El ataque se produjo después de que Teherán disparara durante el fin de semana misiles balísticos contra un portaaviones y un destructor lanzamisiles de EE.UU.
Ningún buque estadounidense fue alcanzado en esos ataques, según funcionarios citados por el diario.
Los nuevos ataques han elevado la preocupación en Washington por la creciente capacidad de Irán para emplear misiles más sofisticados contra objetivos navales en movimiento.
Según los funcionarios citados por el Wall Street Journal, Teherán podría estar recibiendo asistencia tecnológica de China o Rusia, aunque no se ha establecido públicamente el alcance de esa eventual cooperación.
La escalada se produce en medio de una creciente confrontación militar en torno al estrecho de Ormuz.
En respuesta a los ataques contra sus buques de guerra, Estados Unidos destruyó o dejó fuera de servicio tres petroleros iraníes que, según Washington, formaban parte de una red utilizada para financiar a las fuerzas armadas y grupos aliados de Teherán (ANSA).



