Stine abre la “cocina” genetica en Venado Tuerto: que mostro el Safari y por que importa
En su campo experimental “El Campito”, en Venado Tuerto, Stine Semillas organizo una nueva edicion del Safari Stine: una jornada a campo que reunio a productores, multiplicadores, asesores tecnicos, su red comercial y especialistas para mostrar, sin filtros, el detras de escena de su programa de investigacion, desarrollo y procesamiento de semillas en la Argentina. En el corazon del sur santafesino, donde la soja y el maiz definen el pulso de cada campana, la firma decidio correr el telon y explicar como se genera la genetica que llega a los lotes.
La presentacion combino recorridos por los galpones de procesamiento -clasificacion, limpieza y ensobrado- con visitas a parcelas de cruzamientos y lineas avanzadas. Mas que una demostracion tecnica, el Safari busco poner en contexto como la escala y la metodologia del mejoramiento genetico se traducen en rendimientos concretos para el productor.
Casi una decada de presencia en Argentina y una red hemisferica
Stine consolido su presencia global desde su origen familiar en Iowa hasta convertirse en la firma privada lider en genetica de soja y maiz, con cientos de patentes y posicionamiento clave en mercados como Estados Unidos. En Sudamerica la base operativa se establecio en 2017 y desde entonces la compania expandio actividades a Brasil, Uruguay y Paraguay, articulando una red de investigacion hemisferica que acelera desarrollos y reduce los tiempos de llegada al productor.
La premisa que la empresa puso en el centro es directa: la genetica es una herramienta estrategica para mejorar la rentabilidad agricola. En este marco, la compania no planifica lanzamientos por volumen, sino por merito agronomico: nuevas lineas solo avanzan si superan en rendimiento y estabilidad a las opciones vigentes en cada ambiente productivo.
La escala del mejoramiento: numeros y metodologia
El programa de Stine en Argentina se mide en cruces, parcelas y ensayos. En soja, la proyeccion incluye 130.000 cruzamientos durante la campana para generar cerca de 10.000 nuevas combinaciones por ano, ademas de sembrar cientos de miles de variedades entre Venado Tuerto y Tucuman durante las etapas de busqueda del material comercial. En maiz, el equipo tecnico ya registro mas de 290.000 polinizaciones y evalua una red de mas de 100.000 parcelas distribuidas en casi 40 localidades.
Sin embargo, el volumen es solo parte de la historia. La clave, segun los responsables del programa, es el rigor en la seleccion: de miles de cruzamientos se eligen muy pocos materiales que demuestren superioridad consistente. “Nuestro desafio mas grande es seleccionar”, senalaron los gerentes tecnicos: prefieren retrasar un lanzamiento antes que ofrecer al productor una novedad que no supere lo existente.
Este proceso se articula bajo el llamado Programa 360, que integra capacidades de investigacion en Argentina, Estados Unidos, Brasil y Guyana. Esa estrategia permite evaluar cientos de miles de lineas en condiciones climaticas y de manejo distintas, ajustar ciclos de madurez y adaptar materiales a nichos productivos concretos.
Biotecnologia, propiedad intelectual y entorno regulatorio
En materia tecnologica, Stine es copropietaria de plataformas como Enlist y Conkesta, integradas a su oferta en soja. Desde una perspectiva comercial y tecnica, la compania prioriza la biotecnologia que aporte un diferencial real en rendimiento o manejo: la eleccion del productor, afirman, sigue estando guiada por los kilos en el silo.
El desarrollo de nuevos eventos biotecnologicos depende, en gran medida, del marco regulatorio y de la proteccion efectiva de la propiedad intelectual. En mercados con reglas previsibles, la inversion en innovacion avanza mas rapido; donde el contexto es incierto, la decision de introducir nuevas tecnologias se ralentiza. Por ello, iniciativas de colaboracion entre empresas y reguladores -como esquemas de financiamiento colectivo para programas geneticos- resultan clave para sostener el flujo de lanzamientos.
Maiz a medida: ciclos cortos, “hiperpetisos” y el abanico del rendimiento
En maiz, Stine promueve una propuesta basada en la diversificacion: ofrecer hibridos adecuados a nichos concretos, mas que buscar un unico material “universal”. La oferta incluye una gama de hibridos comerciales recientes y una estrategia denominada “abanico del rinde”, que prioriza el ajuste de hibridos a ambientes, manejo de densidades y estrategias de fertilizacion.
Un foco de investigacion esta en los hibridos de baja estatura, llamados “hiperpetisos”: materiales que combinan estabilidad, menor riesgo de quebrado y la posibilidad de manejar mayores densidades o fertilizacion tardia para aumentar el numero de granos por espiga. En contextos de estres hidrico o picos de temperatura durante la floracion y la fijacion de granos, los ciclos cortos han demostrado mayor estabilidad en el banco de pruebas actual.
El mensaje tecnico es claro: detras de cada bolsa de semilla hay anos de seleccion, descartes, inversion y validacion en ambientes reales, y esa trazabilidad es la que permite recomendar manejos diferenciados por ciclo y por ambiente.
Productor en el centro y una apuesta por la transparencia
La jornada destaco la postura de Stine de posicionarse como aliado del productor antes que imponer tecnologias. “No buscamos forzar manejos; escuchamos los problemas del productor y le ofrecemos genetica que garantice rentabilidad en su ambiente especifico”, explicaron los referentes tecnicos. Esa orientacion se traduce en ensayos locales, multiplicacion de semilla adaptada y una comunicacion abierta sobre el desempeno de materiales.
Con mas de 300 personas trabajando en Venado Tuerto y equipos en Tucuman y otras sedes regionales, la compania combina escala internacional con foco local. Mostrar la “cocina” del mejoramiento fue, ademas de un ejercicio de transparencia, una forma de construir confianza y explicar por que la genetica representa una inversion a mediano y largo plazo para mejorar rindes y reducir riesgos.
Conclusion: genetica como proceso y como decision economica
El Safari Stine subrayo que la genetica no es solo un claim comercial sino un proceso complejo: generacion masiva de variabilidad, evaluaciones hemisfericas, seleccion rigurosa y adaptacion a nichos productivos. En un contexto donde cada quintal cuenta, la propuesta es ofrecer herramientas concretas para mejorar la rentabilidad, siempre condicionadas por el entorno regulatorio y la capacidad de proteccion de la innovacion.
Para los productores, el punto practico es simple: elegir semillas probadas en su ambiente y con respaldo tecnico. Para la industria, la lectura es tambien clara: sostener programas geneticos de gran escala exige reglas previsibles, inversiones sostenidas y colaboracion entre actores para que la innovacion se traduzca en ofertas que realmente aumenten el rendimiento en el campo.


