México concedió una prórroga hasta el 30 de noviembre de 2025 a diez frigoríficos argentinos tras detectar fallas sanitarias en una reciente auditoría oficial. El operativo fue llevado adelante por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), que relevó 27 plantas habilitadas para exportar carne bovina desde Argentina. La decisión llegó luego de que el Senasa presentara un plan de acción correctivo con medidas concretas para subsanar las observaciones, permitiendo así que las plantas continúen exportando hacia uno de los mercados más prometedores de América del Norte.
Auditoría de Senasica detecta fallas en frigoríficos argentinos
Entre el 8 y el 22 de marzo, técnicos del Senasica realizaron inspecciones en territorio argentino. La revisión, que forma parte del protocolo sanitario bilateral entre ambos países, arrojó resultados preocupantes: en 13 de las 27 plantas visitadas se detectaron irregularidades sanitarias. En particular, 10 frigoríficos fueron suspendidos del sistema SICPA, el registro mexicano que habilita a plantas extranjeras a exportar productos cárnicos.

La principal observación fue la falta de monitoreo del pH de las medias reses, una práctica indispensable para detectar precozmente riesgos de fiebre aftosa y garantizar la inocuidad alimentaria. La falla comprometía uno de los parámetros clave exigidos por México en su protocolo de importación de carne.
Los frigoríficos suspendidos fueron:
Azul Natural Beef
Frigorífico Rioplatense
Arrebeef
Santa Giulia
Compañía Bernal
Importadora y Exportadora de la Patagonia
Frigorífico Alberdi
Carnes Pampeanas
Runfo
SA Importadora y Exportadora de la Patagonia
La suspensión encendió alertas en el sector exportador argentino, que temía una reacción en cadena en otros mercados sensibles, como EE.UU., Chile o China. Empresarios del rubro alertaron sobre el impacto potencial en la confianza internacional respecto a los controles sanitarios argentinos.
Senasa implementa plan de acción para corregir deficiencias
La reacción oficial no se hizo esperar. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) elaboró y envió a las autoridades mexicanas un plan de acción inmediato para atender las fallas documentadas. El plan incluyó:
Auditorías internas inmediatas en las diez plantas suspendidas
Capacitación técnica para los inspectores y veterinarios oficiales
Reinstalación de equipos de medición de pH en todos los frigoríficos exportadores
Modificaciones normativas en los protocolos de faena y control de inocuidad
Revisión de registros documentales exigidos por el estándar mexicano
Las autoridades mexicanas valoraron la celeridad y el contenido técnico del plan, que fue aprobado el 13 de mayo. Gracias a ello, las plantas afectadas recuperaron su estatus habilitado con una prórroga de seis meses, que se extenderá hasta el 30 de noviembre de 2025. En ese plazo, deberán evidenciar la implementación plena de las medidas y someterse a una nueva revisión técnica.
Impacto económico y compromiso bilateral
La preocupación no era menor. México se convirtió en los últimos años en un destino creciente para la carne bovina argentina. Solo en 2024, el país importó 9.500 toneladas de este producto desde Argentina, lo que generó ingresos por más de 48 millones de dólares, según cifras oficiales del INDEC.
La suspensión temporal amenazaba con cortar ese flujo, en momentos en que la industria frigorífica argentina atraviesa un delicado equilibrio por la caída del consumo interno, los altos costos de insumos y la presión fiscal. México representa hoy una de las plazas más dinámicas del hemisferio, por su demanda estable, cercanía logística y condiciones comerciales favorables para productos con valor agregado.

“La carne argentina está bien posicionada, pero no se puede bajar la guardia con los controles”, advirtieron desde el Consorcio ABC, que reúne a las principales empresas exportadoras del país. “Cualquier desvío sanitario, aunque mínimo, puede cerrar mercados durante años”, agregaron fuentes del sector.
Colaboración sanitaria como modelo regional
El episodio refleja no solo una falla puntual en frigoríficos argentinos, sino también la importancia creciente de los sistemas de certificación e inocuidad en los mercados globales. En un escenario donde la competencia es feroz y los consumidores demandan alimentos seguros y trazables, los errores técnicos se traducen en pérdidas millonarias.
México y Argentina avanzaron en los últimos años en una agenda sanitaria común, que incluye auditorías recíprocas, armonización de normas y capacitación compartida. Esa relación de confianza permitió que esta crisis no escalara y que la solución llegara mediante el diálogo técnico y la acción coordinada.
En ese contexto, el rol del Senasa fue clave. La rapidez con la que activó auditorías internas y propuso medidas correctivas fue reconocida incluso por autoridades mexicanas. “La respuesta fue inmediata y profesional. Eso fue determinante para que México diera la prórroga”, señalaron desde la Secretaría de Bioeconomía.
La confianza sanitaria, un valor estratégico para la carne argentina
Argentina exporta carne bovina a más de 100 mercados, incluyendo destinos exigentes como la Unión Europea, Israel y Estados Unidos. Para mantener y expandir esa red, necesita no solo cumplir con los requisitos sanitarios, sino anticiparse a las auditorías externas y sostener altos niveles de trazabilidad.
En un mercado global donde la competencia incluye a potencias como Brasil, Uruguay, Australia y EE.UU., la diferenciación por calidad sanitaria es un activo clave. Esta prórroga obtenida ante México representa no solo un alivio, sino también una advertencia: no hay margen para debilitar los controles ni relajar estándares.




