domingo 1 febrero 2026

Mercado en alerta: el movimiento clave del BCRA que podría redefinir el precio del dólar

El mercado cambiario argentino atraviesa una etapa de aparente calma, pero con señales que los analistas leen con atención. La combinación de tasas estabilizadas, un dólar que se mantiene alrededor de los $1.450 y movimientos recientes en el balance del Banco Central (BCRA) generan una lectura mixta: la sensación de que el sistema recupera oxígeno, pero con riesgos latentes bajo la superficie. En el centro del análisis aparece una pregunta clave: ¿el dólar encontró un nuevo punto de equilibrio o solo está en pausa antes de otro salto?

En la última rueda de la semana, el dólar oficial opera este viernes 7 de noviembre a $1475, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1465. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1493 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1480 (+0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1435.

El dato que más ruido generó en los últimos días proviene del propio balance del BCRA. Allí se observó una caída significativa en el rubro de “Letras y Notas en moneda nacional” y un aumento simultáneo en “Otros pasivos”. Este movimiento, que podría parecer técnico, es leído como un cambio de composición contable que podría impactar sobre la medición de reservas. Si parte de esos pasivos están denominados en dólares y vencen dentro de los próximos doce meses, el efecto sería directo: menos reservas netas disponibles y, por lo tanto, mayor vulnerabilidad frente al mercado.

Las licitaciones del Tesoro y la política monetaria del BCRA lograron normalizar buena parte de la liquidez de corto plazo. Las tasas en pesos se estabilizaron en torno al 32% anual, mientras las operaciones overnight se ubican cerca del 20%. Este contexto permitió que la curva de deuda muestre una leve pendiente positiva, signo de confianza incipiente y mayor previsibilidad en la renovación de vencimientos. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad, el mercado sigue mirando un indicador decisivo: el nivel real de las reservas netas.

Tasas estables, inflación en baja y menor presión sobre el dólar

Desde Max Capital señalaron que el proceso de normalización del mercado de deuda en pesos continúa avanzando de manera sostenida. Las tasas a lo largo de la curva se consolidaron alrededor del 32% anual, y las licitaciones recientes lograron rollovers superiores al 100%, preservando la liquidez del sistema y evitando la emisión monetaria adicional. Este comportamiento contribuye a mantener bajo control las expectativas cambiarias en el corto plazo.

En este marco, el foco de los inversores se desplazó hacia las próximas publicaciones oficiales. El Banco Central dará a conocer el 20 de noviembre la planilla de reservas internacionales y de liquidez en moneda extranjera al 31 de octubre. Ese documento permitirá confirmar si, efectivamente, el movimiento contable implica una exposición mayor en dólares o si solo se trató de un reacomodamiento interno sin efectos reales sobre las reservas netas.

En este contexto, Max Capital subrayó que la inflación de octubre rondaría el 2,5%, pero estimaron que continuará descendiendo de forma acelerada, acercándose a valores por debajo del 1% mensual hacia fines de 2026. De confirmarse esta tendencia, la presión sobre las tasas nominales disminuiría, generando una compresión adicional en el tramo largo de la curva, lo que podría afianzar la estabilidad del tipo de cambio.

Los analistas del bróker destacaron la decisión del Banco Central de reducir la tasa overnight de las “simultáneas” del 25% al 22%, buscando incentivar el desplazamiento de fondos hacia bonos más largos. Esta medida, junto con la normalización de las tasas de corto plazo, permitió que la curva se aplane sin generar tensiones. En palabras de los especialistas, el resultado es un mercado más ordenado, donde la liquidez fluye sin necesidad de incentivos extremos y el costo del dinero se mantiene previsible.

El rastro contable que preocupa al mercado

Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) analizaron con detalle el balance semanal del Banco Central y encontraron señales que despiertan interrogantes sobre la composición de sus pasivos. Según su lectura, desde el 23 de octubre, el rubro “Otras Letras y Notas en Moneda Nacional” cayó en USD 1.862 millones, mientras que “Otros Pasivos” aumentó en USD 2.755 millones. Este cambio, explicaron, sugiere que los pesos adquiridos por el Tesoro de Estados Unidos en la previa electoral podrían haber sido reemplazados por una deuda en dólares a través del swap de monedas.

Los especialistas interpretaron que la clave pasa por sostener la confianza del mercado local en los instrumentos en pesos. Si las tasas reales se mantienen positivas y la inflación continúa moderándose, el atractivo por permanecer en moneda local podría fortalecer la demanda de deuda interna y contener los movimientos del dólar financiero, al menos en el corto y mediano plazo.

