Presupuesto 2026: Javier Milei aumenta partidas sociales y cambia el tono, con un ojo en las elecciones y otro en el Congreso

En el discurso que grabó por la tarde en Casa Rosada y se emitió por la noche, el Presidente no dio los números de inflación o tipo de cambio para 2026, sino que, en lugar de eso, se enfocó en resaltar que el proyecto “sostiene el equilibrio fiscal” y prevé, gracias a eso, un crecimiento del PBI de 5%, pero se enfocó por sobre todo en mostrar que entendió el revés que recibió en las elecciones de la provincia de Buenos Aires el 7 de septiembre.En el discurso que grabó por la tarde en Casa Rosada y se emitió por la noche, el Presidente no dio los números de

La decisión del presidente Javier Milei de presentar el Presupuesto 2026 en cadena nacional tuvo su explicación en el contenido del mensaje, donde ratificó que el equilibrio fiscal es “innegociable” pero destacó que aumentarán las partidas para jubilaciones, universidades, salud y discapacidad, con un cambio de tono para los gobernadores y el Congreso y un ojo bien puesto en las elecciones de octubre.

El mensaje de Milei fue triple: al mercado, con la defensa a ultranza del “equilibrio fiscal”; al electorado, con la explicación de que esa regla “no es un capricho” -que repitió dos veces- y el pedido implícito de que apoye al Gobierno en las elecciones legislativas de octubre; y al Congreso, con un cambio de tono que incluyó un guiño a los gobernadores y con anuncios muy vinculados a la agenda opositora.

“Más allá del éxito de nuestra gestión, entendemos que muchos que no lo perciban en su realidad material”, fue una de las principales frases en ese sentido, además del agradecimiento a los argentinos y la promesa de que “lo peor ya pasó”. A su modo, el mandatario intentó mostrar que entiende que su plan económico empezó a perder consenso social. Esto fue acompañado por anuncios para los sectores vulnerables y un cambio de tono para la política: por primera vez habló de buscar “consensos”.

Con ese detalle puntual sobre el proyecto, el líder libertario no solo intentó mostrar que acusó recibo de la derrota electoral -con vistas a la escala siguiente, la más importante- sino que además apuntó a los temas que se discuten esta misma semana en la Cámara de Diputados, donde la oposición quiere rechazar los vetos a la ley de financiamiento universitario y del Garrahan.

Javier Milei y el Presupuesto 2026: ¿a dónde apuntó concretamente su mensaje? 

El Presidente adelantó que el Presupuesto 2026 prevé un aumento de “4.8 billones de pesos” para las universidades; un 5% en la partida para jubilaciones y 17% en salud, “ambas por encima de la inflación”, según resaltó. El gasto en educación subirá un 8% y, además, se incrementará un 5% el monto que recibe cada pensionado en discapacidad. “La prioridad de este Gobierno, como siempre dijimos, es el capital humano”, remarcó Milei.

No obstante, el gesto más fuerte en ese sentido fue el cambio de tono. Esta vez evitó referirse a los legisladores como “degenerados fiscales” o criticar a los gobernadores y, muy por el contrario, remarcó que “los políticos en todo el mundo encuentran consensos y acuerdos para sancionar” su ley presupuestaria.

De esta manera, el Presidente buscó acompañar las gestiones que ya pusieron en marcha sus ministros Lisandro Catalán (Interior) y Luis Caputo (Economía) para tratar de reconstruir la relación con los gobernadores y evitar o al menos atenuar una nueva derrota política en el Congreso.

El mercado y los votantes: la encrucijada que intenta atravesar Milei de cara a octubre

Como parte de ese mismo mensaje, agregó un guiño para los gobernadores al revelar que el Presupuesto 2026 va a incluir “el régimen de extinciones de obligaciones recíprocas” entre la Nación y las provincias. Es decir, recursos pero con otro formato. Esto “contará con un presupuesto específico dentro de la ley de leyes”, según remarco.

La palabra “consenso” no es habitual en el discurso público de Milei y esta vez la usó dos veces. La segunda fue cuando aseguró que si al equilibrio fiscal se le suman “las reformas” que quiere llevar adelante, la Argentina podría crecer al 8% anual y agregó: “Es lo que podemos lograr si conseguimos los consensos necesarios (…) Trabajando codo a codo con los gobernadores, diputados y senadores que quieren una Argentina distinta, vamos a lograrlo”.

Con eso a la vista, afirmó que “los años más de afrontar fueron los primeros” y que “lo peor ya pasó” -una aseveración riesgosa, que en su momento también hizo el expresidente Mauricio Macri- pero además pidió a la población “no caer presos de falsos dilemas” porque “no es a través del déficit fiscal que se atienden los problemas de los más vulnerables”.

No obstante, el discurso sobresalió por su esfuerzo en mostrar empatía con la población. Es decir el electorado. “El temple de los argentinos es heroico”, destacó el Presidente en un momento muy difícil para su gestión, donde la oposición le asesta un golpe detrás de otro -en el Congreso y más recientemente en las urnas bonaerenses- y busca recuperarse políticamente para las elecciones de octubre, que son clave.

Traducción: pidió paciencia y apoyo a la población, a la vez que le avisó al mercado financiero que “la piedra angular” de su gestión se mantiene sin cambios, para que que no haya confusiones en ese sector por el anuncio de aumentos para partidas sociales y el cambio de tono, más conciliador.

En esa línea el mandatario defendió una vez más la importancia del superávit o el equilibrio fiscal y sostuvo más de una vez que “no es un capricho” suyo, sino “la solución a los problemas” del país aunque tenga “plazos de desarrollo largos”.

La clave electoral del mensaje la coronó al afirmar que “si bien el camino es arduo, el rumbo es el correcto” y advertir: “Si no terminamos el proceso de cambio que hemos emprendido, habremos tirado a la basura todo el esfuerzo que hemos hecho (…) No aflojemos, hagamos que el esfuerzo valga la pena”. Un claro llamado a los votantes para que apoyen al oficialismo en octubre.

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