La subida desproporcionada del salario mínimo 2026 en 23% dejó ‘groggy’ a los analistas financieros, a los microempresarios y a los propios trabajadores, pues ni el más pesimista de unos; o el más optimista de los otros, esperaba que el presidente Gustavo Petro hiciera un incremento salarial tres veces mayor al recomendado.





