Incremento de la cría de terneros y vientres revela cambio de paradigma en valores ganaderos

En la pasada Semana Angus de Otoño, una de las consignatarias más visibles fue la de Pedro Noel Irey, referente en la comercialización de animales Angus en la provincia de Buenos Aires. En una charla con Infocampo, Noel Irey destacó que la actividad ganadera atraviesa un clima de negocios especialmente favorable y describió un cambio notable en los valores que se observan en el mercado.

Según su análisis, el sector muestra un salto tanto cualitativo como cuantitativo respecto de años anteriores. Puso como ejemplo la suba en el precio del kilo de ternero, que en períodos previos se comercializaba en torno a 0,80 dólares por kilo y hoy supera los 4 dólares. Asimismo, mencionó la revalorización de los vientres: animales que antes no superaban cotizaciones equivalentes a 800.000 pesos ahora se negocian por encima de 2.000 dólares. Estas cifras, además de reflejar la dinámica de precios, sirven para medir la intensidad del interés inversor y la capacidad de generar retorno en diferentes eslabones de la cadena.

Noel Irey describió el presente como “un momento realmente espectacular para la ganadería” y atribuyó esta situación a una combinación de factores. Entre los principales mencionó las lluvias oportunas, que mejoran los stocks forrajeros y la condición corporal de los animales; políticas de exportación más abiertas, que facilitan el acceso a compradores internacionales; y un estricto cumplimiento de las condiciones sanitarias por parte de los productores, elemento clave para la competitividad externa. Además, señaló que los productores se encuentran “altamente capacitados y actualizados”, lo que contribuye a mejores resultados productivos y a una gestión más profesional de los establecimientos.

El aumento de precios y la mejora de la rentabilidad están impulsando decisiones estratégicas en diferentes actores del sector. Para Noel Irey, la zafra de terneros —el período de venta de los terneros nacidos en la última temporada— se encuentra en un punto óptimo. Considera que es el momento indicado para que invernadores del oeste bonaerense y feedloteros (operadores de corrales de engorde) realicen la reposición de sus negocios, aprovechando precios que permiten recuperar capital y planificar crecimiento. Con exportaciones sin restricciones y mercados internacionales receptivos, el clima de negocios en el campo argentino parece haber hallado un nuevo techo, consolidando lo que muchos denominan un momento único para la actividad.

PUEDE INTERESARTE  Pedido para acelerar la rebaja de retenciones y cuantificar el costo invisible en maíz

Más allá del optimismo frente a los valores actuales, el escenario plantea diversas consideraciones prácticas y estratégicas. Primero, la persistencia de precios altos puede incentivar la recomposición de rodeos y mayor inversión en genética y manejos productivos, un proceso que demanda tiempo y recursos. Segundo, la rentabilidad del negocio dependerá de la evolución de costos, especialmente de insumos como granos y energía, y de la variabilidad cambiaria, dado que muchas transacciones y referencias están dolarizadas. Tercero, la sostenibilidad de este ciclo alcista requerirá mantener condiciones sanitarias y de trazabilidad que permitan sostener y ampliar el acceso a mercados exigentes.

El papel de la genética, la sanidad y la capacitación es central. La demanda por ejemplares de calidad, como los Angus, responde a preferencias de mercados que valoran consistencia en calidad de carne y estándares productivos. La adopción de herramientas de manejo, control sanitario y tecnología en el campo permite no solo sostener los precios sino también mejorar la eficiencia. En este sentido, la labor de consignatarias y referentes comerciales como Noel Irey actúa como puente entre la oferta local y la demanda internacional, facilitando transacciones que premian calidad y cumplimiento de normativas.

No obstante, la coyuntura favorable no está exenta de riesgos. Las condiciones climáticas pueden revertirse y afectar la disponibilidad de pasturas y el costo de alimentaciones de los animales. Cambios en políticas comerciales o restricciones puntuales podrían modificar el acceso a mercados externos. Además, la dependencia en precios internacionales implica exposición a la volatilidad global. Por eso, es recomendable que productores e inversores consideren estrategias de cobertura, planificación financiera y diversificación de mercados para mitigar riesgos.

Para los invernadores y feedloteros que evalúan la reposición, la decisión implica analizar no solo el precio inmediato de los terneros, sino también la estructura de costos de engorde, la disponibilidad de forrajes y la capacidad de manejo en el planteo productivo. Cuando los precios de reposición están altos, los procesos de evaluación de eficiencia ganadera, conversión de alimento y tiempo de permanencia en corrales resultan determinantes para asegurar la rentabilidad. Además, la posibilidad de acceder a mercados de exportación con mejores precios por calidad puede cambiar la ecuación económica, haciendo conveniente inversiones en alimentación y mejoramiento genético.

PUEDE INTERESARTE  La maquinaria, en modo mundial: tras recibir un gol en contra en mayo, se juega un partido clave en Agroactiva

La revalorización de los vientres también tiene efectos en la dinámica de producción. Cuando las hembras de reproducción se cotizan a valores elevados, algunos productores pueden optar por redimensionar los rodeos, vender parte del stock o invertir en reproductores de alto valor genético. Estas decisiones impactan la oferta futura de terneros y, por ende, la dinámica de precios a mediano y largo plazo. La recuperación del rodeo nacional, si se consolida, contribuiría a una mayor oferta pero también a una mejora en la calidad genética disponible.

En síntesis, la Semana Angus de Otoño dejó un mensaje claro: la ganadería argentina transita un ciclo de bonanza impulsado por lluvias, apertura exportadora y buenas prácticas sanitarias y productivas. Los precios actuales explican el renovado interés de actores que buscan reposición y expansión, y coinciden con una mayor profesionalización del sector. Al mismo tiempo, persisten factores de riesgo que requieren una gestión prudente y planificada por parte de productores e inversores. Mantener la competitividad en mercados internacionales exigentes demandará continuar con inversiones en sanidad, genética y manejo, así como evaluar herramientas financieras y comercialización que protejan la rentabilidad frente a la volatilidad. En este contexto, la actividad consignataria y la circulación de información técnica y comercial seguirán siendo claves para articular la oferta nacional con la demanda global y consolidar este momento favorable.

MAS NOTICIAS

Most Popular