El nuevo mapa productivo privilegia actividades como la energía y la minería, con Vaca Muerta en el centro de la escena. En un contexto de apertura externa.
Ya no resulta una novedad: bajo la administración Milei, la economía argentina atraviesa una metamorfosis profunda. Bajo el nuevo paradigma macroeconómico y el impulso de flamantes marcos normativos como el RIGI y el RIMI para medianas empresas, existe una reconfiguración total.
El motor de la inversión: Energía, Minería y Agroindustria
Una investigación especial de los técnicos de la Fundación Mediterránea detectó que las inversiones anunciadas durante el último año y medio dibujan una Argentina con nuevos polos para la economía.
Sin embargo, este proceso de “destrucción creativa” muestra dos caras extremadamente opuestas: mientras sectores estratégicos ligados a los sectores “ganadores” del modelo proyectan inversiones multimillonarias y miles de empleos, el tejido empresarial tradicional sufre una sangría histórica que no da tregua.
En segundo lugar, la región de Cuyo registra anuncios por u$s10.146 millones, con San Juan como protagonista indiscutido ante la reactivación de la minería de cobre y oro.
La Patagonia lidera el ranking con inversiones por u$s12.284 millones, impulsada fundamentalmente por los proyectos de shale oil y gas en Vaca Muerta, consolidando a Neuquén y Río Negro como el epicentro energético del país.
Más atrás, la Región Centro suma u$s4.894 millones, con Buenos Aires enfocada en fertilizantes y siderurgia, y CABA en tecnología y real estate.
El podio lo completa el NOA con u$s7.705 millones de inversiones programadas, donde el “triángulo del litio” (Salta y Catamarca) y la agroindustria tucumana captan el grueso de los fondos.
Diego Coatz, ex economista jefe de la UIA y actual director del think tank I+D, calcula que la industria pierde a razón de nueve puestos cada hora.
¿Cuántos y qué tipo de empleos se están creando?
La gran incógnita es si estos dólares se traducen en trabajo para los argentinos, muchos de los cuales están perdiendo sus puestos en la industria tradicional.
En la región de Cuyo se proyectan 27.575 empleos, traccionados por la minería y la industria alimenticia en San Luis.
El informe del IERAL destaca que la Patagonia encabeza la creación de empleo con 35.564 puestos proyectados. Un dato revelador es que un solo proyecto de gas y petróleo estima generar 19.000 empleos, lo que demuestra que, aunque es una industria capital intensiva, tiene un efecto multiplicador masivo en la cadena de valor de servicios y construcción local, afirma la investigación de la FM.
En contraste, el NOA, con inversiones elevadas en litio, proyecta 11.150 empleos, una cifra más moderada que sugiere que la minería de minerales críticos requiere de políticas adicionales para fomentar proveedores locales y ampliar su base laboral.
Un caso destacable es el del NEA que, a pesar de tener un volumen de inversión menor (u$s2.658 millones), logra una mejor eficiencia social: proyecta 13.718 empleos, casi la misma cantidad que la Región Centro. Esto se explica por la forestoindustria en Corrientes, donde una sola planta de celulosa prevé crear 13.000 puestos de trabajo, subrayando el potencial de las industrias de base natural para generar empleo masivo.
Desde que asumió la gestión de Milei en noviembre de 2023, “se han perdido 24.437 empresas en Argentina“, dice el último reporte de la Fundación, que representa una caída del 4,8% del total.
La otra cara: La crisis del tejido empresarial PyME
Mientras los grandes anuncios brillan en el sur y el norte, los datos de Fundar revelan una realidad dramática para el empresariado tradicional.
El impacto sectorial de esta destrucción es el siguiente:
“La peor caída en los primeros 27 meses de un gobierno”, superando incluso los registros de la pandemia, concluye la investigación.
La única excepción a esta regla de hierro es Neuquén, que logró aumentar su cantidad de empresas en un 2,1%, reafirmando que hoy es el único oasis en el mapa productivo nacional gracias al boom de Vaca Muerta.
- Transporte y almacenamiento: Perdió el 15,7% de sus empresas (6.193)
- Inmobiliarios: Registró una caída del 11,98% (3.555)
- Construcción: Sufrió una baja del 9,6% (2.089 empresas)
Entre las provincias argentinas, las más afectadas son La Rioja (-17,4%), Catamarca (-12,8%) y Chaco (-11,3%).





