El conflicto en Oriente Medio está repercutiendo de forma directa en los costos de producción agrícola en Argentina: según un análisis reciente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), los gastos para sembrar trigo en la campaña 2026/27 subieron de manera significativa desde el inicio de las hostilidades. El informe alerta que el encarecimiento no responde a un factor local sino a un choque externo —principalmente por la alteración del tráfico en el Estrecho de Ormuz y la consecuente suba de combustibles y fertilizantes— que podría condicionar la intención de siembra y la competitividad de las exportaciones.
Resumen ejecutivo: cuánto cuesta hoy producir trigo
Coninagro cuantifica que, en promedio, producir una hectárea de trigo será aproximadamente US$110 más caro que antes del conflicto. El aumento se concentra principalmente en dos insumos: fertilizantes y combustible. El informe, elaborado por el economista David Miazzo, ofrece además un escenario sobre el impacto fiscal y propone medidas para mitigar la pérdida de rentabilidad del productor.
- Aumento promedio por hectárea: US$110,30
- Contribución del encarecimiento de fertilizantes: US$87,40/ha
- Contribución del aumento del combustible: US$22,90/ha
- Suba global de urea reportada: superior al 84%
- Precio Brent registrado: picos cercanos a US$115 (suba aproximada del 35%)
¿Por qué subieron los costos?
El documento apunta al bloqueo y las restricciones en el Estrecho de Ormuz como el detonante: por allí circula una porción importante del comercio mundial de fertilizantes y energía. La tensión geopolítica elevó los precios internacionales del petróleo, que se reflejaron en aumentos del gasoil en el mercado interno —insumo clave para siembra, fumigación, cosecha y transporte— y, sobre todo, generó saltos pronunciados en los precios de los fertilizantes nitrogenados, como la urea.
La propuesta de Coninagro: eliminar los derechos de exportación
Para compensar parte del sobrecosto, Coninagro recomienda suprimir los derechos de exportación (DEX) aplicados al trigo, que hoy tienen una alícuota del 7,5%. Según el cálculo del estudio, esa eliminación representaría para el productor un ingreso adicional aproximado de US$72 por hectárea, lo que cubriría cerca del 65% del aumento promedio de costos. Sobre un precio FOB proyectado a la cosecha de US$240 la tonelada, la baja implicaría una reducción de alrededor de US$18 por tonelada.
En términos fiscales, la renuncia a ese tributo para la campaña 2026/27 se estima en unos US$232 millones, tomando como base una exportación proyectada de 12,9 millones de toneladas y con efectos a partir de diciembre de 2026. Para lo que resta de la campaña actual —con 5,5 millones de toneladas aún por declarar al exterior— el costo presupuestario estimado sería de US$93,6 millones.
Impacto regional y en la decisión de siembra
El incremento de costos no es homogéneo: Coninagro detalla variaciones por zona productiva, con subas máximas que alcanzan alrededor de US$120 por hectárea en el sudeste de la provincia de Buenos Aires y cerca de US$115 en el área que comprende el norte bonaerense y el sur de Santa Fe. Estas diferencias locales influyen en la rentabilidad esperada y en la disposición del productor a cimentar la siembra del cereal.
Medidas complementarias: provincias y municipios
El informe también sugiere que las autoridades subnacionales actúen en forma coordinada. Si bien la carga impositiva provincial y municipal pesa menos que los tributos nacionales, Coninagro propone revisar gravámenes como el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y tasas portuarias que afectan la logística. Además, advierte sobre el costo financiero oculto que generan los regímenes de retención bancaria (SIRCREB), que inmovilizan fondos y tensionan la liquidez del sector en un momento de mayores necesidades de capital de trabajo.
Qué pide el campo y por qué lo considera una inversión
Desde la entidad se plantea que la baja de retenciones no debe interpretarse únicamente como una pérdida fiscal, sino como una política para asegurar la continuidad de la siembra y sostener exportaciones que, según el análisis, podrían superar los US$3.000 millones en la próxima campaña. En su visión, amortiguar el golpe externo mediante instrumentos fiscales y la reducción de cargas provinciales y municipales ayudaría a estabilizar la cadena productiva y a prevenir una contracción de oferta que también impactaría en el mercado internacional.
Dónde consultar el informe
El estudio completo y los cuadros técnicos están disponibles en el sitio oficial de Coninagro: coninagro.org.ar.
En un contexto geopolítico incierto, las decisiones de política pública que se adopten en los próximos meses serán determinantes para la planificación de la campaña 2026/27 y para la competitividad del trigo argentino en los mercados internacionales.





