Proyecciones preliminares 2026/27: el agro argentino sostiene muy buenas expectativas

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

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Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

1-      Producción: la proyección preliminar alcanza 155,8 Mt, si el clima acompaña.

La campaña 2025/26 dejó la vara muy alta, pero aun así las proyecciones preliminares para el nuevo ciclo 2026/27 están lejos de decepcionar, siempre y cuando acompañe el clima. Teniendo en cuenta el relevamiento de intenciones de siembra, rindes proyectados para la fina y rindes tendenciales en el caso de maíz, girasol y sorgo, la producción total de granos para la próxima campaña se estima inicialmente en 155,8 Mt, 10% menos que en el actual ciclo.

Vale aclarar que, ante los excepcionales rindes observados del ciclo corriente, que se ubicaron muy por encima de su valor tendencial, el ajuste productivo se explicaría prácticamente en su totalidad por efecto rendimiento, al considerar que éstos volverían a su nivel de largo plazo. En efecto, si bien los cultivos invernales ya están en pleno desarrollo y acercándose a su fase crítica de definición de rindes con necesidad de una recarga de lluvias para sostener su potencial productivo (ver informe semanal de GEA-BCR), para los cultivos de verano que recién se están comenzando a sembrar las estimaciones preliminares asumen rindes tendenciales. Mediando un pronóstico de Niño fuerte, aumentan las probabilidades de lluvias por encima de lo normal en zonas productivas del país, pero, de todos modos, el enfoque más conservador es asumir, a priori, normalidad. Del lado de la superficie sembrada total, prácticamente no se registrarían cambios respecto a la anterior campaña 2025/26.

 

1.1- La vara alta: repaso productivo de la campaña actual

La actual campaña 2025/26 se apoyó en un régimen de lluvias excepcional: los acumulados no escasearon en la región central y varios meses rompieron récords, registrando el invierno más lluvioso de los últimos 60 años. Ello no sólo potenció los rindes de los cultivos invernales, sino que también colaboró en reponer el agua en las napas. Bajo este escenario, la producción total de granos 2025/26 alcanzó los 172,4 millones de toneladas (Mt), un récord histórico. En particular, la producción de trigo fue de 29,5 Mt sobre una superficie récord de 7,2 millones de hectáreas (Mha), en maíz se cosecharon 70,5 Mt, también un máximo, en tanto que la soja sumó otros 51,5 Mt.

Sin embargo, en la previa, ni la más optimista de las proyecciones esperaba un escenario productivo como el que tuvimos. Las expectativas iniciales para la 2025/26 a esta altura del año pasado vaticinaban una cosecha récord, pero de “solo” de 146,4 Mt. El gran salto fue explicado por 1,3 Mha más que se sumaron en maíz, 300.000 hectáreas más en trigo y rindes nacionales que estuvieron 21% por encima de la media.

Mirando hacia delante, con auspiciosas condiciones agronómicas iniciales, casi idéntica superficie y abundantes lluvias esperadas, no es descabellado pensar que el número final de producción tenga potencial para ajustarse aún más al alza. Esperemos que el clima no juegue una mala pasada.

1.2- Proyecciones preliminares para la producción 2026/27: Con el foco puesto en lo que viene, se sembró más trigo de lo esperado y hay grandes expectativas para la gruesa

A diferencia de la implantación del año pasado, la siembra para la 2026/27 no encontró su principal condicionante en el agua, sino en los costos. La implantación de trigo arrancó con las mejores reservas hídricas de la década: “analizando los perfiles en los dos metros de suelo, surge que las condiciones actuales para Argentina son mejores que en mayo del 2021”, publicaba GEA-BCR en su informe mensual de mayo. Sin embargo, las buenas condiciones agronómicas se eclipsaban por el efecto del conflicto en Medio Oriente: el precio de los fertilizantes, principalmente la urea, escaló hasta los 1.000 US$/t, un valor similar al de mayo de 2022, cuando el trigo cotizaba cerca de 350 US$/t; contra los 230 US$/t a cosecha en ese momento.

Partiendo en orden cronológico, esa ecuación de costos llevó a GEA-BCR a proyectar en mayo una caída de 500.000 hectáreas en el área triguera, un 7% interanual, con un rinde nacional castigado por la menor fertilización y un horizonte productivo de entre 18 y 19 Mt. La posterior baja de la urea, que pasó de 1.000 a entre 800 y 850 US$/t en junio y a alrededor de 550 US$/t en julio, junto con lluvias muy oportunas durante el mes de junio, revirtió buena parte de ese recorte. La superficie se recompuso mes a mes hasta los 6,95 Mha, apenas un 3% por debajo del récord de siembra del ciclo anterior, y quedó como la segunda mayor siembra nacional de los últimos diecisiete años. Con esa área y una recuperación de los niveles de fertilización, la producción proyectada asciende a 21 Mt.

