El sistema portuario argentino atraviesa un momento de máxima tensión operativa: entre accesos saturados, deficiencias en la conectividad ferroviaria y una demanda de exportación en aumento, los operadores y cámaras del sector reclamaron inversiones y reformas estructurales durante el Primer Congreso de Puertos Privados celebrado en Buenos Aires. Empresarios, operadores y referentes del agro coincidieron en que, sin una estrategia multimodal y reglas claras para atraer capital, la capacidad de la infraestructura quedará en deuda frente al crecimiento de los envíos internacionales.
En la mesa principal participaron autoridades del sector privado que expusieron datos concretos sobre la presión logística que soportan los puertos del Gran Rosario y otros nodos: alrededor de 11.000 camiones diarios circulan hacia las terminales, lo que implica cerca de 2 millones de entradas anuales. Al mismo tiempo, la recuperación y expansión del flujo exportador empuja a que hoy se proyecten cifras superiores a las registradas el año anterior.
Los oradores insistieron en tres líneas de trabajo para mejorar la competitividad: modernizar la infraestructura portuaria y de accesos, recuperar y ampliar la modalidad ferroviaria como alternativa al transporte por carretera, y avanzar en la profundización y gestión de la Hidrovía. También abordaron la carga impositiva y los incentivos que condicionan la inversión privada.
Pedido de inversiones y visión integral
Luis Zubizarreta, vicepresidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), detalló la magnitud del flujo terrestre que llega a los puertos y puso el foco en la brecha entre demanda y capacidad de accesos. Según su exposición, el volumen de camiones que hoy opera no encuentra un sistema vial y ferroviario preparado para absorberlo con eficiencia.
Desde su perspectiva, es imprescindible que el desarrollo logístico contemple obras y reformas en todas las capas de la cadena: muelles, accesos viales, conexiones ferroviarias y la propia vía navegable. Señaló además que apenas una porción minoritaria de la carga llega en tren, lo que obliga a priorizar inversiones en ese modo para descargar carreteras y reducir costos.
Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, puso cifras al salto exportador y a las barreras que lo frenan: mientras el año pasado se embarcaron cerca de 98 millones de toneladas por vía fluvial y marítima, para el año en curso se estiman entre 120 y 125 millones. Idígoras vinculó parte de la pérdida de competitividad con la presión fiscal y reclamó la eliminación de tributos que calificó como distorsivos, además de cambios en los regímenes de incentivo que, según dijo, limitan la llegada de inversiones privadas de gran porte.
Un reclamo recurrente fue recuperar la profundidad de la Hidrovía Paraná–Paraguay hacia la meta técnica de 40 pies, una obra que permitiría el acceso de naves de mayor calado, reducir los costos logísticos por tonelada y ampliar mercados. Los oradores sostuvieron que ese avance, acompañado por una red ferroviaria competitiva, facilitaría conectividad con más de cien destinos internacionales.
Modernización operativa y digitalización
Desde la operación portuaria, ejecutivos como Roberto Triay Cuestas (Exolgan) y Daniel Swier (Grupo Euroamérica) insistieron en que los puertos deben transformarse en plataformas integradas: no solo para mover cargas físicas sino para intercambiar información en tiempo real que optimice la cadena logística.
Entre los desafíos enunciaron la necesidad de renovación continua de grúas y equipos, mayor capacidad de conectividad de datos para gestionar turnos y documentación, y coordinación con autoridades para mejorar los accesos terrestres. Remarcaron también que la solución no pasa por privilegiar un único modo de transporte: la combinación tren-camión-barco es la que aporta resiliencia y competitividad.
Como ejemplo operativo, se señaló que en la región de Buenos Aires menos del 1% de la carga portuaria se mueve por ferrocarril, una proporción que los panelistas consideraron insuficiente para los volúmenes actuales y futuros.
Impacto regional y desafíos federales
Representantes de terminales del interior, como Cristian López (Grupo Murchinson), describieron dificultades similares en puertos de la Patagonia y la costa atlántica. Allí, la necesidad de invertir en equipos específicos y en conectividad para atraer líneas de negocio fue una constante. El incremento de los costos terrestres en dólares en los últimos años —mencionado por operadores como un factor que erosiona márgenes— subraya la urgencia de alternativas eficientes.
En varios testimonios se remarcó que la modernización portuaria tiene un efecto multiplicador: mejora la competitividad del agro, reduce costos para la industria y genera empleo en cadenas de servicio vinculadas al comercio exterior.
La Hidrovía y la agenda de políticas públicas
Gabriela Ardissone, presidenta de la CPPC, abrió el congreso destacando el peso del sistema portuario en la economía nacional: la mayor parte del comercio exterior pasa por puertos del país, y una proporción significativa de los insumos industriales también ingresa por esas terminales. Por eso, dijo, cualquier política que afecte al transporte marítimo y fluvial repercute en producción, empleo y desarrollo regional.
Ardissone repasó la geografía portuaria argentina: más de 100 puertos, la concentración de cargas en el Gran Rosario como segundo centro agroexportador mundial y otros nodos relevantes como Zárate–Campana, Dock Sud, Bahía Blanca, Quequén y La Plata, cada uno con roles específicos para la cadena logística.
Sobre la Hidrovía, defendió la continuidad de un plan de obras que permita calados de 40 pies sin dependencia de subsidios permanentes y pidió mayor previsibilidad regulatoria para evitar que conflictos puntuales interrumpan el comercio exterior. También reclamó alivios fiscales que mejoren la competitividad, con especial atención a impuestos provinciales que, según la visión del sector, penalizan la eficiencia del sistema.
Conclusión: urgencia de consensos y proyectos
Los asistentes coincidieron en que Argentina dispone de nodos portuarios con capacidad instalada y experiencia privada, pero que esa ventaja se puede perder si no se realizan mejoras estratégicas de infraestructura, conectividad y marco regulatorio. La demanda por inversiones públicas y privadas, mayor uso del ferrocarril, profundización de la Hidrovía y digitalización operativa fueron las propuestas más repetidas.
En un contexto de récords de embarque y pronósticos al alza, los actores del sector plantearon la necesidad de construir consensos entre gobiernos, empresas y comunidades para convertir los puertos en palancas sostenibles del crecimiento. Sin esas decisiones coordinadas, advirtieron, la limitada oferta de accesos y la estructura impositiva seguirán condicionando la competitividad del comercio exterior argentino.





