como el pisingallo.
Aunque hoy ninguna de estas plagas iguala el impacto potencial del complejo de la chicharrita, el monitoreo y la rotación tecnológica siguen siendo imprescindibles.
Cómo interpretar la información
Roberto Peralta advierte que el temor preventivo es saludable si impulsa a tomar recaudos, pero que el pánico produce decisiones perjudiciales para la producción.
Su diagnóstico es claro: la chicharrita ya es una limitante más del sistema y exige adaptación permanente en la planificación del cultivo.
Los especialistas distinguen entre fuentes formales (redes de trampas, publicaciones técnicas) y la información informal (observaciones de productores y asesores), y califican la cantidad de datos disponibles como fabulosa.
Integrar ambos tipos de información mejora la precisión de las decisiones y reduce la incertidumbre al definir manejos por lote.
Consejos finales para el productor
Mantener un programa de monitoreo, priorizar el control de maíces voluntarios y respetar las recomendaciones de refugios y manejo integrado son acciones con retorno económico comprobado.
Actuar con criterio técnico, sin alarma ni relajación, es la mejor forma de transformar la buena noticia del informe en una campaña con menor riesgo y mayor previsibilidad.
La situación actual invita a la vigilancia activa y a la coordinación entre productores, asesores e instituciones para sostener los logros en la reducción de Dalbulus maidis.
Más información y datos locales seguirán siendo la herramienta principal para proteger la producción y tomar decisiones rentables en las próximas siembras.



