Los datos forman parte de un informe de Economía & Energía, la consultora dirigida por Nicolás Arceo, que analiza la actualidad y las perspectivas del sector energético argentino.
Vaca Muerta tiene mucho más petróleo del que se estimaba poco más de una década atrás. Una nueva estimación del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) elevó a 30.728 millones de barriles los recursos de shale oil de la formación en su escenario base, un volumen 92% superior a los 16.000 millones de barriles calculados en 2013 por la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Además, si se toma como referencia el consumo interno registrado durante 2025, el volumen de recursos estimado alcanzaría para abastecer la demanda argentina durante 153 años.
El documento permite dimensionar la magnitud del recurso que se encuentra detrás del boom hidrocarburífero argentino. Según el análisis, hasta ahora solo se desarrolló el 2,7% del petróleo potencial de Vaca Muerta.
Vaca Muerta también tiene gas para más de un siglo
El potencial de Vaca Muerta no se limita al petróleo. En un estudio publicado en febrero de 2025, el IAPG estimó en 258 TCF los recursos de shale gas de la formación.
La cifra pone en perspectiva el potencial de la formación y explica, en buena medida, la creciente apuesta de las empresas y del Gobierno por incrementar la producción y convertir a la Argentina en un exportador cada vez más relevante de petróleo y gas.
La magnitud de esos recursos explica también la apuesta por ampliar las exportaciones de gas y avanzar en proyectos que permitan a la Argentina ingresar con mayor fuerza al mercado internacional de gas natural licuado, conocido como GNL.
De acuerdo con el informe de Economía & Energía, apenas se desarrolló hasta ahora el 2,1% de esos recursos. Tomando como referencia el consumo doméstico argentino de 2025, ese volumen permitiría abastecer la demanda local durante unos 145 años.
El gran desafío: convertir el potencial de Vaca Muerta en producción
El bajo nivel de desarrollo de los recursos es, al mismo tiempo, una muestra del enorme potencial de expansión y uno de los principales desafíos para la industria energética argentina.
Sin embargo, la existencia de recursos bajo tierra no implica automáticamente que todo ese petróleo y gas pueda transformarse de inmediato en producción.
Esto abre una importante posibilidad de crecimiento para las próximas décadas, aunque también obliga a sostener un elevado nivel de inversiones y avanzar en obras de infraestructura.
Hasta ahora, el desarrollo alcanzó el 2,7% de los recursos de shale oil y el 2,1% de los recursos de shale gas, según el informe.
El crecimiento de Vaca Muerta ya comenzó a reflejarse en las cuentas externas argentinas. Durante los primeros siete meses de 2026, la balanza comercial energética acumuló un superávit de US$ 6.853 millones, lo que representó un incremento del 78,4% frente al mismo período del año anterior.
La expansión de oleoductos y gasoductos, el desarrollo de terminales de exportación y la concreción de nuevos proyectos de GNL serán factores centrales para que los recursos identificados puedan transformarse en producción, ventas al exterior e ingreso de divisas.
El petróleo lidera el crecimiento de las exportaciones
Dentro de ese desempeño, el petróleo fue el principal protagonista. Las ventas externas del sector crecieron 80%, hasta alcanzar los US$ 5.722 millones.
Las exportaciones del sector de Combustibles y Energía crecieron 50% interanual, al pasar de US$ 6.106 millones a US$ 9.151 millones.
Las cantidades vendidas al exterior crecieron 30%, con un promedio de 321.000 barriles diarios, mientras que el precio promedio alcanzó los US$ 84 por barril, un nivel 19% superior al registrado un año antes.
El aumento respondió tanto a una mayor cantidad de crudo exportado como a mejores precios internacionales.
Argentina busca ingresar fuerte al negocio mundial del GNL
El gas aparece como el próximo gran desafío para la expansión energética argentina.
La evolución confirma el creciente peso que Vaca Muerta comenzó a tener sobre el frente externo de la economía argentina y alimenta las expectativas de que el sector energético se convierta en una de las principales fuentes de generación de dólares durante los próximos años.
Estados Unidos encabezó las exportaciones mundiales, con el 25% del total, seguido por Qatar, con el 19%, y Australia, con el 18%.
El mercado internacional atraviesa, además, una transformación significativa. En 2025, el comercio mundial de GNL creció 6,4% y, por primera vez, el volumen comercializado como gas natural licuado superó al transportado mediante gasoductos.
Según el informe de Economía & Energía, ambos proyectos sumarían 18 millones de toneladas anuales (MTPA) de capacidad de licuefacción, una cifra equivalente al 3,5% de la capacidad mundial actualmente instalada.
En ese contexto, la Argentina busca insertarse en el mercado internacional con dos grandes proyectos: Southern Energy y Argentina LNG.
Para abastecer Southern Energy y la primera etapa de Argentina LNG será necesario aumentar en 77 millones de metros cúbicos diarios la producción nacional de gas.
Pero el salto requerirá un fuerte incremento de la producción.
Una carrera contra otros grandes productores
La oportunidad para la Argentina coincide con un fuerte crecimiento previsto del mercado mundial de GNL, aunque también con una competencia cada vez mayor.
Esa expansión representa un incremento del 54% respecto del promedio actual de 142 millones de metros cúbicos diarios.
Actualmente, Estados Unidos, Australia y Qatar concentran el 54% de la capacidad mundial instalada, por lo que la Argentina deberá avanzar con rapidez en infraestructura y producción si busca consolidar una posición relevante en el mercado internacional.
La capacidad global de licuefacción alcanzó 524,5 MTPA en 2025 y se proyecta que aumente 36% hacia 2030.
Vaca Muerta genera más dólares, pero persisten los subsidios energéticos
El informe de Arceo también advierte sobre una contracara del escenario energético argentino.
El potencial geológico de Vaca Muerta representa una ventaja de largo plazo, pero el desafío será transformar esos 30.728 millones de barriles estimados de shale oil, junto con los enormes recursos gasíferos, en producción sostenida y exportaciones.
Casi todo el aumento estuvo explicado por mayores transferencias a CAMMESA.
Entre enero y julio de 2026, los subsidios energéticos alcanzaron US$ 2.684 millones, lo que implicó un incremento del 46% frente a los US$ 1.842 millones registrados durante el mismo período de 2025.
De esta manera, el sector energético argentino atraviesa una situación de contrastes. Por un lado, Vaca Muerta incrementa su peso en las exportaciones, el petróleo gana protagonismo en la generación de divisas y la balanza energética acumula un creciente superávit.
En julio, sin embargo, los subsidios mostraron una baja del 17% interanual y se ubicaron en US$ 537 millones.
Por otro, el país todavía tiene por delante el desafío de ampliar la infraestructura, sostener las inversiones y desarrollar una porción mucho mayor de sus recursos para aprovechar plenamente el potencial de una formación de la que, según las estimaciones analizadas, todavía se desarrolló menos del 3% de su petróleo y poco más del 2% de su gas.




