En la próxima cumbre climática en Brasil, la compañía impulsará la agricultura regenerativa y la innovación tecnológica como pilares para reducir emisiones y garantizar la seguridad alimentaria global.palabradecampo.com/syngenta-cop30-agricultura-regenerativa🧭 Meta descripción:
La agricultura, en el centro de la acción climática
Del 10 al 21 de noviembre, Belém (Brasil) será sede de la COP30, una de las conferencias climáticas más esperadas por su foco en la producción de alimentos y el uso del suelo. Este año, la agricultura ocupará un lugar central en las discusiones globales sobre mitigación y adaptación al cambio climático.

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el sector agrícola es responsable del 22% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero también ofrece una oportunidad única para revertir esa tendencia. Con prácticas regenerativas, innovación y gestión sostenible, la agricultura puede convertirse en una aliada estratégica del planeta.
“Estamos en un momento crucial, donde la agricultura no solo alimenta al mundo, sino que también debe liberar su potencial para convertirse en una solución al cambio climático”, afirmó Petra Laux, directora de Sustentabilidad de Syngenta Group. “La tecnología y la innovación son la clave para cerrar la brecha de productividad sin expandir la frontera agrícola”.
Cinco claves para una agricultura regenerativa
Syngenta presentará en la COP30 cinco soluciones innovadoras para acelerar la transición hacia una agricultura baja en carbono y resiliente al clima, con el objetivo de garantizar alimentos seguros para los 10 mil millones de personas que habitarán el planeta en 2050:
- Regenerar suelos degradados mediante técnicas de restauración y prácticas sustentables.
- Desarrollar cultivos más resilientes al clima, con menor necesidad de agua y resistencia natural a plagas.
- Impulsar la innovación biológica, incorporando microorganismos benéficos y extractos vegetales para aumentar la productividad.
- Escalar la agricultura de precisión, aplicando productos de protección de cultivos solo donde sean necesarios.
- Promover prácticas regenerativas como la siembra directa, la rotación de cultivos y el uso de coberturas vegetales.
Latinoamérica: foco de restauración y biodiversidad
En América Latina, Syngenta lidera proyectos de restauración de suelos y medición de huella de carbono. En Brasil, su programa REVERTE® apunta a recuperar un millón de hectáreas degradadas en el bioma del Cerrado, junto con The Nature Conservancy, evitando la expansión sobre vegetación nativa.
El modelo ya se replica en Paraguay, donde Syngenta acompaña a productores del Chaco y la región Oriental en la adopción de prácticas regenerativas y acceso a financiamiento sostenible. Además, se están midiendo las emisiones en 60.000 hectáreas de Paraguay y Argentina, para generar una línea base de impacto.
“Restaurar suelos degradados no solo mejora la productividad, sino que genera un círculo virtuoso para el ambiente y la rentabilidad de los productores”, explicó un vocero de la compañía.
Syngenta también impulsa programas de promoción de la biodiversidad en toda la región. Su iniciativa Operación Polinizador ya beneficia más de 190 mil hectáreas en países como México, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay y Paraguay, fomentando la presencia de especies nativas y polinizadores esenciales.
Innovación y políticas para el futuro del agro
Durante la COP30, Syngenta y The Economist organizarán el panel “Agricultura para el futuro: impulsar la productividad mientras se protege el planeta”, previsto para el 11 de noviembre. El encuentro reunirá a referentes del sector público y privado, como André Savino (Syngenta Brasil), Marcio Sztutman (TNC Brasil), Izabella Teixeira(exministra de Medio Ambiente de Brasil), Teresa Cristina Vendramini y Pedro Barros Barreto Fernandes (Banco Itaú).
El debate girará en torno a la restauración de tierras, el financiamiento verde y las soluciones políticas que permitan escalar la agricultura sostenible a nivel global.
Un informe de Deloitte (2024) ya advertía que el 50% de la mejora necesaria en la producción de alimentos deberá provenir de la innovación y la tecnología, mientras que un estudio de Virginia Tech (2025) alertó sobre el estancamiento de la productividad agrícola mundial, con un crecimiento de apenas 0,76% anual.





