Los piquetes de transportistas que mantienen cortado el acceso al Puerto de Quequén, en el sur de la provincia de Buenos Aires, continúan generando un daño directo a la cadena logística agroexportadora y amplifican el malestar del sector agroindustrial.
Según la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), alrededor de treinta embarcaciones debieron cambiar su itinerario y no pudieron cargar granos ni subproductos en puertos del sur bonaerense, lo que, según las estimaciones del sector, implicó que no ingresaran al país divisas por aproximadamente 450 millones de dólares. La situación alimenta la preocupación de acopiadores, productores y cámaras empresarias por el efecto sobre la competitividad y la cadena de pagos.
La voz de los acopiadores: reclamo y negación
Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, se manifestó públicamente por la situación y apuntó a la falta de acción de las autoridades para garantizar el libre tránsito. Rivara advirtió que la mayoría de los transportistas continúan operando con normalidad —más del 99% según su conteo— y que una minoría, alrededor del 1%, es la que bloquea rutas y amenaza a colegas, un conflicto que, a su juicio, excede el debate por una tarifa puntual.
El dirigente también rechazó las versiones que vinculan a la Federación con negociaciones locales con los transportistas de Quequén. Afirmó que la entidad discute tarifas a nivel provincial y nacional, pero no ha prometido acuerdos con la Asociación de Transportistas de Cereales y Afines (ATCADE), como circuló entre algunos autoconvocados.
Reclamo por intervención estatal y judicial
Rivara reclamó una respuesta más activa del Estado: exigió la intervención de funcionarios nacionales y provinciales para restablecer el tránsito y pidió a la justicia que actúe sobre las denuncias presentadas. En su comunicado, denunció la pasividad de autoridades y magistrados frente a bloqueos que, según él, vulneran garantías constitucionales y producen un perjuicio económico de amplio alcance.
La Sociedad Rural se sumó a las expresiones de inquietud por el impacto que el conflicto tiene sobre la logística de la campaña y el ritmo de las exportaciones, mientras que organizaciones empresarias y productores advierten sobre el riesgo acumulado si los cortes se extienden en el tiempo.
Impacto y posibles efectos a corto plazo
El desvío de buques y los retrasos en las cargas pueden generar costos adicionales por demoras, incumplimientos contractuales y mayores tarifas de fletes. Además, la interrupción en los flujos de exportación afecta la entrada de divisas, la cadena de pagos del sector y la previsibilidad para exportadores e importadores vinculados a la agroindustria.
Fuentes del sector recuerdan que, más allá de los montos inmediatos, la reiteración de este tipo de conflictos daña la imagen del puerto y puede derivar en reacomodos logísticos hacia otras terminales, con consecuencias de mediano plazo para la actividad portuaria regional.
Qué piden los protagonistas
- Acopiadores y cámaras empresarias: presencia y soluciones concretas del Estado para asegurar el libre paso y la operatividad portuaria.
- Transportistas autoconvocados: reclamos por tarifas y condiciones de trabajo, aunque desde la Federación de Acopiadores niegan haber acordado localmente con ese sector.
- Productores y exportadores: medidas que garanticen continuidad en las exportaciones y compensaciones por demoras cuando correspondan.
Próximos pasos
El conflicto seguirá de cerca la evolución de las decisiones judiciales y la intervención de autoridades provinciales y nacionales. Para evitar que el problema escale, expertos en logística y comercio exterior señalan la necesidad de combinar medidas de seguridad en rutas, mediación entre las partes y alternativas operativas en puertos cercanos si los cortes persisten.
La situación en Quequén refleja un choque entre reclamos laborales, la operativa del comercio exterior y la responsabilidad del Estado para garantizar la libre circulación. Si no se encuentran soluciones rápidas, el bloqueo amenaza con generar un efecto acumulativo sobre la economía regional y las cuentas externas.





