El título remite al término latino que se usa comúnmente para referirse a los días más calurosos del verano, una época del año que en varias culturas mediterráneas se asociaba tanto con la gran abundancia como con consecuencias catastróficas.
La muestra, de hecho, refleja esta ambigüedad.
Impulsada por la Fundación In Between Art Film, Canicula, como explica el director artístico de la Fundación, Alessandro Rabottini, es una metáfora que alude a un exceso, a veces beneficioso, pero “que también puede resultar catastrófico, como aquellos a los que estamos sometidos en nuestra época: exceso de información, de ideología, exceso belicoso, exceso térmico”.
Es el umbral que se les pidió a los artistas participantes que exploraran en este, el tercer y último capítulo de la “Trilogía de las Incertidumbres”, una serie de exposiciones concebidas por la Fundación In Between Art Film, curadas por Leonardo Bigazzi (co-curador de Canicula con Rabottini), que transformaron el Complejo Ospedaletto en una arquitectura cinematográfica.
Comenzando en 2022 con “Penumbra” y continuando en 2024 con “Nebula”, cada capítulo de la trilogía se inspiró en un fenómeno atmosférico diferente, tomado como una herramienta metafórica para describir algo interno, específico de la condición humana.
“Esta es la tercera etapa de un camino que estuvimos recorriendo”, explica Beatrice Bulgari, presidenta de la Fundación creada para promover la cultura de la imagen en movimiento, “y con el paso del tiempo, me doy cuenta cada vez más de lo crucial que es para la Fundación no solo encargar y producir obras, sino también explorar un espacio más pausado”.
En un “momento saturado de imágenes como el actual -agrega- debemos dar a los artistas la oportunidad de sentirse bienvenidos”, de tener su propio ritmo, con la certeza de que las imágenes en movimiento presentadas en la exposición, con ocho nuevas videoinstalaciones específicas para el lugar, “son un acto de resistencia”.
“Canicula” presentará por primera vez en el espacio del Complejo Ospedaletto de Venecia las ocho videoinstalaciones encargadas a artistas consagrados y otros menos conocidos.
Se trata de Lawrence Abu Hamdan (1985, Jordania), los cineastas italianos Massimo D’Anolfi y Martina Parenti (1974/1972), los ucranianos Roman Khimei y Yarema Malashchuk (1992/1993), así como Janis Rafa (1984, Grecia), P. Staff (1987, Reino Unido), Wang Tuo (1984, China), Yuyan Wang (1989, China) y Maya Watanabe (1983, Perú).
Las obras expuestas comparten la exploración de las diferentes maneras en que los seres humanos reaccionan ante un mundo contemporáneo saturado de tecnología, noticias y propaganda.
Ante un panorama que parece acercarse progresivamente a un punto crítico, cada obra se relaciona individualmente con el tema de la exposición (la luz cegadora, el calor abrasador), investigando las diversas implicaciones materiales y los significados metafóricos de la sobrecarga sensorial y esbozando una visión más amplia de lo que pueden representar las temperaturas extremas. (ANSA).





