Durante décadas, el debate ideológico se organizó en torno a la dicotomía izquierda-derecha. Si bien fue una brújula eficaz durante buena parte del siglo XX, actualmente parece insuficiente para interpretar las tensiones centrales de nuestras sociedades. En su lugar, emergen ejes más relevantes y actuales como los nacionalismos contra el globalismo o el liberalismo enfrentado con el estatismo. Esta división, aunque presenta ciertos parentescos, no distingue entre partidos o coaliciones, sino entre quienes creen en el poder organizador de la libertad individual y quienes depositan su fe en la planificación colectiva y el control estatal.





