Adiferencia de las compañías energéticas que proyectan inversiones en Vaca Muerta y en la minería, y que semana tras semana colocan títulos de deuda en el mercado internacional, existe un contingente de empresas que no están pudiendo saldar sus deudas con el sistema financiero.
Para estas compañías de los sectores más castigados, el escenario ingresó en una fase crítica.
A pesar de la desaceleración inflacionaria, la fragilidad crediticia, la caída industrial y los cheques rechazados tensionan la cadena de pagos a niveles elevados.
Este retroceso desplazó al ecosistema corporativo desde “Señales Mixtas” a la zona de “Riesgo Elevado”.
Según el último informe del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) de la consultora Fidelitas, el indicador descendió en agosto a 38,3 puntos, 6,9 puntos por debajo de los 45,2 de julio.
El informe de Fidelitas remarca que el endeudamiento vía crédito es bajo, pero la mora permanece elevada, ubicando al Índice de Riesgo Crediticio en 17,8 puntos.
Por qué las empresas entran en default financiero
La parálisis responde a la brecha entre la macroeconomía y la realidad operativa: si bien la inflación de agosto fue del 1,7% y el comercio exterior muestra un desempeño favorable, la debilidad del mercado interno impide una recuperación generalizada.
Entre enero y julio de 2026, la mora subió un 18,7%, mientras el salto en los impagos en la comparación interanual alcanza el 56,5%.
La mora en números y la cadena de pagos
Actualmente, 57.045 empresas operan en situación irregular, lo que representa casi el 12% de las aproximadamente 480.000 firmas activas.
A la acumulación de deudas se suma el ahogo de la cadena de pagos: los cheques rechazados se mantienen en 80.000 mensuales, alcanzando en ocho meses el volumen equivalente a todo 2025. Al demorar sus pagos, una firma traslada la presión a proveedores sanos.
Servicios y Comercio concentran el 71,9% de la morosidad total. Sin embargo, las mayores subas interanuales se dieron en Comercio (+78%), Industria Manufacturera (+76,3%) y el Agro (+65,6%).
En total, 12 de 16 divisiones manufactureras registraron un saldo en rojo, lo que da cuenta de la gravedad de la situación. El impacto golpea a bienes durables y de capital.
Caída industrial y del consumo
Detrás de la morosidad subyace el deterioro productivo. La producción industrial cayó un sorprendente 4,9% interanual en julio, acumulando una baja del 2,6% entre enero y julio, y de 5,0% respecto de junio.



