Syngenta presentó una innovación que promete cambiar la forma de evaluar la calidad de las aplicaciones agrícolas: un trazador ultravioleta diseñado para analizar la cobertura, los depósitos y la deriva en distintos tipos de pulverización. Esta herramienta permite correlacionar la calidad de aplicación con los resultados obtenidos en el cultivo, brindando información precisa para mejorar las decisiones agronómicas.
La formulación del trazador se distingue por su baja degradación ante la luz y su alta capacidad de fijación en superficies vegetales y colectores. Estas propiedades garantizan una mayor estabilidad durante el proceso de medición y permiten obtener datos más confiables que los métodos tradicionales. En un contexto donde la eficiencia y la sustentabilidad son esenciales, la precisión en cada aplicación se convierte en un factor clave para el rendimiento y el cuidado ambiental.
Del campo al laboratorio: precisión científica para medir la eficiencia
El trazador ultravioleta permite evaluar múltiples aspectos de una aplicación agrícola. A través de su uso, los técnicos pueden analizar la cobertura y homogeneidad de la pulverización, comparar diferentes tecnologías —como drones, equipos terrestres o aviones— y determinar la eficiencia de aplicaciones convencionales o selectivas.
En laboratorio, el proceso continúa con una medición por espectrofotometría, una técnica que cuantifica la concentración del trazador por unidad de superficie. Esto permite recuperar depósitos en diferentes estratos del cultivo y conocer con exactitud cuánto producto llegó efectivamente al objetivo. A partir de esos datos, se obtienen indicadores confiables para ajustar dosis, boquillas o velocidades de avance, generando recomendaciones basadas en evidencia científica.

Además, el sistema posibilita realizar análisis de deriva con mayor rigor. Al identificar con precisión la dispersión del producto fuera de la zona objetivo, se facilita la delimitación de áreas buffer y la implementación de medidas que reduzcan el impacto ambiental. Esta información resulta fundamental para compatibilizar productividad con responsabilidad ambiental, dos pilares centrales en la agricultura moderna.
Aplicaciones selectivas y ahorro de insumos
En el caso de las aplicaciones selectivas, el trazador desarrollado por Syngenta permite medir cuánto ingrediente activo llega a la maleza objetivo y cómo se distribuye en el entorno inmediato, conocido como “baldosa de aplicación”. Este detalle es decisivo para comparar configuraciones de equipos y tecnologías, identificar pérdidas y cuantificar el ahorro potencial respecto de las aplicaciones convencionales.
En un escenario de costos ajustados y búsqueda de eficiencia, estas mediciones brindan herramientas concretas para optimizar el uso de fitosanitarios. Al conocer con exactitud la cobertura y el destino del producto, el productor puede ajustar sus estrategias y alcanzar la misma efectividad con menores volúmenes de aplicación, reduciendo los costos y minimizando el impacto ambiental.
El uso del trazador también permite evaluar la interacción entre factores como la presión de trabajo, el tipo de boquilla, la humedad o la velocidad del viento, integrando todos estos elementos en una visión más completa del proceso. Así, la tecnología se convierte en un aliado clave para la agricultura de precisión, donde cada decisión se apoya en datos medibles y verificables.
Nuevos estándares para la calidad de aplicación
Una encuesta realizada por Syngenta a productores, asesores y técnicos de diferentes regiones del país reveló que más del 75% evalúa la calidad de aplicación solo una vez por campaña o incluso con menor frecuencia. En la mayoría de los casos, la evaluación se basa en el uso de tarjetas hidrosensibles, una metodología que brinda información limitada sobre la homogeneidad de la pulverización y la deriva.
Frente a esta realidad, el trazador ultravioleta eleva el estándar de diagnóstico. Su capacidad para analizar múltiples parámetros de forma simultánea y cuantificar resultados permite transformar la evaluación en una herramienta de gestión, no solo de control. Con esta tecnología, los asesores pueden monitorear el desempeño de los equipos a lo largo de la campaña, establecer comparaciones objetivas y diseñar estrategias de mejora continua.

El resultado es una agricultura más eficiente, con decisiones tomadas sobre datos concretos y no sobre percepciones. En definitiva, se trata de pasar de una verificación eventual a un monitoreo sistemático, que permita reducir pérdidas, mejorar rendimientos y proteger el ambiente.
Ciencia aplicada al servicio del productor
Para Syngenta, el desarrollo de este trazador ultravioleta representa un paso más en su compromiso con la innovación y la sustentabilidad. La herramienta integra el conocimiento científico con las necesidades reales del campo, brindando información que antes era inaccesible o difícil de medir.
En palabras de sus técnicos, la meta es “ayudar a los productores a tomar decisiones basadas en evidencia”, reforzando el vínculo entre la calidad de la aplicación y los resultados finales en el cultivo. Este enfoque contribuye no solo a la eficiencia productiva, sino también a la construcción de un modelo agrícola más responsable y transparente.
A medida que la agricultura argentina avanza hacia una mayor digitalización y automatización, herramientas como el trazador UV se convierten en piezas fundamentales del ecosistema tecnológico. Permiten cerrar el ciclo entre diagnóstico, corrección y mejora continua, potenciando la competitividad del productor y aportando al uso racional de insumos.
Un nuevo horizonte para la sustentabilidad en el agro
El lanzamiento de esta tecnología marca una nueva etapa en la evolución de las buenas prácticas agrícolas. Medir la calidad de aplicación ya no será una tarea aislada, sino un componente integrado al manejo agronómico, capaz de influir directamente en la rentabilidad y en la sustentabilidad del sistema.
En un contexto donde el mercado global exige trazabilidad, eficiencia y responsabilidad ambiental, el trazador ultravioleta de Syngenta ofrece una herramienta concreta para alcanzar esos objetivos. Con su implementación, cada gota cuenta: se optimizan los recursos, se reducen los riesgos y se fortalece el compromiso del agro argentino con la innovación y el futuro sustentable.





