domingo 1 febrero 2026

El Gobierno recorta la vacunación contra la aftosa y el agro ahorrará US$25 millones

Desde 2026 no se inocularán novillos ni vaquillonas en la segunda campaña, una medida que alinea a la Argentina con países vecinos.

El Gobierno nacional anunció una modificación profunda en el plan de vacunación contra la fiebre aftosa que marcará un antes y un después en la sanidad animal argentina. La decisión, oficializada a través de la resolución 711 del Senasa y comunicada por el ministro de Economía, Luis Caputo, establece que a partir de la segunda campaña de vacunación de 2026 ya no se inocularán vaquillonas, novillos, novillitos y toritos, quedando únicamente incluidos terneros y terneras.

En paralelo, los establecimientos de engorde a corral estarán exceptuados de la primera campaña de vacunación. Según el ministro Caputo, la adecuación permitirá un ahorro de 16 millones de dosis y un beneficio económico para los productores del orden de US$25 millones anuales.

La medida responde a un contexto epidemiológico favorable: desde 2006 no se registran brotes de la enfermedad en el país, lo que permite mantener el estatus de zona libre de fiebre aftosa con vacunación al norte de los ríos Colorado y Barrancas. Además, los muestreos del Senasa confirman que no hay circulación viral activa.

Argumentos y respaldo técnico

La resolución, firmada por la presidenta del Senasa, María Beatriz “Pilu” Giraudo, subraya que el ajuste no pone en riesgo la sanidad animal. De hecho, la Dirección Nacional de Sanidad Animal será la encargada de definir los plazos de las campañas: sesenta días corridos para la vacunación general y treinta días para la campaña exclusiva de terneros.

Desde la Secretaría de Agricultura, a cargo de Sergio Iraeta, se aclaró que tras la segunda dosis aplicada a los animales jóvenes, la inmunidad se mantiene durante un año. Esta adecuación coloca a la Argentina en línea con la estrategia de Uruguay y Paraguay, países que ya ajustaron sus planes en dirección a un esquema más eficiente.

Además, el Senasa avanzará con un nuevo modelo de acta digital integrada al sistema SIGSA, disponible también en aplicación móvil, que simplificará el registro y permitirá un seguimiento en tiempo real. El objetivo es reducir trámites, transparentar el proceso y generar estadísticas más completas sobre la vacunación.

Reacciones del sector ganadero

La decisión despertó distintas voces dentro del agro. Alfonso Bustillo, presidente de la Asociación Argentina de Angus, celebró el cambio: “Como productor creo que está bueno que bajemos costos si son innecesarios. Lo único que creo que hay que tener siempre memoria de que la aftosa es un flagelo. Si el Senasa está de acuerdo y sus técnicos están tranquilos, me parece muy bienvenida”.

En la misma línea, Carlos Milicevic, exvicepresidente del Senasa, calificó la medida como positiva aunque criticó su postergación: “Es una buena señal dejar de vacunar novillos y vaquillonas, un expediente que ya estaba listo hace varios años. Una lástima que no se aplicó desde la próxima campaña, hubiese sido muy bueno en términos de costos para el productor”.

La Sociedad Rural Argentina (SRA) también se pronunció a favor. En su cuenta de X destacó que “el anuncio de Luis Caputo demuestra que se puede dialogar con el Gobierno y que ese intercambio se traduce en medidas que mejoran la producción del campo y reducen sus costos”. Vale recordar que hace apenas unas semanas, la SRA había impulsado un documento para avanzar hacia el estatus de país libre de aftosa sin vacunación.

El rol de la Mesa de Enlace

El anuncio oficializa un pedido que la Mesa de Enlace había presentado en marzo de este año. En aquella oportunidad, las entidades propusieron excluir a los novillos de la segunda campaña de 2025 y, desde 2026, pasar a un esquema de una sola vacunación anual con refuerzo en terneros.

La propuesta fue rubricada por Carlos Castagnani (CRA), Lucas Magnano (Coninagro), Andrea Sarnari (FAA) y Nicolás Pino (SRA). Para las entidades, el cambio representa un ahorro de costos directo, pero también una señal de confianza en el estatus sanitario del país.

Economía, política y tensiones internas

El anuncio no estuvo exento de debate político. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la medida como un gesto de “sentido común” alineado con las exigencias del presidente Javier Milei. Sin embargo, algunos dirigentes cuestionaron que fuera el ministro de Economía quien encabezara la comunicación, restando protagonismo a la Secretaría de Agricultura.

Esa tensión refleja un trasfondo más profundo: el control de las políticas agropecuarias en un Gobierno que busca simplificación y reducción de costos, pero donde conviven distintos enfoques entre Economía, Agricultura y Senasa.

¿Un paso hacia la eliminación total?

La fiebre aftosa ha sido históricamente uno de los grandes desafíos para la ganadería argentina. El recuerdo del brote de 2001, que cerró mercados de exportación durante años, sigue presente en la memoria de los productores. Por eso, cualquier ajuste en la estrategia de vacunación despierta cautela.

Sin embargo, la medida se alinea con el objetivo de avanzar hacia un futuro en el que la Argentina pueda aspirar al estatus de país libre de aftosa sin vacunación, una condición que abriría nuevos mercados y reduciría aún más los costos sanitarios. En ese camino, la experiencia de los países vecinos y el aval técnico del Senasa serán determinantes.

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