Feedlots advierten por márgenes cada vez más ajustados en la cadena de engorde
Los feedlots argentinos alertan que la brecha entre el precio de la invernada y el del animal terminado está reduciendo la rentabilidad del engorde a corral, y que los costos financieros agravan la ecuación. Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), explica que hoy se gana por kilo engordado, pero la diferencia compra-venta del ternero dificulta cerrar el negocio.
La situación importa porque impacta en la liquidez de los productores, en la oferta de carne y en la cadena de pagos del sector agroindustrial, con posibles efectos en empleo y en exportaciones. Mantener la rentabilidad del feedlot es clave para sostener el flujo de animales hacia la industria y garantizar abastecimiento local y externo.
Según el informe de la CAF, si se incluye el costo financiero, el animal gordo debería valer $5309 por kilo para que la cuenta quede en cero, una referencia que hoy está fuera del alcance de muchos establecimientos. En el mercado interno, el valor del animal liviano destinado al consumo se paga entre $4800 y $5000 por kilo, por debajo del punto de equilibrio con financiamiento.
Otra forma de equilibrar la ecuación sería reducir lo que se paga por la invernada, pero la CAF señala que la invernada no debería superar los $5927 por kilo para permitir margen, mientras que actualmente los terneros cotizan entre $6000 y $6300 por kilo. Esa diferencia explica por qué algunos feedlots reportan resultados “muy justos” o con rentabilidades negativas, y por qué hay productores que comienzan a descapitalizarse.
Los números del sector son contundentes: sin contar el financiamiento el resultado promedio está en +$44.639 por animal, pero al incorporar el crédito la cuenta pasa a una pérdida de -$33.881 por cabeza. Esos montos muestran la relevancia de las tasas y plazos financieros en un negocio donde el tiempo de encierre y el precio de salida definen la diferencia entre ganar o perder.
En paralelo, la ocupación de los corrales viene en descenso: al 1° de septiembre fue del 71,56 %, frente al 75,46 % registrado un mes antes, y el índice de reposición se ubicó en 0,74. El relevamiento también indica que en agosto el 62 % de las empresas estaba vaciando corrales y el 35 % los estaba llenando, una dinámica que en parte obedece al ciclo estacional del negocio.
Más días de encierre y presión financiera: la receta para ganar kilos
Ante la presión sobre márgenes, los feedlots alargan el periodo de engorde para sumar kilos y mejorar la calidad de la res demandada por exportación, llevando machos a unos 140 días de encierre frente a los 100 días habituales en negocios domésticos. Durante ese tiempo los animales ganan entre 1 y 1,2 kilos por día, y en algunos casos la industria solicita encierres de 150, 170 y hasta 180 días para alcanzar mayor grasa intramuscular y mejor corte.
Sin embargo, estirar el tiempo en corral implica mayores costos de alimentación y financieros, lo que puede empeorar la ecuación si no suben los precios del gordo. El sector teme que, sin una recuperación de la demanda interna o una suba clara en los valores, el resultado final para los animales que entran hoy sea poco rentable o incluso negativo.
En lo internacional, Storni apunta que el panorama para las exportaciones de proteínas sigue siendo relativamente favorable, aunque con incertidumbres para el próximo año y la necesidad de evitar medidas que interrumpan ventas externas. Además, el dirigente advierte que la recuperación de precios hasta ahora sería apenas la recomposición de valores perdidos, porque el precio del gordo está incluso por debajo en términos nominales respecto a marzo.
Hacia fin de año los corrales suelen vaciarse y eso podría generar alguna recuperación temporal de valores por menor oferta, pero desde la CAF consideran difícil esperar subas importantes sin una mejora real del poder adquisitivo. En ese sentido, la demanda doméstica necesita una recomposición salarial que impulse el consumo y traccione precios de manera sostenida.
Para los productores la clave inmediata es prestar atención al valor de la invernada al momento de comprar terneros y gestionar con cuidado el apalancamiento financiero y los plazos de encierre. La decisión entre rotar rápido o buscar más kilos con mayor tiempo en corral definirá quiénes consiguen sostener operaciones y quiénes resignan capital.
En definitiva, la advertencia de la CAF resume una tensión del eslabón: la ecuación económica del feedlot depende hoy de precios acotados, tasas de financiamiento elevadas y una demanda que no muestra señales claras de repunte. Así lo sintetiza Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, al subrayar que el número actual es “neutro, con alguna luz amarilla hacia adelante”.
Por Pilar Vázquez para Palabra de Campo. La información se basa en el informe y declaraciones públicas de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF) y en entrevistas con productores del sector. Mantendremos la cobertura ante nuevas señales de precios o cambios en las condiciones de mercado.



