Impacto de retenciones desde 2003: 170.000 millones de dólares recaudados y la pérdida en trigo

Retenciones: ¿qué dejó el aporte de U$S 170.000 millones desde 2003 y por qué el agro habla de una “oportunidad perdida” en el trigo?

En medio de una nueva baja escalonada de las **retenciones** a los granos anunciada por el Gobierno, dos informes del sector agropecuario volvieron a encender el debate. La **Bolsa de Cereales de Córdoba** y los **Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA)** difundieron análisis que repasan el peso histórico de los derechos de exportación (DEX) y cuestionan la profundidad y el momento de las últimas reducciones. Para el agro, la discusión no es solo sobre montos: es sobre **competitividad**, incentivos para la producción y la eficiencia del gasto público.

Los números: U$S 170.000 millones desde 2003
Según el Departamento de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que presentó su informe en un almuerzo con periodistas, durante la campaña 2025/26 los productores habrán aportado aproximadamente **U$S 5.800 millones** en retenciones: **U$S 4.800 millones** por soja, **U$S 686 millones** por maíz, **U$S 273 millones** por trigo y el resto entre sorgo y girasol. Ese volumen representa entre **el 3% y el 4% de la recaudación fiscal total** en la actualidad, una cifra menor que en 2022 cuando las retenciones incidían en alrededor del 8% de la recaudación, según el mismo informe.

Lo más llamativo del estudio cordobés es el cálculo histórico: desde 2003 hasta mayo de 2026 el Estado nacional habría recaudado por DEX cerca de **U$S 170.000 millones** en valores constantes. El informe destaca además que **el 80% de esos recursos** se canalizaron durante los períodos de gobiernos kirchneristas, con las presidencias de Cristina Fernández como los más relevantes en la cifra acumulada, según las series citadas por la Bolsa.

Qué implican las rebajas anunciadas hasta 2028
El calendario de reducción de retenciones en curso y anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo, **prevé la baja progresiva hasta fines de 2028** para soja, maíz, trigo, girasol y sorgo. La Bolsa de Córdoba estima que el Estado resignará un total aproximado de **U$S 2.035 millones** hasta completar la baja: **U$S 1.490 millones** por soja, **U$S 270 millones** por maíz, **U$S 237 millones** por trigo y **U$S 40 millones** por girasol.

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Desde el Ejecutivo resaltan que la incidencia de los DEX en la recaudación ya viene descendiendo y que las bajas son parte de un esquema compatible con el sostenimiento del equilibrio fiscal. Sin embargo, los analistas del sector advierten que la magnitud de la reducción y su calendario determinan cuánto pueden mejorar los incentivos a la siembra y la inversión en tecnología y logística.

CREA: “se perdió la oportunidad” de eliminar retenciones al trigo
En su **Informe Macroeconómico N° 340**, CREA pone el foco en el costo fiscal y la oportunidad política detrás de la medida. Aunque valora que cualquier recorte de un impuesto “distorsivo y discriminatorio” sea positivo, el informe subraya que con muy bajo costo fiscal —estimado en torno a **0,04% del PBI** según CREA— se podría haber eliminado las retenciones al trigo, algo que los productores ven como una medida de alto impacto inmediato.

CREA también calcula que el costo fiscal del esquema escalonado para la soja sería de **0,005% del PBI en 2026** y **0,05% en 2027**, cifras que el consorcio interpreta como manejables dentro de metas de ajuste fiscal. La entidad critica además que la reducción anunciada fue “de las más bajas hasta la fecha” y que la cancelación de retenciones para trigo habría ayudado a absorber el alza de insumos.

Fertilizantes y costos: por qué el trigo fue central en el debate
Un punto clave que repiten los informes del agro es la suba de insumos, especialmente los fertilizantes. CREA recuerda que el costo de los fertilizantes subió alrededor de **+42%** en un período reciente, y que estos insumos representan cerca del **40% del costo de producción del trigo**. En ese contexto, permitir que el productor reciba el **precio íntegro de mercado** por el cereal resulta, para muchos, una medida de alivio con impacto directo en la rentabilidad y la decisión de rotación de cultivos.

La estrategia fiscal del Gobierno y los sectores prioritarios
Los documentos coinciden en algo: el Ejecutivo condiciona las reducciones de impuestos a la agroindustria al **mantenimiento del equilibrio fiscal** y a las metas de superávit. CREA añade que, en la práctica, otros sectores han recibido prioridad en alivios o estímulos —menciona sectores estratégicos como el minero o el petrolero— lo que para el agro implica una sensación de trato diferencial.

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El Gobierno, por su parte, ha intentado equilibrar la necesidad de mejorar la competitividad de la agroindustria con la obligación de cumplir metas fiscales pedidas por organismos multilaterales y por inversores. El ministro Caputo y su equipo han defendido un esquema gradual que busca reducir la presión tributaria sin desbaratar las cuentas públicas ni provocar un aumento abrupto del déficit.

Impacto en la inversión y la competitividad exportadora
Para productores y consultoras del sector, la persistencia de retenciones genera distorsiones en la cadena de valor, reduce la capacidad de inversión en tecnología, almacenamiento y logística, y **limita la competitividad de la agroindustria** argentina frente a sus competidores globales. La reducción progresiva es vista como un paso en la dirección correcta, pero insuficiente para acelerar inversiones a gran escala o recuperar mercados en situaciones donde el precio internacional es volátil.

Fuentes adicionales y contexto internacional
Informes de entidades como la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, publicaciones especializadas como Infocampo y medios nacionales han seguido el tema y coinciden en el diagnóstico de larga data: los DEX son un instrumento recaudatorio potente pero con efectos distorsivos sobre la producción y la estructura productiva. Organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI suelen recomendar sistemas tributarios menos distorsivos para fomentar exportaciones y diversificación productiva, aunque también señalan la necesidad de un marco fiscal sostenible.

Lo que viene para el agro
Con el esquema hasta 2028 en marcha, el desafío para el sector es doble: aprovechar cualquier espacio de alivio impositivo para mejorar competitividad y exigir reglas de juego estables que permitan planificar inversión. Para el Gobierno, la tarea pasa por encontrar el equilibrio entre recuperar incentivos productivos y sostener la salud fiscal en un contexto económico todavía sensible.

En las próximas semanas y meses, el seguimiento de la ejecución del cronograma, la evolución de precios internacionales y la negociación política en torno al presupuesto marcarán la agenda. Mientras tanto, el debate sobre si se trató de una “oportunidad perdida” para sacar al trigo de la base imponible sigue presente en las entidades rurales, entre productores y en las mesas de decisión.

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