El consumo de carne vacuna en la Argentina muestra una señal positiva después de años de retroceso. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), en julio el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 49,8 kilos por habitante por año, lo que representa un aumento de dos kilos en comparación con 2024. El incremento equivale a una mejora del 4,1% en la ingesta.
El repunte, sin embargo, se da en un contexto de consumo históricamente bajo. Aun con la recuperación, los niveles actuales se ubican entre los tres registros más bajos de los últimos veinte años. En julio de 2024 el promedio había caído a 47,9 kilos, y antes de eso solo en 2021 se había registrado un piso tan cercano, con 49,4 kilos.
Mayor producción y precios más accesibles
El incremento en la disponibilidad interna respondió a una combinación de factores. Por un lado, la producción de carne vacuna aumentó en lo que va de 2025. Entre enero y julio, el sector alcanzó un volumen de 1,812 millones de toneladas res con hueso, un 1,7% más que en el mismo lapso del año pasado. Por otro, la merma de las exportaciones dejó más cortes en el mercado local.
A esto se sumó un contexto de precios relativamente estables. En julio, mientras el Indec marcó un incremento general de 1,9% en el índice de inflación, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) registró un alza de solo 1,4% en la carne. Esa desaceleración permitió que los consumidores encontraran valores más accesibles en carnicerías y supermercados.
Un alivio en el poder adquisitivo
La mejora en el poder de compra fue otro factor clave. Coninagro destacó que, entre marzo de 2024 y mayo de 2025, el poder adquisitivo medido por el índice RIPTE creció un 17% para la compra de asado. En términos concretos, un trabajador promedio pasó de poder adquirir 111 kilos en marzo del año pasado a 130 kilos en mayo de este año.
Este alivio coincidió con una inflación en descenso y un mercado laboral que, en el segmento formal, mostró estabilidad. La combinación de salarios que rinden más y precios de la carne contenidos ayudó a que el producto recuperara espacio en la dieta diaria de los argentinos.
Exportaciones en baja, con china como termómetro
Mientras el consumo interno mostró una leve recuperación, el frente externo se contrajo. Según Ciccra, entre enero y julio las exportaciones de carne vacuna sumaron 445.548 toneladas res con hueso, lo que significó una caída del 15,4% frente a igual período de 2024. En términos de participación, el comercio exterior representó el 24,6% de la producción total, 16,8% menos que el año anterior.
La causa principal fue la menor demanda de China, el principal destino de la carne argentina. El freno de compras impactó directamente en los frigoríficos exportadores y derivó en un mayor volumen disponible para el mercado interno.
Señales de recuperación en junio
En junio hubo un respiro. Ese mes, las exportaciones totalizaron 50.600 toneladas peso producto, el mayor nivel del año, gracias a un repunte de las compras chinas. Solo China adquirió 36.300 toneladas, equivalentes al 71,8% del total, con un crecimiento del 32% respecto de mayo y del 9,3% frente al mismo mes de 2024.
La facturación acompañó esa mejora. En junio los envíos generaron 307,9 millones de dólares, un 52,7% más que un año atrás. De ese aumento, el 62,4% estuvo explicado por China, que además representó la totalidad del incremento interanual de ingresos. Sin embargo, el repunte mensual no alcanzó para revertir la tendencia negativa acumulada en lo que va del año.
Una mesa más abastecida, con desafíos pendientes
La recuperación del consumo per cápita refleja que los argentinos volvieron a poner más carne vacuna en sus platos. La mejora en la producción, la estabilidad de precios y un poder adquisitivo que comenzó a recomponerse crearon un escenario favorable para el mercado interno.
No obstante, la ingesta sigue lejos de los niveles históricos que superaban los 60 kilos por habitante. Y el frente externo continúa mostrando fragilidad, con una fuerte dependencia de China y caídas que afectan la competitividad del sector. El desafío para la ganadería argentina será sostener este equilibrio entre abastecer a un consumidor que empieza a recuperar su poder de compra y diversificar los destinos de exportación para no quedar atado a un único mercado.


