Tambos adoptan modelo que combina producción lechera y cría de carne para mejorar rentabilidad

El cruzamiento con razas carniceras en tambos aumenta el valor de los animales excedentes y reordena la gestión del rodeo. Una experiencia iniciada en el INTA Rafaela, en Santa Fe, aportará datos para optimizar las decisiones técnicas y comerciales.

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En el establecimiento experimental del INTA Rafaela, en la provincia de Santa Fe, comenzó una prueba piloto de cruzamientos terminales orientados a producción de carne.

Se trata del sistema conocido como beef on dairy, que consiste en inseminar parte del rodeo lechero con razas carniceras para obtener terneros con mayor aptitud para carne.

LOS TAMBOS, DE LA LECHE A LA CARNE

La iniciativa busca transformar animales que históricamente fueron considerados subproductos del tambo en una fuente de mayor valor económico.

En un contexto donde la carne tiene hoy una tracción comercial superior a la de la leche, esa reconversión puede mejorar la rentabilidad por hectárea sin eliminar la actividad lechera.

El proyecto del INTA pretende generar datos concretos sobre rendimiento productivo y económico de estas cruzas terminales.

Según la planificación oficial, las inseminaciones realizadas durante 2024 permitirían contar con las primeras 30 cruzas nacidas en marzo de 2027, que serán evaluadas en distintos indicadores.

La adopción de esta estrategia está ligada a la mejora de los índices de crianza y recría de hembras dentro del tambo.

Si la mortalidad y las tasas de preñez son favorables, el productor puede destinar vientres excedentes a cruzamientos con genética carnicera sin poner en riesgo la reposición del rodeo.

El médico veterinario Nicolás Welschen explica que en el establecimiento la mortalidad anualizada de hembras se ubica por debajo del 1 %, lo que facilita la planificación reproductiva.

Con esa base, el uso estratégico de semen sexado en vacas de mayor mérito permite reservar vaquillonas para reposición y destinar otros vientres a cruzas con razas como la Aberdeen Angus.

Al aplicar cruzamientos terminales, el tambo obtiene animales con mayor conversión y calidad de canal respecto del Holstein puro.

Eso exige conocer la dinámica interna del establecimiento para definir cuántas vaquillonas necesita asegurar la reposición y cuáles pueden optimizarse hacia carne.

GENERAR DATOS PARA TOMAR DECISIONES

Una de las barreras para la expansión del beef on dairy en la Argentina es la falta de información local sobre su rendimiento productivo y económico.

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El objetivo del INTA Rafaela es llenar ese vacío con un seguimiento técnico que mida eficiencia de conversión, consumo de alimento y calidad de canal.

Los resultados permitirán establecer escenarios donde la estrategia sea ventajosa sin alterar la estructura del tambo.

Según Welschen, el sistema ofrece flexibilidad al productor, porque permite adaptar la decisión reproductiva al mercado sin transformaciones estructurales profundas.

Además de los datos productivos, el estudio aportará información relevante para la planificación económica del establecimiento.

Con cifras sobre costos de recría, ingresos por carne y requerimientos sanitarios será posible comparar alternativas y diseñar políticas de manejo más precisas.

Para los tambos, incorporar el beef on dairy no significa renunciar a la leche sino optimizar el uso de los vientres que no son indispensables para la reposición.

Si la experiencia del INTA Rafaela demuestra mejoras en ingreso por animal y eficiencia, la estrategia podría escalar hacia sistemas comerciales bajo criterios técnicos comprobados.

Los productores que siguen la prueba esperan resultados que permitan tomar decisiones concretas en los próximos años.

Mientras tanto, el proyecto enfatiza la necesidad de adaptabilidad productiva y de mercados para que la transición sea rentable y sustentable.

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