Los analistas señalaron además que, incluyendo la liquidez bruta (con los Derechos Especiales de Giro), el BCRA contaría con alrededor de USD 17.840 millones, aunque aclararon que no toda esa cifra equivale a disponibilidad inmediata. Parte de esos fondos se encuentran comprometidos, lo que deja al Central con un margen operativo acotado ante eventuales movimientos abruptos del mercado.

Para PPI, esta modificación contable es más que un dato técnico: podría tener consecuencias directas en la forma en que se calculan las reservas netas bajo la metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI). Si esos pasivos son en moneda extranjera y tienen vencimiento dentro de los próximos doce meses, deben descontarse de las reservas netas. Bajo esa hipótesis, las reservas efectivas del BCRA —que ya se estiman en torno a USD 1.660 millones— serían aún menores.

Tesoro en acción: compras de dólares y estrategia de cobertura

En paralelo a los movimientos del BCRA, el Tesoro Nacional volvió a intervenir en el mercado de cambios tras las fuertes ventas previas a las elecciones. Según los analistas de Max Capital, el organismo habría retomado la compra de divisas, acumulando USD 13 millones el viernes y USD 64 millones el lunes siguiente. Si bien los montos son moderados, representan un cambio de tendencia que apunta a recomponer su posición en dólares.

Para los expertos de PPI, el punto clave será confirmar en las próximas semanas si efectivamente se produjo el pasaje de pasivos en pesos a pasivos en dólares. De ser así, el Tesoro estadounidense habría pasado de estar long peso a long dólar, lo que implicaría un giro relevante en su estrategia y una señal que el mercado no dejaría pasar desapercibida.

Para Max Capital, establecer un esquema previsible de compras de dólares sería clave para ordenar las expectativas. Si esas compras se hacen directamente en el mercado cambiario, fortalecen las reservas netas del Banco Central; si se realizan contra el propio BCRA, no generan mejora en el saldo neto. Por eso, la transparencia y regularidad de estas operaciones resultan determinantes para estabilizar el tipo de cambio.

PPI complementó este diagnóstico con datos monetarios recientes. Indicaron que los depósitos en moneda extranjera del Tesoro aumentaron USD 64 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron en una magnitud equivalente, lo que sugiere un traslado genuino hacia activos en dólares. La diferencia restante, de USD 12 millones, correspondería a pagos a organismos internacionales. No obstante, el Tesoro comenzó la semana con apenas USD 156 millones en sus cuentas, frente a los USD 853 millones que debía girar al FMI, situación que refleja la fragilidad del frente externo.

Qué puede pasar con el dólar en las próximas semanas

El consenso entre analistas apunta a que la clave inmediata está en las reservas netas. Si el BCRA logra mantenerlas estables y el Tesoro consigue acumular divisas genuinas desde el mercado, el tipo de cambio podría encontrar un nuevo piso de estabilidad. Por el contrario, si se confirma que parte de los pasivos del Central son en dólares de corto plazo, la presión sobre el mercado podría reaparecer más temprano que tarde.

Ambas consultoras coinciden en que el margen operativo sigue siendo acotado. La liquidez está normalizada, pero las reservas aún se mueven en niveles mínimos. En este escenario, cada movimiento —ya sea en las tasas, en la curva de deuda o en el balance contable del Central— puede convertirse en un detonante para el mercado cambiario.

Para PPI, el elemento determinante será la composición de las reservas. El mercado no reaccionará tanto a los números brutos, sino a su calidad y disponibilidad efectiva. Si parte de la liquidez proviene de instrumentos de corto plazo o swap de monedas, la percepción de fortaleza será débil y la presión podría trasladarse nuevamente al mercado financiero.

Desde Max Capital creen que la evolución de la inflación y la curva de tasas serán los principales amortiguadores. Si la desaceleración de precios continúa, el rendimiento real en pesos mejorará, reduciendo la demanda de cobertura en divisas. Esa combinación podría contener al dólar sin necesidad de una intervención directa significativa.

El mercado está en alerta, pero no en pánico. La estrategia del Gobierno muestra señales de orden: tasas más bajas, liquidez normalizada y recomposición gradual de reservas. Sin embargo, la fragilidad estructural sigue presente. El movimiento contable del BCRA es más que un dato técnico: es la variable que puede redefinir el precio del dólar en las próximas semanas. El termómetro, una vez más, será el balance del Central. Allí, entre líneas, se jugará el verdadero valor del peso argentino.

En síntesis, el equilibrio cambiario de noviembre dependerá de tres factores: tasas reales positivas, canales genuinos de acumulación de reservas y claridad contable en el balance del BCRA. Si esos tres elementos se alinean, el dólar podría transitar un período de calma. De lo contrario, el mercado volverá a testear hasta dónde llega la paciencia del Central y de los inversores.

MAS NOTICIAS
- Advertisment -

Most Popular