El asado bajó hasta 30% en la Patagonia tras una polémica decisión sanitaria del Gobierno

La flexibilización de la histórica barrera sanitaria en el río Colorado desató una ola de críticas del bloque rural patagónico y encendió la alarma comercial en Chile.

Una medida adoptada por el Gobierno nacional provocó un sacudón en los mercados de carne del sur argentino. Desde fines de junio, el Senasa autorizó el ingreso de cortes bovinos con hueso plano –como costilla y esternón– desde zonas libres de fiebre aftosa con vacunación hacia la Patagonia. Esto redujo el precio del asado hasta un 30% en supermercados del Alto Valle rionegrino y en Neuquén, pero encendió una fuerte polémica sanitaria y económica en la región.

La resolución 460 del Senasa, que habilita esta flexibilización, no solo generó un alivio inmediato para el bolsillo de algunos consumidores, sino también un fuerte rechazo de las entidades rurales patagónicas. Según sus dirigentes, se trata de “un retroceso en materia sanitaria” que pone en riesgo el estatus libre de aftosa sin vacunación, un sello distintivo de la ganadería del sur argentino.

¿Más carne o más riesgo? La disputa detrás del precio bajo

En los supermercados de Río Negro y Neuquén, las planchas de asado bajaron considerablemente de precio: en algunos casos, pasaron de más de 17.000 pesos a alrededor de 13.000 pesos por kilo. El impacto, sin embargo, se concentró en ese corte. “El resto de los precios se mantiene igual”, admitieron desde el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro.

Pero para los productores patagónicos, la rebaja tiene un costo sanitario y comercial que podría ser mucho mayor. La región ostenta un estatus sanitario privilegiado: es la única del país libre de fiebre aftosa sin vacunación, lo que le permite acceder a mercados internacionales exigentes como el de Japón o el de Chile.

“El sentido común indica que la barrera debería ampliarse hacia zonas sin vacunación, no al revés”, afirman desde la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro. En un comunicado reciente, sostienen que la apertura a carne con hueso de zonas con vacunación “expone innecesariamente a la región a riesgos sanitarios y comerciales”.

Rechazo judicial y reclamos al Senasa

La preocupación no quedó solo en palabras. El bloque rural patagónico presentó amparos judiciales en varias provincias. Sin embargo, esta semana llegó un revés: el juez federal de Viedma, Hugo Greca, desestimó la cautelar que había solicitado la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, por considerar que no se probó la “manifiesta arbitrariedad” de la resolución del Senasa.

El presidente de la Sociedad Rural de General Conesa, Roberto Gutiérrez, lamentó la decisión judicial. “No esperábamos otra cosa, pero vamos a seguir insistiendo. La semana próxima nos reunimos en la Rural de Río Negro para definir nuevos pasos. También estamos atentos a lo que resuelvan los tribunales en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego”, anticipó.

Además, señaló que ya pidieron audiencia con la nueva presidenta del Senasa, María Beatriz “Pilu” Giraudo. “Sabemos que conoce la región, por eso es fundamental que escuche nuestra posición”, indicó.

Una carne más barata, pero de menor calidad

Aunque los consumidores notaron la baja de precios, los productores patagónicos cuestionan la calidad de los cortes provenientes del norte de la barrera. “Es un novillo de exportación de 500 kilos, muy engrasado. El costillar les quedaba de clavo y lo traen a vender acá. Es lógico que la gente cuide el bolsillo, pero también hay muchos que prefieren no comer ese asado”, advirtió Gutiérrez.

La diferencia entre ambos sistemas productivos es clave. En la Patagonia, el ganado se cría bajo condiciones pastoriles, sin vacunación contra aftosa, en un entorno libre de enfermedades de importancia internacional. El resultado es una carne de menor engrasamiento, con mejor terneza y muy valorada en los mercados gourmet.

“Lo que está entrando ahora responde a otra lógica. No es solo una cuestión de precios, sino de identidad productiva y sanitaria. Si se rompe eso, perdemos todos”, advierten desde las entidades rurales.

Consecuencias internacionales: Chile en alerta

La decisión también generó repercusiones fuera del país. El gobierno de Chile, que importa carne patagónica, suspendió sus compras y anunció que realizará una auditoría sanitaria a la región. El cierre temporario de ese mercado representa una amenaza concreta para el negocio exportador de la Patagonia.

Los productores señalan que esta incertidumbre complica aún más la competitividad de la ganadería regional. “Chile era un mercado seguro, y ahora se pone en duda nuestra sanidad por una decisión tomada sin consensuar con el territorio”, dijeron desde el sector.

Actualmente, la Patagonia cuenta con unas 2 millones de cabezas de ganado vacuno. Aunque representa una porción menor del rodeo nacional, su peso en términos sanitarios y comerciales es estratégico.

El Gobierno defiende la medida

Desde el Ejecutivo nacional sostienen que la resolución 460 busca “favorecer la oferta de carne argentina manteniendo los estándares sanitarios y sin afectar la producción ni los mercados internacionales”. Argumentan que el ingreso de carne con hueso desde zonas donde se vacuna contra la aftosa no compromete la bioseguridad regional, y que el sistema de control sigue siendo riguroso.

Sin embargo, los actores locales no comparten esa visión. Consideran que el avance sobre la barrera sanitaria rompe un consenso histórico y puede afectar a toda la cadena agropecuaria del sur. “No estamos en contra del abastecimiento, pero no a cualquier precio”, concluyó Gutiérrez.

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