La transformación tecnológica que durante décadas tuvo como principal escenario a la agricultura extensiva comienza a ganar terreno en la ganadería y la producción de forrajes. En ese proceso, los tractores ya no son considerados solamente una fuente de potencia, sino equipos capaces de aportar información, disminuir consumos y mejorar la organización de las tareas dentro de los establecimientos.
Así lo explicó Rodrigo Lanciotti, gerente de Marketing de Case IH, durante la Expo Rural 2026, donde la compañía presentó una propuesta especialmente orientada a los productores ganaderos, agrícolas y mixtos. “No se trata de vender un producto, sino de darle al cliente una solución, un paquete de herramientas para que pueda tomar la mejor decisión”, afirmó.
La presencia de Case IH en Palermo estuvo respaldada por sus concesionarios oficiales y por la exhibición de equipos representativos para ese segmento. Entre ellos se encontraron el Farmall JXM 55, pensado para las tareas cotidianas, y el Puma 170, destinado a planteos que demandan mayor potencia, capacidad operativa y tecnología.
Una oferta pensada para el productor mixto
Para Lanciotti, la Exposición Rural mantiene un valor particular porque permite acercar el campo a la ciudad y, al mismo tiempo, escuchar directamente las necesidades de los productores. Esas conversaciones también sirven para ordenar buena parte de la planificación comercial de la compañía durante el segundo semestre.
“Es una fecha interesante por esta interacción que se da entre el campo y la ciudad, pero también porque podemos estar rodeados de clientes y escucharlos”, sostuvo. “De acá sale un poco la planificación del segundo semestre”, agregó.
La propuesta de Case IH estuvo orientada principalmente al productor mixto, que combina agricultura, ganadería y producción de reservas dentro de un mismo establecimiento. Ese perfil necesita tractores capaces de trabajar con sembradoras, mixers, rotoenfardadoras, megaenfardadoras y otros implementos.
“Hoy tenemos una oferta más orientada a ese productor y apuntamos especialmente a tractores de 140 y 170 caballos”, explicó Lanciotti. La marca también mantiene alternativas polivalentes y de menor potencia para las tareas generales que se realizan diariamente en los campos ganaderos.

El ejecutivo consideró que el contexto favorable que atravesó la actividad durante los últimos meses comenzó a impulsar inversiones de mayor calidad. “Este viento de cola que está teniendo el sector hace que la inversión esté más orientada a tecnología y eso nos abre un espacio mucho más propicio”, señaló.
Menos combustible y más eficiencia
La incorporación de un tractor moderno puede producir mejoras directas sobre los costos y la organización del trabajo. En los equipos de menor potencia, utilizados con pala o para el movimiento de alimentos, los principales beneficios aparecen en la autonomía, la versatilidad y el consumo.
“Un productor ganadero que busca un tractor de alrededor de 100 caballos con pala va a ganar autonomía, versatilidad y menor consumo”, describió Lanciotti. Según explicó, la eficiencia operativa aumenta porque las tareas pueden completarse en menos tiempo y con un mejor aprovechamiento de los recursos.
Cuando el productor avanza hacia modelos de mayor potencia, como los de la línea Puma, también comienzan a incorporarse herramientas de agricultura digital. La telemetría permite analizar los recorridos, los tiempos de trabajo y el consumo empleado para completar cada operación.
“Con la telemetría podemos identificar cuál es la mejor ruta para distribuir el alimento en menor tiempo, gastar menos combustible y organizar mejor el trabajo del mixer”, explicó. La información también permite medir cuánto tiempo permanece el tractor regulando y cómo se realizan los movimientos entre los distintos sectores del establecimiento.
Esos datos modificaron la conversación entre las empresas de maquinaria y los productores. “Hoy el cliente puede decir que tarda menos tiempo en repartir la comida, gasta menos combustible y reduce el tiempo del tractor en ralentí”, enumeró.
“Eso significa aumentar la eficiencia operativa”, remarcó Lanciotti. El objetivo ya no pasa solamente por realizar una tarea, sino por conocer cuánto cuesta, cuánto tiempo demanda y de qué manera puede mejorarse.
El forraje entra en una nueva etapa
Durante años, la discusión tecnológica en la producción forrajera estuvo centrada en la calidad y la conservación del alimento. Sin abandonar esos objetivos, ahora comenzó a sumarse con mayor fuerza la necesidad de optimizar cada etapa del proceso.
“Siempre se habló mucho de calidad y conservación del forraje, pero hoy también se está hablando de eficiencia operativa”, sostuvo. Para Case IH, ese cambio obliga a construir una propuesta de valor integral y no limitarse a ofrecer una determinada maquinaria.
La adopción, sin embargo, no se produce de manera homogénea. Según Lanciotti, generalmente comienza entre los productores de mayor escala y luego avanza hacia establecimientos medianos, especialmente cuando los resultados pueden observarse en experiencias cercanas.
“Una cosa es que nosotros le contemos al cliente cuál es el retorno de la inversión y otra muy diferente es que vea ese retorno en el campo del vecino”, afirmó. “Cuando eso sucede, empieza a cambiar el paradigma”.
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El gerente de Marketing de Case IH reconoció que, históricamente, el ganadero tendió a privilegiar la incorporación de hacienda por sobre la compra de maquinaria. Sin embargo, la necesidad de hacer más eficientes los procesos está modificando gradualmente esa lógica.
“Muchas veces se dice que el productor ganadero prefiere comprar una vaca más antes que invertir dólares adicionales en un tractor”, comentó. “Pero el buen momento y la necesidad de ser más eficiente lo están llevando, de a poco, a dar ese salto”, aseguró.
Uno de los primeros cambios se observa en la potencia de los equipos demandados. Los productores comenzaron a elegir tractores más grandes porque necesitan realizar varias actividades con una misma unidad y porque esos modelos incluyen un nivel tecnológico superior.
Financiamiento para acompañar la inversión
El crédito volvió a ocupar un lugar determinante en el mercado de maquinaria agrícola durante 2026. De acuerdo con Lanciotti, marzo marcó una primera etapa de recuperación, cuando aparecieron tasas competitivas y se concretaron operaciones que estaban demoradas.
“En marzo se abrió una ventana con buenas oportunidades y tasas que el productor estaba esperando”, recordó. El mercado registró otro movimiento durante junio, aunque con condiciones menos favorables que las disponibles al comienzo del año.
En la ganadería, la demanda está concentrada principalmente en alternativas de financiamiento en pesos. Por esa razón, Case IH trabaja junto con CNH Capital para ofrecer herramientas adaptadas a las características de cada cliente.
“Sabemos que el productor ganadero no es tan adepto a las tasas en dólares y busca principalmente herramientas en pesos”, señaló. Entre las opciones analizadas se encuentran las cuotas anualizadas, los períodos de gracia y los primeros pagos alineados con la campaña siguiente.
Para Lanciotti, la tendencia hacia una mayor incorporación de tecnología ya está definida, aunque todavía se encuentra varios escalones por debajo de la agricultura de precisión aplicada en los granos. “Estamos en pleno proceso de adopción y el productor empieza a comprender el impacto que pueden tener la tecnología y la información”, aseguró.
La próxima campaña forrajera aparece como una oportunidad concreta para acelerar ese proceso. “Creo que es un momento interesante para que el productor mixto pueda invertir y preparar la campaña”, sostuvo.
“La idea es llegar a agosto y septiembre, cuando empiezan los trabajos con las pasturas, en condiciones óptimas para ser eficientes”, concluyó.



