En septiembre liquidación de divisas por exportaciones de granos y oleaginosas aumentó 17% por maíz

La agroexportación informó que ingresaron US$3228 millones; en el acumulado anual US$22.275 millones que, comparado a igual período del año 2025, significó un ingreso inferior del 22%

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La agroexportación argentina acumula en los primeros nueve meses de 2026 un ingreso de divisas por USD 22.275 millones, cifra que representa una caída del 22 % respecto al mismo período de 2025. Esta variación convierte a 2026 en un año de contrastes: un mes de septiembre excepcional pero un desempeño acumulado claramente menor que el de 2025.

En septiembre pasado el sector registró liquidaciones por USD 3.228 millones, lo que significa un aumento del 17 % respecto a agosto y, según la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), fue el tercer septiembre más alto en 25 años. La entidad evitó comparar directamente con septiembre de 2025 debido a que ese mes estuvo afectado por la aplicación temporal del Decreto 682/25, que suspendió derechos de exportación y alteró los flujos habituales de comercio exterior.

La campaña de maíz 2025/26 fue récord con 64 millones de toneladas y, aunque las lluvias de invierno demoraron la trilla en varias zonas, la cosecha todavía continuaba en la región pampeana hasta la semana pasada. Ese volumen excepcional explica en parte el ritmo sostenido de embarques y la intensificación de ventas de los productores hacia el mercado internacional durante septiembre.

Las proyecciones para la campaña agrícola 2026/27 apuntan a otro año de alta producción: la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calcula una cosecha total de 157,9 millones de toneladas, con exportaciones del sector que podrían rondar los USD 41.497 millones. Si se confirman estos números, la Argentina volvería a jugar un papel significativo en la oferta global de granos, aunque con fuertes condicionantes externos y domésticos.

Qué dicen las estimaciones de cultivos y por qué importan

Según las estimaciones oficiales, la soja ocuparía cerca de 17 millones de hectáreas y produciría 53,6 millones de toneladas, un incremento del 7 % interanual, mientras que el maíz alcanzaría 66 millones de toneladas sobre 8,4 millones de hectáreas, un crecimiento del 3,1 %. Además, el girasol se mantendría en torno a 7 millones de toneladas y el sorgo llegaría a 2,85 millones de toneladas, con una suba del 1,8 %, cifras que condicionan el potencial exportador del país.

Estas cifras son relevantes porque la capacidad de la Argentina para transformar volumen en divisas depende no solo de la producción física sino también de precios internacionales, tipo de cambio y reglas de juego domésticas. En ese sentido, la comparación con 2025 muestra cómo decisiones regulatorias, como la suspensión temporal de derechos de exportación, pueden distorsionar el flujo de liquidaciones y complicar las lecturas sobre el rendimiento real del sector.

Factores que marcarán el rumbo en los próximos meses

El avance de la cosecha, la evolución de los precios internacionales y la logística de puertos y transporte serán determinantes para convertir la producción en divisas efectivas en el próximo trimestre. Asimismo, la estabilidad de las políticas comerciales y fiscales relacionadas con el agro será clave para que los productores tomen decisiones de venta y para que las empresas planifiquen embarques y contratos de exportación.

Para productores y operadores, el mensaje central es claro: existe potencial productivo para sostener un nivel elevado de exportaciones, pero su materialización está atada a variables externas y a la previsibilidad de la regla de juego local. En las próximas semanas valdrá la pena seguir la evolución de las liquidaciones, la disponibilidad logística en los puertos y cualquier modificación normativa que afecte la comercialización internacional.

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