El cambio no supone necesariamente despedirse de la carne vacuna, si bien la carne de cerdo ya compite con el asado vacuno. La tendencia pasa por elegir mejor, comparar precios y distribuir el presupuesto entre distintos cortes. En ese escenario, la marucha y la picaña aparecen como opciones para quienes quieren variar la parrillada, mientras que el precio de un mismo corte según el lugar de compra puede generar diferencias importantes.
El ritual de prender la parrilla sigue vigente, pero el menú empieza a cambiar. El tradicional asado de tira, el vacío y el ojo de bife compiten cada vez más con cortes alternativos y combinaciones que permiten mantener la reunión familiar o con amigos sin que la cuenta se vuelva difícil de afrontar.
Asado: cuánto cuesta el corte tradicional
El asado sigue siendo uno de los protagonistas de la parrilla, aunque su precio presenta diferencias significativas según el comercio. En el relevamiento del 13 de octubre, el kilo se consigue a $12.990 en Carrefour y $13.000 en Coto, mientras que en Frigorífico Martelli alcanza los $19.000 y en RES llega a $19.880.Estas diferencias pueden modificar el presupuesto de una reunión familiar.
Los valores relevados en diferentes carnicerías muestran que no siempre hay que cambiar de corte para ahorrar: muchas veces, alcanza con comparar antes de comprar. También vale la pena ver los precios de los frigoríficos de Matadero para ahorrar.
Marucha: por qué es una alternativa para mirar de cerca
La marucha se presenta como una opción para quienes buscan ampliar el repertorio de cortes vacunos. En los precios relevados, el kilo cuesta $13.000 en Coto, $13.900 en Carrefour, $14.900 en Frigorífico Martelli y $19.900 en RES. La diferencia entre el menor y el mayor valor alcanza los $6.900 por kilo. Para una compra de dos kilos, la brecha asciende a $13.800.
Para una compra de tres kilos, la brecha entre los dos valores extremos llega a $20.670. Es una suma que permite completar la parrillada con chorizos, verduras o algún corte adicional. Por eso, antes de resignar el asado tradicional, conviene revisar los precios y las ofertas de cada comercio.
La marucha puede ser una alternativa para diversificar el menú, pero es importante consultar al carnicero sobre el corte disponible y la forma de cocción más adecuada.
Como ocurre con cualquier corte, la conveniencia depende también de la pieza, su preparación y el resultado que se busque en la parrilla.
La picaña puede funcionar como protagonista de una parrillada diferente, aunque no necesariamente es una alternativa económica frente al asado en todos los comercios. La conclusión es que conviene evaluar tanto el tipo de carne como el lugar donde se compra.
Picaña: una opción para variar la parrillada
La picaña también aparece entre los cortes que permiten salir de la parrilla tradicional. En el relevamiento, el kilo se vende a $18.990 en Carrefour, $20.000; en Coto, $21.900 en Frigorífico Martelli y $29.900 en RES. La diferencia entre los valores extremos asciende a $10.910 por kilo, por lo que para una pieza de dos kilos, la brecha llega a $21.820, una cifra que puede incidir en la decisión de compra.
Por su precio, el ojo de bife puede reservarse para una parrillada especial o comprarse en menor cantidad, combinado con cortes más accesibles. Para quienes priorizan el presupuesto, comparar su valor con el del asado, la marucha y la picaña permite decidir si la diferencia justifica incluirlo en el menú.
Ojo de bife: cuánto cuesta el corte premium
El ojo de bife se ubica en un escalón de precios superior. El kilo cuesta $25.900 en Carrefour, $28.900 en Frigorífico Martelli, $29.000 en Coto y $42.000 en RES. La diferencia entre el menor y el mayor valor alcanza los $16.100 por kilo. En este caso, la elección del comercio puede tener un peso considerable en el presupuesto, especialmente cuando se compra más de una pieza.
Precios de los cortes de carne vacuna. Imagen generada por iProfesional
Cuánto cuesta cada corte: precios en cuatro comercios
Los precios relevados al 13 de octubre muestran las diferencias entre los cuatro comercios para los mismos productos. El cuadro permite comparar los valores sin establecer un ranking general, ya que cada consumidor puede priorizar el corte, la cercanía del local, la calidad o las promociones disponibles.
Cómo armar una parrillada sin disparar el gasto
Una alternativa consiste en reducir la cantidad de los cortes más caros y combinar distintas opciones. La marucha puede ayudar a diversificar la compra, mientras que la picaña y el ojo de bife pueden incorporarse en cantidades menores. El asado tradicional, por su parte, puede seguir siendo el centro de la reunión si se encuentra a un precio conveniente.
La comparación también deja una advertencia: no alcanza con mirar el precio publicado. Es necesario comprobar que se trate del mismo corte, revisar la calidad y la presentación, y confirmar la disponibilidad en la sucursal. Los valores pueden variar por zona, promociones y modalidad de compra.
Para calcular el costo real, hay que tener en cuenta que el peso comprado no equivale al alimento que finalmente llega al plato. Los cortes con hueso y la merma durante la cocción tienen un rendimiento diferente de las piezas deshuesadas. Por eso, la comparación más útil combina el precio por kilo con la cantidad necesaria para alimentar a cada comensal.
También conviene completar el menú con verduras a la parrilla, papas, ensaladas y pan. Cebollas, morrones, zapallitos y berenjenas aportan variedad sin depender exclusivamente de la carne. Las achuras y los embutidos pueden sumar alternativas, aunque sus precios deben compararse por separado: no todos son necesariamente más económicos.
Entonces, la nueva regla para prender la parrilla es sencilla: antes de cambiar el menú, conviene comparar, porque el ahorro no depende solamente de decirle chau a los cortes tradicionales, sino también de planificar la compra y aprovechar mejor el presupuesto.
La parrilla cambia, pero el ritual sigue
El asado continúa siendo una de las costumbres más arraigadas de los argentinos, aunque el menú se adapta a las posibilidades de cada hogar, por lo que hay que tener en cuenta que el mismo corte en distintos comercios puede representar una diferencia de miles de pesos por kilo. La decisión no pasa necesariamente por abandonar los cortes tradicionales, sino por elegir dónde comprarlos y cómo combinarlos.



