El gobierno de México obtendría cerca de 15.000 millones de US$ anuales si impusiera un impuesto compensatorio de 1% a 3% a las 52 personas con una fortuna superior a los 1000 millones de US$, cuya riqueza promedio asciende a los 5695 millones de US$.
En un informe denominado “Progresividad Fiscal y Desigualdad: Tributación Mínima de Individuos de Alto Patrimonio en América Latina y el Caribe”, el Observatorio Fiscal Internacional (Ito), propuso aplicar el tributo inclusive también a las 933 personas con una riqueza superior a los 100 millones de US$.
“Los ultrarricos pagan tasas de impuestos considerablemente más bajas que el resto de la población. Esto se debe a que pueden estructurar su riqueza de modo que genere poca o ninguna renta gravable”, afirmó el reporte.
“Al no declarar ingresos, terminan pagando menos impuestos, considerando el total de la carga tributaria, que el resto de la población”, indicó el documento encargado por el gobierno de Brasil.
El Ito, que afirma realizar “investigaciones innovadoras sobre la fiscalidad, contribuye a un debate democrático e inclusivo sobre el futuro”, y que forma parte de la Escuela de Economía de París, Francia, señaló que la riqueza de los milmillonarios de la región se multiplicó por seis entre 2000 y 2026.
Esta fortuna conjunta pasó de 117.000 a cerca de 700.000 millones de US$, en ese período, mientras que “el patrimonio del 50% más pobre de la región se ha visto prácticamente estancado”, hizo notar el organismo.
Según el think tank, “los sistemas tributarios en la región no corrigen la desigualdad y, en general, son regresivos”, explicando que la mitad más pobre destina, en promedio, cerca de 30% de sus ingresos al pago de impuestos, con lo que se convierte en “el grupo que más paga”.
En contrapartida, el 11% más rico paga en promedio solo el 22% de sus ingresos, por lo que el instrumento más eficaz para corregir esta asimétrica situación sería lo que bautizó como “El Impuesto Mínimo Efectivo sobre la Riqueza”, que no sería “un impuesto adicional, sino un mecanismo compensatorio”, indicó.
Para ello, explicó, se requiere de “un esfuerzo político decidido” a fin de “asegurar que los ultrarricos contribuyan al menos tanto como el resto de la población”, lo que podría “ayudar a transformar el panorama fiscal de América Latina”.
“No se trata de volver a los impuestos al patrimonio del pasado, sino de una nueva generación de reformas, diseñada para corregir las fallas de los sistemas tributarios existentes”, aclaró.
La organización ambientalista Greenpeace Internacional lanzó el año pasado una campaña para recolectar firmas a favor de imponer impuestos adicionales a la élite más acaudalada del planeta.
“Viajan al espacio por placer, se compran islas enteras, contaminan con sus jets y sus yates, cierran ciudades para sus eventos, promueven leyes que les favorecen, gobiernos autoritarios y, mientras llevan sus fortunas a paraísos fiscales, con sus motosierras recortan derechos de la ciudadanía”, denunció la organización.





