La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario presentó su primera proyección sobre la implantación de trigo para la campaña 2026/27 en la llamada zona núcleo, y el resultado es una caída significativa del área prevista. Según la encuesta realizada entre productores y asesores que operan entre el norte de la provincia de Buenos Aires, el centro y sur de Rosario, el oeste de Entre Ríos y el sudeste de Córdoba, la intención de siembra se ubica en torno a 1,5 millones de hectáreas, aproximadamente 300.000 ha menos que el récord del ciclo anterior.
El informe pone en contraste dos realidades: por un lado, suelos con buena humedad y un escenario climático que aporta condiciones favorables; por el otro, costos de producción que se han vuelto determinantes y empujan a los productores a reconsiderar la rotación. El aumento de los fertilizantes, con la urea como principal protagonista, ha deteriorado los márgenes hasta volver inviable el trigo en muchas explotaciones, especialmente en campos alquilados.
El trigo 2026/27 bajo la lupa
La encuesta de la GEA muestra un deseo extendido de mantener la superficie triguera, pero las cuentas económicas marcan límites claros. La relación insumo-producto —medida como toneladas de trigo necesarias para adquirir una tonelada de urea— se ha deteriorado de forma abrupta en los últimos doce meses, lo que obliga a vender mucho más cereal para financiar el fertilizante.
Factores que empujan a la reducción del área:
- Costos de fertilizantes muy superiores a los del año previo.
- Mayor presión sobre la rentabilidad del cultivo en campos alquilados, que representan cerca del 70% de la superficie.
- Expectativas de mercado y márgenes ajustados de cara a la campaña gruesa.
Factores favorables para el trigo:
- Buena carga hídrica en los perfiles de suelo de la región, resultado de un otoño con lluvias que facilita la implantación temprana.
- Pronóstico de El Niño que podría favorecer precipitaciones durante la primavera, mejorando el potencial productivo.
- El trigo mantiene un rol importante en la rotación con soja y maíz, aportando beneficios agronómicos y financieros en el manejo de cultivos.
Costos, urea y márgenes
El golpe de los fertilizantes se refleja con claridad en los números: con datos actualizados al 20 de abril y tomando un rendimiento objetivo de 40 quintales por hectárea y un precio de cosecha estimado en US$217 por tonelada, el margen neto después de impuestos en campo propio quedaría en torno a US$65/ha. En cambio, si el cultivo se realiza en un lote alquilado, la ecuación proyecta una pérdida aproximada de US$128/ha.
Los rendimientos de indiferencia —el punto de equilibrio necesario para no generar pérdidas— también se elevaron: actualmente se requieren cerca de 37 qq/ha en campo propio y unos 46 qq/ha en campo alquilado (considerando impuestos). En localidades alejadas de los puertos, donde el flete supera los 150 km, ese umbral puede superar los 50 qq/ha; en la zona de General Pinto se estima en torno a 54 qq/ha.
La urea pasó de cotizar aproximadamente US$540 por tonelada hace un año a cerca de US$890 en la actualidad, presión que explica gran parte del deterioro. En comparación con la campaña récord 2025/26, los márgenes en campo propio caen alrededor de US$60/ha, mientras que en arrendamiento la pérdida supera los US$100/ha.
Un punto a favor para quienes conservan el trigo en la rotación es la mejora de la ecuación cuando se computa la soja de segunda: tomar una soja con 35 qq/ha mejora sensiblemente los márgenes, alcanzando estimaciones de US$466/ha en campo propio y US$16/ha en campo arrendado según el planteo analizado.
El trigo por zonas: dónde se prevén mayores recortes
- Carlos Pellegrini: intención de reducción cercana al 10%.
- Aldao: ajuste estimado entre 20% y 30%.
- Bigand: intención de mantener la superficie del año pasado.
- San Gregorio: plantean una caída del 10%.
- Pergamino: advierten un recorte de alrededor del 30%.
- Marcos Juárez: pese a la elevada humedad por marzo y abril, proyectan una caída del 30%.
- General Pinto (NO bonaerense): con buenos resultados en soja y maíz, anticipan una reducción cercana al 20%.
- Rojas: estiman una caída del 20% y plantean que quienes siembren reducirán la fertilización; advierten que aplicar menos insumo limitará los rindes esperados.
Escenarios, riesgos y recomendaciones
Las señales apuntan a una disminución del área triguera en la zona núcleo por motivos económicos, aunque la buena humedad y el posible efecto de El Niño podrían sostener rendimientos competitivos donde se decida sembrar. Los principales riesgos para la campaña 2026/27 son:
- Recortes en dosis de fertilización que reduzcan rendimientos y compliquen la rentabilidad real.
- Decisiones de dejar de sembrar trigo y trasladar superficie a cultivos con mejor margen o menor requerimiento de insumos.
- Tensiones financieras en explotaciones alquiladas que obliguen a renegociar contratos o a abandonar el cultivo.
Para atenuar el impacto, técnicos y asesores recomiendan acciones prácticas que ayudan a optimizar la relación costo-beneficio sin inventar soluciones milagrosas:
- Realizar análisis de suelo y ajustar la fertilización a las necesidades reales del lote.
- Evaluar el uso de fertilizantes de liberación controlada o tecnologías de eficiencia nitrogenada, cuando sean viables económicamente.
- Adoptar aplicaciones fraccionadas de nitrógeno y prácticas de manejo que maximizan la eficiencia del nutriente.
- Priorizar rotaciones y cultivares que ofrezcan mejor relación rendimiento/costo.
- Revisar alternativas de comercialización y coberturas para capturar precios favorables si se mantienen los niveles productivos.
La campaña de trigo 2026/27 arranca con un enojo económico para muchos productores: buenas condiciones de suelo y un clima que podría ser favorable no alcanzan para compensar el salto en costos, especialmente en explotaciones arrendadas. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas definirán cuánto se reducirá el área triguera y qué prácticas agrícolas se priorizarán para intentar recuperar rentabilidad.





