En el marco de la 33ª edición del Congreso Aapresid 2025, el economista David Miazzo se detuvo a conversar con Palabra de Campo para trazar una radiografía del presente agropecuario. Su síntesis fue tan breve como contundente: “El margen no sobra, hacia el verano probablemente el agua no sobre”.
El planteo se enmarca en un escenario que combina presiones económicas y climáticas. Según explicó, no hay perspectivas de cambios favorables en el corto plazo. “Hoy no esperamos un escenario que cambie positivamente hacia cosecha: no va a haber una baja de retenciones, ni una suba significativa de precios, ni del tipo de cambio desde los niveles actuales que nos acomode”, afirmó.
En este contexto, el mensaje hacia los productores fue claro: la atención debe centrarse en dos ejes inseparables, manejo agronómico y manejo económico-financiero.
Manejo agronómico y financiero: un equilibrio delicado
Para Miazzo, el primer punto pasa por optimizar las decisiones de manejo en el campo. Esto implica planificar siembras, rotaciones, insumos y cosechas con criterios técnicos que maximicen rindes y minimicen riesgos. Sin embargo, enfatizó que esa estrategia debe ir de la mano de una administración financiera precisa.
“La comercialización hoy es clave: cómo manejo los futuros para lograr el mejor precio, cómo gestiono el financiamiento con un costo tan alto. Estamos con tasas reales del 20 al 25 % y crédito en dólares por encima del 10 %”, detalló. A eso sumó una advertencia que preocupa al sector: “Tenemos una volatilidad cambiaria que, por lo menos, va a continuar en los próximos tres meses”.
Este doble frente –climático y financiero– obliga a tomar decisiones con mayor precisión que en campañas anteriores. Según el economista, no hay margen para improvisar.
El costo de endeudarse hoy
La conversación giró también hacia una pregunta frecuente en el sector: ¿es momento de sacar un crédito para invertir en maquinaria o infraestructura? Miazzo no dudó: “Hoy tenés que hacer muy finos los números para comprar con crédito algo, porque es difícil que tu renta te lo pague”.
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A su juicio, pocas actividades productivas pueden sostener el peso de los intereses actuales. “No sé si la actividad agrícola hoy, alquilando, contratando labores, te permite pagar mucho más de un 10 % de tasa en dólares, y mucho menos un 20 % en pesos dolarizado en el futuro. El costo financiero puede comerse gran parte del margen”, advirtió.
En otras palabras, el financiamiento caro no solo compromete la rentabilidad de nuevas inversiones, sino que puede poner en riesgo el flujo de caja operativo de una campaña.
De tasas negativas a tasas positivas
Miazzo recordó que hasta hace poco el sector operaba bajo una lógica muy distinta: “Veníamos con un chip de ‘dame todos los pesos que haya porque sé que se licúan’”. En ese esquema, endeudarse en moneda local era una estrategia defensiva frente a la inflación.
Sin embargo, esa dinámica cambió. “El año pasado, ahora mirándolo con el diario del lunes, terminó siendo neutral. Teníamos una tasa nominal del 35 %, la inflación fue del 39 % y el dólar subió 40 %. La tasa real terminó siendo prácticamente cero. Fue una transición de tasas negativas a neutrales”, explicó.
Hoy, la situación se invirtió: las tasas son ampliamente positivas en términos reales, lo que encarece el crédito y exige evaluar con mucho más cuidado cada operación.
El agua, un factor que puede apretar aún más
Aunque su foco principal estuvo en lo económico, Miazzo subrayó que la campaña podría enfrentar un desafío adicional: la disponibilidad de agua. “Hacia el verano probablemente el agua no sobre”, repitió, haciendo referencia a proyecciones que anticipan un escenario hídrico más ajustado.
Si bien evitó detallar pronósticos climáticos, su frase resume una preocupación latente: si a los márgenes reducidos se les suma un clima adverso, el margen de error productivo se achica al mínimo.
El contexto para las próximas decisiones
En el cierre de la entrevista, Miazzo dejó un mensaje para los productores: la coyuntura actual exige un cambio de mentalidad en la forma de planificar la campaña. No alcanza con una buena gestión agronómica; es indispensable que la estrategia comercial y financiera sea igual de sólida.
Para ello, recomendó:
Proteger márgenes con herramientas de cobertura de precios.
Analizar en detalle los costos financieros antes de endeudarse.
Priorizar inversiones que generen retornos claros y medibles.
Mantener flexibilidad para adaptarse a cambios en el mercado y el clima.
Una economía agraria sin margen para la improvisación
Las palabras de Miazzo en Aapresid reflejan un consenso creciente entre economistas y asesores: el agro argentino transita una campaña en la que cada decisión cuenta. La combinación de costos financieros elevados, volatilidad cambiaria y posibles restricciones hídricas configura un tablero en el que solo la planificación meticulosa y la gestión profesional permitirán cerrar la campaña con resultados positivos.
En definitiva, el diagnóstico es claro: “el margen no sobra” y la única forma de defenderlo será anticiparse a los problemas antes de que lleguen.


