Un informe elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Emilce Terre y Julio Calzada, de la Bolsa de Comercio de Rosario, revisa en detalle la evolucion del mercado asegurador agropecuario argentino entre 2003 y 2024. Los autores muestran que la gestion del riesgo recupero protagonismo en la agenda del sector agropecuario, en un contexto marcado por una mayor variabilidad climatica, la incidencia creciente de eventos extremos y margenes productivos cada vez mas ajustados. Frente a esa realidad, los seguros agricolas se consolidan como una herramienta central para proteger inversiones y asegurar la continuidad de la produccion.
En terminos cuantitativos, el trabajo destaca un aumento sostenido de la superficie asegurada: paso de algo mas de 11 millones de hectareas en 2003 a aproximadamente 23,6 millones en 2024, superando asi el doble en poco mas de veinte anos. Este crecimiento no fue uniforme: despues de un periodo inicial de estancamiento, la cobertura crecio con fuerza hasta 2013, sufrio una contraccion pronunciada desde 2014 y empezo a recuperarse gradualmente desde 2018, aun cuando el sector debio enfrentar la sequia historica de 2023. Ademas de ese avance en superficie, el mercado mostro un giro en la composicion de los cultivos asegurados, con los cereales desplazando a las oleaginosas a partir de 2024, reflejando cambios en las estrategias productivas y en la percepcion del riesgo por parte de los productores.
El informe profundiza en la naturaleza de las coberturas contratadas. A lo largo del periodo analizado, predominaron las polizas de granizo simple, que se mantienen como la opcion dominante por numero de contratos y superficie cubierta. Esa fuerte concentracion en un solo tipo de riesgo revela tanto la prioridad que los productores asignan a fenomenos puntuales, como las limitaciones del sistema para ofrecer coberturas mas integrales. En los ultimos anos se observo un leve repunte en polizas con coberturas adicionales contra granizo y una expansion limitada de los seguros multirriesgo y de esquemas parametricos, aunque estos ultimos siguen con una presencia marginal.
Una diferencia clave entre cultivos se aprecia en los costos y el capital asegurado. El estudio reporta que, en promedio, el costo de cobertura por hectarea para cultivos anuales se ubico en torno a los 32.000 pesos constantes durante los ultimos cinco anos. Ese valor es notablemente inferior al que enfrentan los cultivos perennes, cuyas primas por hectarea resultan varias veces mayores. La razon reside en la distinta exposicion de los cultivos a eventos climaticos y en la estructura del riesgo: por ejemplo, historicamente el trigo mostro la mayor proporcion de superficie asegurada sobre la plantada, debido a su alta vulnerabilidad al granizo en etapas criticas del ciclo. El maiz, en tanto, incremento fuertemente su presencia en las coberturas durante los ultimos anos, alcanzando niveles record en 2024.
El capital asegurado experimento una fuerte expansion desde 2018, con maximos historicos en 2021 y 2022. La crisis climatica de 2023 provoco una contraccion relevante, pero la recuperacion parcial observada en 2024 confirma que el seguro continua siendo un componente relevante del esquema de proteccion de la produccion. No obstante, la relacion entre primas cobradas y siniestros muestra dinamicas diferenciadas: soja y maiz presentan trayectorias mas estables, mientras que el trigo exhibe mayor volatilidad, con picos vinculados a anos de eventos severos. Esas diferencias apuntan a que el riesgo climatico no solo aumenta en magnitud, sino tambien en imprevisibilidad.
El estudio resalta iniciativas innovadoras que pueden contribuir a modernizar el mercado. Entre ellas, se mencionan esquemas publico-privados implementados a nivel provincial que combinan subsidios selectivos, monitoreo satelital, uso de datos y criterios de buenas practicas agricolas. En particular, el impulso a Buenas Practicas en provincias como Cordoba aparece como un factor que facilita la adopcion de coberturas multirriesgo y mejora la relacion costo-beneficio del aseguramiento. Estas experiencias muestran que la combinacion de tecnologia, incentivos y control puede ampliar la cobertura efectiva y mejorar la sustentabilidad financiera del sistema.
A pesar de esos avances, persisten limitaciones estructurales importantes. Entre las barreras figuran la dificultad para trasladar a escala instrumentos que cubran riesgos complejos -sequias, inundaciones y excesos hidricos-, la limitada penetracion de esquemas indexados o parametricos que pueden ofrecer pagos mas rapidos y previsibles, y la concentracion del mercado en coberturas tradicionales de granizo. Ademas, la estacionalidad agricola, la heterogeneidad de practicas productivas y la volatilidad macroeconomica argentina complican la fijacion de primas y la estabilidad de las companias aseguradoras y reaseguradoras.
El informe plantea recomendaciones orientadas a diversificar herramientas y fortalecer la transferencia de riesgos. Propone ampliar incentivos a la contratacion de seguros, desarrollar productos parametricos y multirriesgo ajustados a los perfiles de cada region, y fomentar mecanismos de mutualizacion y fondos de reserva que permitan absorber picos de siniestralidad. Tambien sugiere potenciar el uso de tecnologia -sensores, imagenes satelitales, modelos climaticos- para mejorar la evaluacion del riesgo y reducir costos de verificacion y expansion de cobertura. Otra recomendacion es promover la articulacion publico-privada para compartir costos iniciales y facilitar el escalamiento de soluciones innovadoras.
Desde una perspectiva estrategica, el desafio para el agro argentino no se reduce a ampliar la superficie asegurada: implica construir un sistema mas profundo, moderno y adaptable. Eso requiere integracion entre politicas publicas, mercado asegurador, productores y proveedores de tecnologia. Un mercado de seguros mas robusto puede contribuir a la resiliencia de la cadena agroindustrial, facilitando la inversion y reduciendo la vulnerabilidad de los productores frente a fenomenos extremos.
Finalmente, a pesar del crecimiento registrado en las dos ultimas decadas, los seguros agricolas y forestales continuan representando una fraccion reducida del mercado asegurador total del pais, lo cual contrasta con la relevancia del sector agropecuario en la economia argentina y con su alta exposicion climatica. El record de hectareas aseguradas en 2024 refleja un avance significativo, pero tambien evidencia el amplio margen para profundizar la cobertura, diversificar productos y consolidar instrumentos sostenibles que respondan a los desafios que plantea el cambio climatico. En ese sentido, el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario subraya que la gestion del riesgo debe dejar de ser una decision individual para convertirse en una condicion imprescindible para la sostenibilidad de toda la cadena agroindustrial.




