La apertura de la 138° Exposición Nacional de Palermo tuvo este domingo un mensaje claro del campo dirigido a la política nacional, con el presidente Javier Milei sentado en primera fila junto al ministro de Economía, Luis Caputo. Nicolás Pino, titular de la Sociedad Rural Argentina, pidió que las retenciones “dejen de existir, por ley y para siempre”.
El reclamo, pronunciado poco después de las 11 en el acto inaugural, apuntó tanto a la administración central como a los gobiernos provinciales y municipales que aplican tasas y tributos sobre la producción agropecuaria. Los productores exigen alivios fiscales para expandir inversiones y la presencia en todo el territorio, según dijo el dirigente.
La demanda del campo se inscribe en un contexto de fuertes expectativas sobre la política económica y la matriz productiva argentina, donde el agro sigue siendo un pilar de exportaciones y empleo. Palermo se consolidó así como escenario para trasladar a la agenda pública las tensiones fiscales entre el sector y el Estado.
Pino justificó su reclamo con cifras: sostuvo que el sector aportó más de U$S 83.000 millones al PBI nacional, distribuidos en agricultura, ganadería y economías regionales. Esta cifra busca subrayar la magnitud económica del campo frente a la carga impositiva que denuncia la entidad.
El presidente de la SRA destacó que, aunque el gobierno actual redujo el peso de las retenciones, la disminución permitió movilizar cerca de U$S 6.000 millones para reinversión en genética, pasturas y maquinaria. Esa recuperación de recursos, según Pino, fue clave para mejorar productividad y capacidades técnicas en el sector.
Pero el dirigente no se limitó a la administración nacional: lanzó un llamado a los gobernadores para que alivien la presión impositiva y favorezcan la expansión territorial de los productores. El mensaje apeló a la idea de que menos impuestos provinciales y municipales facilitarían inversiones en riego, energías y digitalización.
LA SOCIEDAD RURAL Y LAS RETENCIONES
En su exposición, la SRA calificó de “régimen confiscatorio” el esquema aplicado desde 2002, que según su cálculo se llevó U$S 215.000 millones del campo. Esa cifra se utilizó para reforzar la demanda de una derogación definitiva de las retenciones por ley.
Pino resaltó además indicadores productivos: mayor empleo rural, crecimiento en producción de carnes, huevos y miel, y récords en siembra que incluyen cifras notables en girasol, maíz y trigo. Entre esos datos, mencionó un “récord de 30 millones“, expresión que buscó simbolizar la recuperación en volumen de producción.
Desde la mirada de la SRA, la eliminación de las retenciones permitiría liberar recursos para inversión privada en maquinaria, riego y mejoras genéticas que potenciarían la competitividad del sector. Esa postura articula un argumento clásico del sector: menos impuestos, más inversión y crecimiento exportador.
El discurso también puso atención en la conversión de recursos en innovación: Pino vinculó la disponibilidad de fondos con proyectos de energías renovables y digitalización en el agro. La idea es que mayor capacidad de ahorro y reinversión aceleraría modernizaciones pendientes en áreas rurales.
Si bien el tono fue de reclamo, la SRA mostró cifras para sostener optimismo sobre la contribución del campo a la economía nacional y para justificar su pedido de cambios estructurales. Ese enfoque busca convencer a autoridades y a la opinión pública de que una reforma fiscal puede traducirse en crecimiento sostenido.
EL DISCURSO COMPLETO DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD RURAL
Pino cerró su intervención planteando que las retenciones convierten la curva de crecimiento productivo en una “meseta” frente al avance de otros países de la región. Su propuesta central fue clara: garantizar por ley la eliminación de ese gravamen para recuperar ritmo de expansión y fomentos a la inversión.
El llamado del ruralismo en Palermo abre un nuevo capítulo en la negociación entre el campo y el Estado, con impacto en la agenda económica y en las decisiones de inversión del sector agropecuario. En las próximas semanas, la pulseada fiscal será clave para definir si la eliminación de las retenciones avanza como iniciativa legislativa y cómo se repartirán cargas entre niveles de gobierno.



