La campaña de trigo 2026/27 muestra una evolución general positiva, aunque con una marcada heterogeneidad regional que preocupa a técnicos y productores. Las diferencias responden a heladas tardías, faltantes de agua en superficie y focos de enfermedades que ya condicionan decisiones de manejo.
En el norte de Buenos Aires, el consultor Julio Lieutier señala que una seguidilla de heladas ocurrida hace 10 días quemó la hoja bandera en los lotes más tempranos y amarilleó otras plantas en estado de emergencia. El impacto final sobre el rinde potencial dependerá de lo que ocurra en octubre, cuando la radiación y las temperaturas definirán la recuperación o la pérdida de coeficiente fototérmico.
En el sudeste de Córdoba y el sur de Santa Fe los lotes se presentan manejables, pero con faltante de humedad por lluvias escasas en agosto y principios de septiembre, lo que limita el avance uniforme del cultivo. Durante el invierno se registró un aumento de mancha amarilla en el filo de las hojas y ahora se están aplicando carboxamidas para controlar ese problema y cubrir eventuales ataques de roya.
El sur de Buenos Aires trae otra lectura: los cultivos evolucionan en términos generales, pero la implantación fue condicionada por excesos hídricos que impidieron el ingreso oportuno a los lotes. Según Alejandro Vejrup, gerente de la cooperativa Alfa de Tres Arroyos, hubo productores que no pudieron sembrar en fecha óptima y por eso se estima una posible reducción del área de cosecha fina de un dígito en la zona.
Además de la roya, se registraron ataques de oídio, cuyo micelio blanco reduce el área foliar disponible para la fotosíntesis y puede limitar los rendimientos en lotes más afectados. Los técnicos recomiendan monitoreo estricto y aplicaciones en ventana adecuada para evitar que las enfermedades se sumen al estrés hídrico y térmico.
Qué puede definir la campaña en las próximas semanas
Las lluvias recientes fueron bienvenidas porque humedecieron la capa superficial y permitieron retomar la etapa de refertilización nitrogenada, clave para asegurar la demanda del cultivo en macollos y espiga. Si octubre transcurre nublado con lloviznas persistentes, el coeficiente fototérmico puede quedar en valores inapropiados y agravar los efectos de las heladas, con impacto directo en el rendimiento final.
Para los productores, la heterogeneidad obliga a decisiones puntuales: ajustar dosis de nitrógeno según capacidad de rebrote, priorizar lotes con mayor potencial y focalizar tratamientos fungicidas donde la enfermedad avance. Las prácticas de manejo y la precisión en la logística de aplicación serán determinantes para convertir potencial en kilos en la cosecha.
Desde una perspectiva macro, el estado sanitario y climático de estas semanas influye en la oferta de trigo que llegará al mercado y, por ende, en la cadena de valor de la harina y la molienda. Aunque no existen certezas absolutas, un escenario con tiempo luminoso y fresco permitiría rendimientos cercanos a la tendencia, mientras que condiciones adversas reducirían la producción regional.
En conclusión, la campaña 2026/27 está en una fase crítica donde la combinación de heladas, manejo de enfermedades y disponibilidad hídrica marcará la diferencia entre lotes que alcancen su potencial y otros que deban resignar kilos. Técnicos y productores coinciden en la necesidad de seguimiento fino, decisiones de manejo localizadas y atención a los pronósticos para adaptar la estrategia en tiempo real.
Por Carlos Marín Moreno, especial para Palabra de Campo. Corresponsales y asesores zonales aportaron testimonios y datos que permiten una lectura actualizada de la campaña.



