Proveedor de Volkswagen y Toyota anticipa cierre en dos meses por importación china y más despidos

La firma santafesina Cirubon opera al 30% de su capacidad. Denuncia maniobras de dumping con piezas de China a bajo precio y frena envíos al exterior

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La crisis que complica la supervivencia de la compañía fue expuesta por Ricardo Cicarelli, vicepresidente de Cirubon, en el marco de la reciente jornada “Argentina Produce”, un encuentro que reunió a referentes corporativos y de la CGT en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario (AER).

La apertura indiscriminada de las importaciones sigue pegando de la peor forma en la industria nacional, y en ese contexto las compañías que participan del negocio autopartista acumulan meses de una operatoria en rojo que parece no tener fin. La merma en la producción, los recortes de personal y el endeudamiento se han vuelto historias repetidas en un nicho que transita un año comercial marcado por el derrumbe en las ventas. En ese contexto, la firma Cirubon, dedicada a la fabricación de amortiguadores y radicada en el Parque Industrial de Alvear, al sur de Santa Fe, advirtió que podría paralizar por completo sus operaciones en un plazo de dos meses. La compañía atraviesa una de las coyunturas más agudas de su trayectoria industrial debido a la falta de demanda y al impacto directo derivado del ingreso de piezas baratas provenientes de China.

La fábrica, que llegó a contar con casi 250 trabajadores agrupados en tres turnos de producción, atraviesa un proceso de achicamiento progresivo. Hoy opera apenas al 30% de su capacidad instalada. La contracción del negocio obligó a recortar su plantel de operarios y a discontinuar esquemas de trabajo a medida que fueron cayendo las órdenes de compra.

Durante su intervención y en declaraciones posteriores, el directivo aseguró que el escenario económico actual configura un “industricidio” para la actividad nacional ante la falta de controles sobre el ingreso de productos del exterior.

Por qué Cirubon denuncia competencia desleal de China

El derrumbe de las operaciones afectó la presencia internacional de la compañía santafesina. La firma abastecía con sus repuestos a mercados como Brasil, México y España. Sin embargo, la pérdida de competitividad comercial interrumpió esos flujos. “Primero se cortaron las exportaciones, y después el mercado interno”, explicó el ejecutivo de Cirubon.

En ese sentido, Cicarelli precisó el impacto del ajuste en la nómina de personal de la planta. “Tuvimos que despedir a 60 empleados, tenemos que desvincular a 40 más y el próximo paso es el cierre“, declaró el empresario. El achicamiento de la actividad afectó en primera instancia el frente externo para luego golpear de lleno al abastecimiento local.

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El empresario denunció maniobras de “dumping” vía el ingreso de piezas importadas desde China a valores irrisorios. Según detalló, se introducen al país amortiguadores a sólo 4 dólares la unidad, un precio imposible de igualar. “Un amortiguador a cuatro dólares no existe en la Argentina ni en China ni en el mundo, y acá entraron”, dijo.

En el mercado local, detalla el portal Rosario 3, los componentes fabricados en Alvear abastecen de forma directa a terminales automotrices de primera línea como Volkswagen y Toyota. A pesar de esa inserción en la cadena de valor automotriz, la irrupción de repuestos asiáticos a precios inferiores alteró la dinámica de ventas y dejó a la empresa sin margen de competencia.

El impacto de la importación de autopartes en Santa Fe

A la par del perjuicio productivo, el industrial alertó que la proliferación de repuestos de bajo costo genera un riesgo vial implícito por la calidad de las piezas. Las críticas se dan en el marco de las recientes modificaciones a la Ley de Tránsito impulsadas por el Gobierno nacional.

Cicarelli sostuvo que la estructura de costos local impide acercarse a esos valores. “Entre cargas e impuestos, producir me sale un 30% más de lo que entran los chinos”, afirmó. Asimismo, denunció que los importadores locales remarcan esas piezas importadas con un margen superior al 1.000 por ciento.

Ante ese marco, Cicarelli evitó responsabilizar de forma exclusiva a los intermediarios y apuntó al esquema gubernamental por la falta de protección a la industria nacional. “La culpa no es de ellos, es la viveza criolla. La culpa es del Gobierno“, aseveró. También reconoció que las condiciones vigentes llevaron a pensar en incluso abandonar la fabricación propia para pasar a importar piezas y estampar la marca local.

Publicada en el Boletín Oficial, la normativa busca simplificar la homologación de vehículos 0Km y avanzar con la desregulación del mercado de autopartes a partir del aval a estándares y certificaciones técnicas de Estados Unidos.

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Durante su análisis, recordó las dificultades sufridas durante aquel mandato, evocando el intento fallido por rescatar la ex fábrica de llantas Mefro Wheels a pedido del entonces intendente de Villa Gobernador Gálvez. Tras analizar ambos contextos, el metalúrgico concluyó que las decisiones de aquella época coinciden con las actuales al tratarse de “políticas medias raras”.

El dirigente cuestionó de manera explícita la conducción económica del presidente Javier Milei al evaluar el rumbo industrial. “No estamos exportando casi nada. Se fueron cerrando los caminos desde, para mí, el ‘industricidio’ que está haciendo este tipo”, enfatizó. Al mismo tiempo, comparó la etapa actual con el período de gestión de Mauricio Macri.

Frente a la parálisis en el rubro automotriz, Cirubon inició un proceso de búsqueda de alternativas para evitar el cese total de actividades. La estrategia de reconversión apunta a volcar la capacidad técnica de la fábrica hacia el sector de la maquinaria agrícola.

La reconversión de la fábrica hacia la maquinaria agrícola

En el marco de su disertación en la AER, Cicarelli analizó el rol del empresariado pyme frente a los continuos cambios de ciclo político en el país. “Los empresarios somos más políticos que los políticos, porque nosotros aguantamos a todos. Aguantamos a un peronista, aguantamos a un radical, aguantamos al macrista y ahora tenemos un liberal y nos adaptamos a cada uno de ellos”, dijo.

Sin embargo, desde la propia compañía remarcan que el desarrollo de piezas para el agro exige tiempos técnicos que no coinciden con los plazos financieros de la fábrica. Con la producción automotriz caída y sin volumen suficiente en la nueva unidad de negocios, la planta de Alvear mantiene la fecha límite de dos meses para definir su continuidad.

Hasta el momento, la compañía metalúrgica desarrolló cinco piezas específicas para una firma vinculada a la actividad agropecuaria. En paralelo, la gerencia mantiene conversaciones con otras empresas del rubro para sumar nuevos encargos.

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