El trigo, por su parte, comienza a acercarse a su fase crítica de definición de rindes con déficit de agua en la región núcleo. Hoy, 160.000 hectáreas están en condiciones regulares (esto es, el 10% de lo sembrado en la zona), aumentando la necesidad de lluvias que permitan sostener el potencial productivo y evitar pérdidas. Mientras tanto, el 67% se mantiene en condiciones buenas y excelentes mientras otro 23% se define como “buena”, según GEA-BCR. En cuanto a la cebada, se estima que la producción alcance 4,9 Mt, por debajo de los 5,5 Mt obtenidos en la campaña anterior.

Respecto a los cultivos de verano, la siembra de la gruesa cuenta con el pronóstico de un “Niño” fuerte a muy fuerte a partir de octubre, aunque las decisiones de siembra estuvieron dominadas este año por los costos, principalmente combustibles, y la presencia de chicharrita disuadiendo a algunos en sus planteos productivos. De todos modos, el enfoque más difundido a la hora de realizar proyecciones preliminares es asumir condiciones de normalidad, ello es, que los rindes se ubican en su nivel tendencial de largo plazo. Mes a mes, a medida que avance la campaña, éstos se irán ajustando según evolucionen las condiciones efectivas de desarrollo de los cultivos. Del lado de la superficie, hoy la intención de siembra de maíz se ubica en 10,6 Mha, un 4% por debajo de los 11 Mha implantadas en la 2025/26, de las cuales 8,9 Mha se destinarían a grano comercial. Con rindes tendenciales, la producción de maíz 2026/27 se proyecta preliminarmente en 67,5 Mt.

La contracara de las dificultades del maíz es una recuperación del área destinada a soja. Luego de varios ciclos de retroceso, la intención de siembra de soja se estima en 16,7 Mha, un 2% por encima de la campaña anterior. Sobre la base de un área no cosechable promedio y un rendimiento también promedio, de 29,1 qq/ha, el horizonte productivo se ubica en 47,8 Mt, un 7% menos que en la campaña actual.

La otra oleaginosa fuerte, el girasol, sostiene el salto de área del ciclo anterior. Siguiendo las proyecciones de la Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca (SAGyP), la superficie a implantarse en la 2026/27 se mantiene en torno a los 3,2 Mha, un nivel prácticamente idéntico al de la campaña previa y muy por encima de cualquier registro de la década anterior. Este número de superficie deja al girasol con una proyección de producción de 7,0 Mt.

El sorgo, en cambio, se mantiene prácticamente sin cambios, con una superficie estimada en torno a los 0,8 Mha para la nueva campaña, en línea con el ciclo anterior. En base a rindes tendenciales, con estos niveles de superficie la cosecha se proyecta en 2,1 Mt para el nuevo ciclo.

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

De esta manera, la producción total de granos en la 2026/27 podría alcanzar 155,8 Mt, un 10% menos que el volumen total obtenido en la campaña previa, pero quedando igualmente como la segunda mayor de la historia, solo por detrás de las 172,4 Mt del ciclo que termina y por encima de las 141,5 Mt de la 2018/19.

De todas formas, no debe soslayarse que, respecto de la cosecha gruesa, los números de producción son tentativos, y lo que ocurra efectivamente con el clima será determinante de los rendimientos y, por tanto, del volumen de cosecha en el nuevo ciclo. A pesar de los auspiciosos niveles de humedad iniciales durante agosto, en el último mes el ritmo de lluvias estuvo en torno a lo normal, llevando a un relativo deterioro de los perfiles, pero que aún convive con expectativas de un fenómeno Niño durante la primavera/verano que arroje lluvias superiores a la media en gran parte de la zona agrícola del país.

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

2- Con el sostén de los precios internacionales, las expectativas preliminares arrojan un posible récord de divisas del agro

Siempre que el clima acompañe, en base a las expectativas de producción para el nuevo ciclo se espera que el sector agroindustrial vuelva a jugar su rol clave en la economía argentina como aportante de divisas para el equilibrio de las cuentas externas del país. Preliminarmente, el volumen de envíos al exterior se proyecta en 113 Mt en la 2026/27; ello es, 5,8 Mt menos que el total estimado a exportar en el ciclo que corre, aunque aún el segundo más alto en los registros.

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

Desglosando este total, para el ciclo comercial 2026/27 se proyectan envíos al exterior de granos por un total de 70,7 Mt, con el maíz posicionándose nuevamente como el principal grano de exportación (45 Mt), seguido por el trigo (13 Mt) y la cebada (3,2 Mt). Las exportaciones de poroto de soja, en tanto, se estiman preliminarmente en 5,5 Mt, mientras que el sorgo aportaría 1,2 Mt y el girasol 1,1 Mt.

