Titulo: Uvas criollas: el patrimonio genetico argentino que INTA y productores buscan poner en valor
En la Argentina del Malbec, un movimiento silencioso y sostenido apunta a recuperar y explorar el potencial de las uvas criollas: variedades autoctonas o aclimatadas historicamente al pais que, hasta hace pocas decadas, estuvieron subvaloradas frente a cepas internacionales. El Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (INTA), desde su Estacion Experimental Agropecuaria Mendoza en Lujan de Cuyo -a 13 km del centro de la capital mendocina-, custodio de la coleccion de vides mas importante del Hemisferio Sur, impulsa la investigacion y la reintroduccion de estas variedades con fines tanto de conservacion genetica como enologicos y comerciales.
Que son las uvas criollas y por que importan?
Las llamadas uvas criollas agrupan a cepas que se desarrollaron en el continente americano desde la epoca de la colonizacion y que hoy forman parte del patrimonio vitivinicola local. Muchas quedaron relegadas frente a variedades foraneas -Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay- pero conservan rasgos valiosos: adaptacion al clima local, resistencia a ciertos estreses ambientales y perfiles aromaticos diferenciados que pueden aportar identidad a vinos de nicho o de terroir.
Para el sector y para la investigacion, la importancia de estas variedades es estrategica. La diversidad genetica ayuda a mitigar riesgos frente a plagas, enfermedades y cambios climaticos; ademas, abre posibilidades comerciales actuales, porque consumidores y sommeliers buscan cada vez mas historias autenticas, sabores originales y vinos que cuenten una geografia.
La coleccion del INTA: investigacion que va del campo a la copa
Segun el propio INTA, su coleccion mendocina reune alrededor de 70 variedades criollas y sus parentales, recuperadas de vinedos familiares y parcelas dispersas por distintas regiones argentinas. El trabajo no se limita a preservar material vegetal: los investigadores realizan caracterizacion fenologica, analisis genetico (amplificacion y tipificacion de marcadores), evaluaciones agronomicas y quimicas y ensayos de elaboracion en bodega experimental.
En la etapa actual, el INTA focaliza la caracterizacion completa de 20 variedades con mayor potencial enologico. Ese grupo incluye 11 variedades blancas, 4 tintas y 5 rosadas, y se somete a analisis que van desde rendimiento y fenologia hasta composicion aromatica, concentracion de fenoles y evaluaciones sensoriales en paneles entrenados. El objetivo es identificar que cepas tienen aptitud para vinos varietales, blends, rosados o metodos alternativos (espumantes, piel-contacto), y cuales pueden escalar para produccion comercial.
Convenio con CREA y la multiplicacion varietal
Para trasladar resultados al vinedo comercial, el INTA firmo un convenio con los Consorcios Regionales de Experimentacion Agricola (CREA). La idea es multiplicar e implantar cuatro variedades que mostraron buena respuesta en las pruebas iniciales: Andina, Anis, Balsamina y Criolla chica. Productores participantes ya verificaron que los vinos alcanzan niveles de calidad que justifican ampliar ensayos y produccion.
Ademas del soporte tecnico, el proyecto contempla la conformacion de una asociacion de productores y elaboradores de variedades criollas, un paso clave para definir estatutos, reglamentos de produccion, buenas practicas y estrategias de comercializacion colectiva. Celebraciones y ferias locales -como el V Encuentro de Vinos y Variedades Criollas y la Feria de Vinos de Criollas- ayudan a visibilizar el producto y acercarlo a consumidores y distribuidores.
Casos de alianza publico-privada: la familia Niven
Un ejemplo de transferencia y puesta en valor es la experiencia de la familia Niven en San Martin, Mendoza. Alli se conservan vinedos centenarios de cepas criollas que hoy son la base de microproducciones y experimentos enologicos. El enologo Lucas Niven participa en trabajos iniciados en 2011 para identificar, recuperar y valorar panos de cepas historicas, una colaboracion que ilustra como la investigacion y pequenos productores pueden generar vinos con identidad y mercado.
Oportunidades enologico-comerciales
Las uvas criollas ofrecen varias rutas de valor:
– Diferenciacion: vinos con perfiles aromaticos singulares atraen a consumidores que buscan lo local y lo autentico.
– Nichos de mercado: ediciones limitadas, etiquetas de autor y ventas directas para enoturismo.
– Innovacion: elaboracion de vinos rosados, fermentaciones con piel, espumantes o variedades para microvinificaciones experimentales.
– Respuesta al clima: algunas variedades criollas tienen adaptacion a condiciones de sequia o suelos pobres, lo que puede reducir costos de manejo y necesidad de insumos.
Desafios por resolver
La reconversion y la puesta en valor de criollas no estan exentas de obstaculos:
– Escalabilidad: muchas cepas estan en vinedos fragmentados y requieren programas de multiplicacion, seleccion clonal y saneamiento fitosanitario.
– Normativa y etiquetado: la industria necesita claridad sobre clasificacion varietal y denominaciones, y como posicionar estos vinos en mercados domesticos y de exportacion.
– Aceptacion del mercado: enseguida de la curiosidad inicial, hace falta que los vinos cumplan expectativas de calidad y consistencia para construir reputacion.
– Costo y capacitacion: productores requieren asistencia tecnica, acceso a plantines certificados y esquemas comerciales viables.
Perspectivas y recomendaciones
La iniciativa del INTA y CREA es un paso relevante para integrar conservacion, investigacion y mercado. Para avanzar se recomiendan acciones concretas:
– Programas intensivos de multiplicacion y certificacion sanitaria de material vegetal.
– Creacion de clusteres regionales que compartan innovacion tecnologica, marketing conjunto y canales de venta.
– Protocolos de evaluacion sensorial estandarizados y ensayos de anadas para construir continuidad de producto.
– Estrategias de branding que vinculen las uvas criollas con enoturismo, sustentabilidad y relato territorial.
– Apoyo financiero y fiscal para pequenos productores que apuesten por replantar y vinificar criollas.
Fuentes y seguimiento
Este articulo se apoya en la informacion facilitada por el INTA y en conocimientos publicos hasta 2024 sobre conservacion genetica y tendencias en viticultura. Para profundizar, conviene consultar directamente:
– Sitio del INTA (programas de vitivinicultura y colecciones).
– CREA (proyectos de transferencia y adopcion tecnologica).
– Publicaciones de OIV y organismos nacionales sobre variedades y mercados.
– Revistas especializadas en enologia y conferencias de investigacion vitivinicola.
Conclusion
Las uvas criollas representan una reserva de biodiversidad y oportunidades para el vino argentino. Al combinar la investigacion institucional con la iniciativa privada y la organizacion de productores, se abre una ventana para diversificar la oferta, potenciar la identidad regional y aportar resiliencia al sector frente al cambio climatico. La decision hoy es tanto tecnica como estrategica: preservar, estudiar y transformar -de la vid a la botella- un patrimonio genetico que “aun tiene muchisimo para dar”.


