WASHINGTON, 20 de abril (Reuters) –
Por Howard Schneider
La audiencia ante la Comisión Bancaria del Senado es el siguiente paso en el aún controvertido camino del financiero de 56 años hacia el despacho del presidente de la Fed en la sede del banco central en Washington. El último día del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en el cargo es, en teoría, el 15 de mayo, pero figuras clave del Partido Republicano se han comprometido a bloquear la confirmación de Warsh hasta que el Gobierno de Trump retire una investigación penal contra Powell y el banco central, que consideran frívola y una amenaza para su independencia.
Tras más de una década criticando al banco central estadounidense, el exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh se enfrenta a un momento decisivo en una audiencia del Senado el martes, en la que es probable que los legisladores presionen al candidato a presidente de la Fed para que detalle sus ideas sobre política monetaria y economía, así como sus llamamientos a un cambio fundamental.
El presidente Donald Trump ha emprendido una agresiva campaña para ganar más influencia sobre el banco central, exigiendo que impulse grandes recortes de las tasas de interés y reprendiendo a los responsables de la política monetaria cuando no lo conseguían. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también se ha mostrado crítico con la Fed en un contexto de debate sobre la reforma de sus operaciones o la firma de un nuevo “acuerdo” entre el banco central y el Tesoro, organismos con funciones distintas cuya mezcla podría suscitar preocupaciones sobre los esfuerzos por monetizar la creciente deuda del país.
Se trata de un momento crítico que va más allá de los aspectos técnicos de la política monetaria, ya que la Fed se enfrenta a los retos más intensos para su prestigio desde los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Los legisladores tienen mucho con lo que trabajar.
“¿Expresará Warsh su apoyo incondicional a la independencia de la Fed y se distanciará del llamamiento del Gobierno a favor de fuertes recortes de tasas?”, escribieron la semana pasada el economista jefe para EE. UU. del Deutsche Bank, Matthew Luzzetti, y sus colegas en un avance de la audiencia. “Warsh tendrá que ganarse la confianza y la credibilidad del mercado en torno a su compromiso de alcanzar el objetivo de inflación; una buena fe que siempre debe ganarse un presidente entrante. Este requisito podría ser aún más acuciante en el contexto actual”.
La reputación de Warsh como defensor de la austeridad monetaria y de la lucha contra la inflación se ha transformado en la convicción de que unas tasas de interés más bajas son adecuadas debido a la productividad impulsada por la tecnología. Lo mismo ha ocurrido con su arraigada convicción de que la Fed debería reducir su balance de 6,71 billones de dólares, una postura que desarrolló tras ejercer como gobernador cuando las carteras de bonos del banco central se dispararon inicialmente.
La inflación se mantiene por encima del objetivo del 2% de la Fed; los precios del petróleo se han disparado debido a la guerra con Irán, aunque retrocedieron la semana pasada; Trump cree que la tasa de interés oficial del banco central debería reducirse al 1%; la inteligencia artificial y las criptomonedas, dos de los intereses de Warsh como inversor, podrían transformar la economía.
Mientras Trump sopesaba nombrar un sucesor para Powell durante el último año, Warsh lanzó duras críticas a la Fed, pidiendo un “cambio de régimen”, afirmando que su papel consistiría en “dar un golpe de autoridad” y calificando el liderazgo de Powell de “fallido”, pero sin detallar cómo cambiaría las cosas.
CRÍTICO ASIDUO
Ambos defendían formas restringidas de banca central: la de Friedman se basaba en el crecimiento de la oferta monetaria, y la de Taylor en la “regla de Taylor”, que relaciona las tasas de interés recomendadas con los objetivos duales de la Reserva Federal en materia de inflación y empleo. Warsh ha elogiado la formulación de políticas basada en reglas como “aspiracional”, aunque sin comprometerse a utilizarla, lo que plantea cuestiones que tanto los críticos como los defensores de dicho enfoque estarán ansiosos por comprender.
Su nominación culmina años de artículos de opinión, conferencias académicas y entrevistas televisivas, muchas de ellas a través de su cargo como Shepard Family Distinguished Visiting Fellow en Economía en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford, un centro de críticas a la Fed entre los analistas que consideran la reciente era de formulación de políticas como temerariamente experimental. Warsh, que obtuvo una licenciatura en políticas públicas en Stanford antes de graduarse en la Facultad de Derecho de Harvard, ha hablado de la influencia que han tenido en él figuras clave de la Hoover Institution, como el académico monetarista Milton Friedman y el economista John Taylor.
(Información de Howard Schneider; edición de Dan Burns y Paul Simao; edición en español de Paula Villalba)
Las recientes opiniones de Warsh sobre las tasas de interés, y cómo Trump las ha influido, probablemente también serán un tema central de la próxima audiencia, que será presidida por el senador Tim Scott, quien, junto con otros legisladores republicanos, se ha mostrado favorable a la nominación de Warsh a pesar de la división sobre las condiciones para llevarla a cabo.