En cuanto a los embarques de subproductos y aceites, para la 2026/27 se espera un incremento de 560.000 toneladas en los subproductos, hasta un total de 33,7 Mt; y un volumen de aceites prácticamente idéntico al del ciclo actual, en 8,5 Mt. Dentro de estos agregados, la harina de soja explica 30,6 Mt de los subproductos, mientras que entre los aceites se destacan 6,2 Mt de aceite de soja, y 1,9 Mt de aceite de girasol.

El agro continúa haciendo historia: si el clima acompaña, las exportaciones agroindustriales podrían aportar un récord de US$ 42.200 millones de dólares, superando el récord de la 2021/22.

 

Las expectativas de una nueva gran campaña productiva en Argentina coinciden con un escenario global atacado por varios frentes, dejando recortes significativos en la oferta mundial de productos agroindustriales. Por un lado, el déficit de lluvias combinado con altas temperaturas en varias regiones del hemisferio norte afectó fuertemente la cosecha de trigo primero y la de maíz después. Sumado a ello, el Niño vaticina lluvias por debajo de lo normal en varias zonas productores claves del globo, como el sudeste de Asia, Oceanía, regiones de Brasil y EE.UU. Por el otro lado, la seguidilla de conflictos geopolíticos que irrumpen en la logística de granos y productos claves para su producción y traslado, incrementan los costos y distorsionan los flujos normales de abastecimiento.

En este “nuevo mundo”, Argentina aparece como un proveedor confiable de alimentos, al mismo tiempo que las cotizaciones internacionales por maíz, soja y trigo llegaron a alcanzar máximos de tres años y medio. Por ello, en base a los precios de exportación proyectados para el próximo ciclo, el aporte del sector en términos de divisas por exportaciones ascendería a US$ 42.200 millones, el registro más alto de la serie. El valor de las exportaciones agroindustriales en dólares superaría así los US$ 41.800 millones proyectados tanto para la actual campaña, que anotó volúmenes récord, como de la campaña 2021/22 cuando los precios internacionales tocaron un pico al desatarse la guerra entre Rusia y Ucrania.

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

Entre los principales complejos, el sojero se erigiría nuevamente como el principal complejo exportador, con US$ 22.000 millones generados por los despachos de granos y derivados, pero también se destaca el maíz, con un aporte de US$ 10.100 millones que constituye un máximo histórico para el cereal. El complejo triguero, en tanto, generaría envíos por US$ 3.500 millones, por debajo de los US$ 4.200 millones del ciclo actual como consecuencia de la menor cosecha. El complejo girasol, apunta a generar exportaciones por US$ 3.400 millones.

3-      Consumo interno e industrialización: máximos en 2026/27

La absorción interna de granos tiene su correlato con el resto de los indicadores productivos y comerciales de la campaña. Se proyecta que el ciclo 2026/27 marque un récord tanto en el consumo en chacra y uso como semilla, como en el destino industrial (aceitera, molienda de cereales y otras industrias).

En cuanto al consumo en chacra y uso como semilla, se estiman casi 27 Mt destinadas a este fin, donde la absorción de maíz para alimentación animal es el rubro de mayor aporte. El buen momento que atraviesan los sectores de producción de proteína animal —tanto cárnico como ovo-lácteo— permite prever que un mayor volumen de granos se destine a tal fin.

En el sector industrial, la industrialización de granos oleaginosos se proyecta prácticamente estable entre campañas (49,7 Mt en el nuevo ciclo frente a 49,8 Mt en la campaña en curso, año que marca un récord). Aquí cabe destacar que a los buenos números de molienda de soja se suma el excelente momento del girasol, que dio un salto importante en los últimos años: pasó de una industrialización promedio de 3 Mt anuales a más de 5,9 Mt en el ciclo actual y 5,8 Mt estimadas para el nuevo.

En cuanto a las otras industrias, se proyecta una absorción de 15 Mt en la campaña 2026/27, de la mano de un elevado volumen de molienda de trigo e industrialización de maíz (molienda húmeda, seca y producción de etanol).

Si las lluvias acompañan y revierten el déficit actual, la producción del agro podría alcanzar 155,8 Mt. El sostén de los precios internacionales deja una proyección de exportaciones por US$ 42.200 MM, la más alta de la historia.

Finalmente, respecto de la absorción interna de los productos agroindustriales, se proyecta un consumo estable de aceites vegetales entre campañas, de 3 Mt en la 2026/27, idéntico al volumen del ciclo en curso, de los cuales 1,1 Mt serían destinados a la producción de biodiesel, también estable entre campañas. En cuanto a las harinas vegetales, el consumo aparente de harina de soja crece 4% entre campañas de la mano del aumento en el consumo animal, en línea con lo proyectado para el maíz.

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