domingo 1 febrero 2026

La soja en la región núcleo se recupera: las lluvias traen alivio y mejores rindes

Las precipitaciones recientes permitieron estabilizar los cultivos y mejorar los rindes esperados en soja de primera y segunda, dando un respiro a los productores en la principal zona agrícola del país.

Hace un mes, los productores de soja en la región núcleo enfrentaban un panorama desolador. La sequía extrema había diezmado cultivos, con pérdidas superiores al 50% en algunas áreas y una cosecha en riesgo de fracasar. Sin embargo, un cambio climático inesperado trajo alivio: las lluvias acumuladas en las últimas tres semanas revirtieron el escenario, mejorando la humedad en los suelos y permitiendo que los cultivos se estabilicen.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este cambio de tendencia ha sido clave para frenar las pérdidas y proyectar mejores rendimientos. En sectores como el noreste bonaerense, donde los productores temían no poder cosechar nada, los nuevos cálculos indican que la soja de segunda podría alcanzar los 22 quintales por hectárea (qq/ha), mientras que la soja de primera ahora muestra rindes cercanos a los 30-33 qq/ha.

A pesar de la mejora, los especialistas advierten que aún hay desafíos por delante. La variabilidad de rindes será alta y las próximas semanas resultarán decisivas para consolidar esta recuperación parcial.

Las lluvias estabilizan la soja y mejoran las proyecciones

Las precipitaciones recientes han sido un antes y un después para la soja en la región núcleo. De acuerdo con el último informe de la BCR, la mitad del área recibió entre 20 y 100 mm de agua, lo que permitió mejorar las reservas de humedad en el suelo. Esto ha hecho que las áreas en sequía prácticamente desaparezcan, predominando ahora reservas escasas a regulares y, en algunos casos, óptimas.

En este contexto, los cultivos han logrado una recuperación mejor a la esperada. En soja de segunda, las pérdidas estimadas han bajado del 40-50% a un 20-30%, con rendimientos proyectados en 22 qq/ha. Para la soja de primera, las pérdidas que antes de las lluvias se ubicaban entre 30 y 40%, ahora rondan el 20%, con un rinde medio de 30-33 qq/ha.

Sin embargo, no todas las zonas han tenido la misma evolución. Aunque en algunos sectores los cultivos parecen haber superado la crisis, en otros el daño estructural sigue presente. Por ejemplo, los técnicos advierten que el número de nudos en soja de primera será un factor limitante, lo que reducirá el potencial de rinde en ciertas áreas a 28 qq/ha como máximo.

Desde la BCR explican que si bien la situación ha mejorado, la brecha de rindes entre las distintas zonas será muy marcada, con diferencias de hasta 15-20 qq/ha entre lotes cercanos.

Impacto económico: rentabilidad y márgenes en soja y maíz

La mejora en los cultivos también trajo alivio a los márgenes económicos de los productores. Según la BCR, el maíz de primera sigue liderando la rentabilidad con 548 dólares por hectárea en campo propio, gracias a rindes de 100 qq/ha. Le sigue el doble cultivo trigo/soja de segunda, con una rentabilidad neta de 489 dólares por hectárea, calculando un rendimiento de 40 qq/ha para trigo y 35 qq/ha para soja.

Para la soja de primera, el rinde de indiferencia en campo propio (es decir, el mínimo necesario para cubrir costos) se ubica en 28 qq/ha. Si bien la mejora en los rindes proyectados da mayor previsibilidad, los especialistas advierten que la volatilidad de los mercados y las condiciones climáticas seguirán siendo factores clave en la rentabilidad final.

Perspectivas: ¿será suficiente la lluvia para sostener la recuperación?

A pesar de este cambio positivo, el futuro de la cosecha aún depende de lo que suceda en las próximas semanas. Según los pronósticos, habrá nuevas precipitaciones, lo que podría consolidar la recuperación en varias zonas. Sin embargo, también se espera un período de calor y vientos secos, que podría afectar los lotes que aún tienen reservas de humedad limitadas.

Este equilibrio entre lluvias y calor marcará la diferencia entre una recuperación parcial o una mejora más sólida. Si las precipitaciones se sostienen, los rendimientos podrían superar las expectativas actuales, pero si el estrés hídrico regresa, la cosecha podría volver a complicarse.

Los productores saben que la cosecha de soja 2025 será una de las más variables de los últimos años. Mientras que algunos lotes han logrado estabilizarse, otros siguen en una situación delicada, dependiendo del clima para definir su destino.

El impacto económico también será un factor a seguir de cerca. Con costos de producción elevados y precios internacionales sujetos a fluctuaciones, los márgenes podrían ajustarse aún más si los rindes no logran alcanzar los niveles proyectados.

Lo que está claro es que las lluvias han marcado un punto de inflexión para la soja en la región núcleo. El desafío ahora es sostener esta recuperación y minimizar los riesgos en un contexto climático y económico todavía incierto.

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