Panamá: Tras el terremoto, el gobierno decreta el estado de emergencia

Una comisión coordinará la asistencia y la respuesta a los daños

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Según las autoridades locales, el sismo alcanzó una magnitud de 7,2, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró una magnitud de 7,7.

Hasta el momento no se reportaron víctimas mortales.

Las autoridades expresaron su intención de destinar hasta 100 millones de dólares a la reconstrucción y al apoyo a los damnificados.

Durante una conferencia de prensa celebrada el sábado, la administración del presidente José Raúl Mulino anunció la creación de una comisión encargada de coordinar las labores de ayuda y la respuesta ante los daños causados por el terremoto.

Los residentes cercanos al epicentro de un fuerte terremoto en el sur de Panamá comenzaron el sábado las labores de limpieza, aún conmocionados por el intenso sacudón del día anterior, que causó daños generalizados.

El propio Mulino había anunciado la activación “inmediata” de un plan para realizar evaluaciones estructurales y brindar asistencia a todos los afectados.

El hombre de 41 años declaró a la prensa que siente un “gran temor” de que un nuevo terremoto pueda ocurrir en cualquier momento.

“Es algo que nunca habíamos visto. No estábamos preparados para un evento de este tipo”, comentó Aldulfo Quintero mientras retiraba escombros de un comercio en Chitré, situado a unos 250 kilómetros (155 millas) al suroeste de la ciudad de Panamá.

Al igual que muchos otros habitantes de Chitré —capital de la provincia de Herrera, una de las más afectadas—, Yakshuri Castillo, de 28 años, optó por dormir a la intemperie por miedo a otro temblor.

Tras el sismo inicial de magnitud 7,7 registrado hacia el mediodía del viernes, se contabilizaron más de 100 réplicas, algunas de ellas con una magnitud de hasta 6,0.

En Macaracas, también situada en la provincia de Herrera, Javier Jiménez, un jubilado de 68 años, contó que tuvo que dormir en la escuela de la localidad.

Ella declaró a la prensa internacional que entró en estado de shock cuando se produjo el primer sismo.

“Todo el mundo tiene miedo porque los terremotos son constantes; no nos atrevemos a volver”, añadió.

“No podemos vivir así”, dijo, con la entrada de su casa cubierta de tejas rotas del techo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró el epicentro del sismo inicial a unos 60 kilómetros de distancia, cerca de la frontera entre las provincias de Herrera, Los Santos y Veraguas.

Decenas de viviendas resultaron dañadas en la ciudad, cuyos 66.000 habitantes seguían sin electricidad el sábado.

Los terremotos son poco frecuentes en Panamá y suelen ocurrir en la provincia occidental de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica. (ANSA).

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