La campaña agrícola 2025/26 atraviesa un momento decisivo. El 26° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis trajo un dato alentador para los productores: la chicharrita, vector del complejo del achaparramiento del maíz, mostró una retracción sustancial en todo el territorio nacional. El relevamiento, realizado entre el 26 de agosto y el 11 de septiembre, confirmó la caída poblacional incluso en las regiones consideradas endémicas.
Este escenario, que hasta hace pocos meses parecía impensado, abre una oportunidad para los planteos de siembra temprana de maíz, una estrategia productiva clave para aprovechar la humedad almacenada en los suelos y esquivar los riesgos de calor extremo en pleno verano. Sin embargo, el exceso de agua acumulada tras meses de lluvias extraordinarias aún impide que las sembradoras avancen con normalidad en varias localidades del centro y norte del país.
Un mapa con menos presión de la plaga
El informe detalla con precisión cómo se modificó la distribución de la chicharrita en las distintas regiones productivas. En el NOA, que en la quincena anterior apenas registraba un 3 % de localidades libres de la plaga, ahora un 24 % mostró ausencia total de Dalbulus maidis. Otro 40 % se ubicó en la categoría de menor riesgo, con entre 1 y 4 adultos por trampa. Esto implica que casi dos tercios de la región endémica están en condiciones sanitarias altamente favorables.
El NEA mostró un retroceso todavía más contundente. Mientras que en el relevamiento previo la ausencia de chicharrita se limitaba al 40 % de las localidades, en esta medición escaló al 68 %. Otro 20 % presentó una presencia mínima. Este cambio, en una región clave para el maíz temprano, se traduce en mayor confianza para los productores que enfrentaron campañas recientes con pérdidas significativas.
En el Litoral, la ausencia del vector ya alcanza al 86 % de las localidades monitoreadas, y un 11 % registró apenas de 1 a 4 adultos por trampa. En el Centro-Norte también se observa una marcada mejora: un 78 % de las localidades no registraron detecciones y otro 19 % se mantuvo en la franja de menor presencia. Finalmente, en el Centro-Sur la situación es prácticamente ideal: el 99 % de las localidades no mostró presencia de chicharrita.
El rol del Corn Stunt Spiroplasma
El monitoreo de la Red no se limita a contar adultos capturados en las trampas cromáticas. También se estudia la infectividad de Dalbulus maidis con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), el patógeno que provoca los síntomas más severos del achaparramiento. La presión real de la enfermedad depende tanto de la densidad poblacional del vector como de la proporción de individuos infectados.
En este punto, los especialistas advierten que la caída de la plaga no significa que el problema esté resuelto de manera definitiva. El CSS puede seguir presente en la población remanente, por lo que se recomienda sostener los monitoreos durante todo el año, no solo en la primavera y el verano, cuando se define la mayor parte de la siembra de maíz.
Agua en exceso: el nuevo limitante
Mientras la amenaza de la chicharrita parece retroceder, otro factor condiciona las decisiones de los productores: el agua acumulada. El invierno 2025 fue el más lluvioso en cuatro décadas en la región núcleo, y gran parte de los suelos permanecen saturados. En algunos distritos del norte bonaerense y del sur de Santa Fe, todavía se observan lotes completamente anegados que no permiten el ingreso de maquinaria.
Este exceso hídrico genera un dilema. Por un lado, garantiza reservas abundantes para los cultivos de primavera y abre la posibilidad de rindes excepcionales si el clima acompaña. Pero, por otro, retrasa la siembra de maíz temprano y obliga a reprogramar fechas de implantación, con el riesgo de perder la ventana ideal para cada híbrido. En este contexto, muchos productores evalúan pasar parte del área proyectada de maíz temprano a maíz tardío o incluso a soja, dependiendo de cómo evolucione la situación en las próximas semanas.
Un trabajo colectivo para enfrentar la plaga
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis nació en 2024, cuando la presión de la chicharrita desató una crisis sanitaria sin precedentes en el maíz argentino. Coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), la Red reúne a instituciones de referencia como AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la EEAOC, con el aporte científico del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).
Su objetivo es doble: informar sobre la captura de adultos de chicharrita en las principales regiones maiceras y analizar la proporción de individuos infectados con Corn Stunt Spiroplasma. La periodicidad de los informes –cada quince días– brinda al sector una herramienta estratégica para tomar decisiones rápidas y basadas en evidencia.
Gracias a este esfuerzo coordinado, los productores cuentan con información que les permite dimensionar riesgos y planificar las siembras con mayor precisión. La caída registrada en septiembre de 2025 es, en gran parte, un resultado de este monitoreo constante, que permitió identificar la dinámica poblacional del insecto y adaptar las estrategias de manejo.
Lo que viene: clima, siembras y expectativas
Con el retroceso de la chicharrita, el foco inmediato está puesto en el clima. El pronóstico para las próximas semanas indica la posibilidad de nuevas lluvias intermitentes en el centro del país, lo que podría complicar aún más el ingreso de sembradoras. Al mismo tiempo, se esperan temperaturas por encima de los promedios estacionales, un factor que acelera la evapotranspiración y podría ayudar a drenar los excesos en algunas zonas.
Si las condiciones lo permiten, la región núcleo aspira a alcanzar la mayor siembra de maíz temprano en 15 años, con una producción potencial que supera las 60 millones de toneladas. Este objetivo dependerá de cómo se acomoden los tiempos de siembra y de si los lotes anegados logran recuperarse en la ventana de implantación.
El desafío, entonces, ya no es sanitario sino climático. Los productores saben que el agua acumulada puede transformarse en un aliado si se equilibra con el paso de la primavera, pero también en un enemigo si persisten los anegamientos.
¿Qué esperar?
El retroceso de la chicharrita marca un antes y un después en la campaña de maíz 2025/26. Por primera vez desde 2023, los productores sienten que cuentan con un margen sanitario para apostar a los planteos tempranos sin el temor a una presión devastadora del achaparramiento. Sin embargo, la abundancia de agua plantea un desafío de igual magnitud.
La conjunción de un monitoreo sanitario eficaz y una gestión climática ajustada definirá el éxito de la nueva campaña. Argentina tiene por delante la posibilidad de recuperar protagonismo en el mercado mundial de maíz, pero esa oportunidad dependerá de que el clima permita convertir el potencial en cosecha real.


