Chicharrita: El cambio de temperaturas empieza a achicar las poblaciones

Con lo grueso de la cosecha maicera a salvo, los datos del 42º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados del 2 al 16 de mayo de 2026, volvieron a mostrar comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones, a la vez que empieza a percibirse el efecto modulador del cambio de temperaturas.

Las zonas endémicas del NOA y NEA parecen haber entrado en una estabilidad poblacional muy similar a la registrada en el informe anterior, y aparecen algunos síntomas en espiga en ciertos materiales en el NOA, que se están evaluando. El Litoral muestra una leve retracción de las poblaciones. Y en el Centro Norte -sobre todo en la zona de Córdoba- y el Centro Sur la plaga ha aumentado, aunque prácticamente no aparece impacto en espiga: muchos cultivos están cosechándose, o próximos a ello, ya están senescentes, por lo que no pueden alimentar a la chicharrita, que por lo general solo aparece en algunos ciclos largos.

Por otro lado, en lugares con altas densidades de insectos, comienzan a notarse disminuciones, lo que aparece ligado a dos fenómenos ambientales: la aparición de heladas, de distinta intensidad y duración, que empiezan a mostrar muertes de ninfas (más sensibles) y de adultos sobre la sobre las hojas, y la amplitud térmica, sobre todo en zonas endémicas, que también incide en la modulación.

“Aunque esta campaña esté a salvo, insistimos en que es crucial seguir la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no lo hacen, habrá que controlar los maíces voluntarios o ‘guachos’, que actúan como ‘puente verde’ para este vector”, dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red.

En el NOA, con el 85% de las trampas ubicadas sobre maíces, la población de Dalbulus maidis volvió a mostrar estabilidad, como en los últimos tres relevamientos, con una alta presión del vector (el 94% de las localidades capturaron más de 100 adultos por trampa). En algunos híbridos se evidencian manifestaciones en espiga asociadas al complejo de enfermedades transmitidas por la chicharrita.

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En el NEA, donde el 89% de las trampas se ubicó sobre maíces, en los que predominan los estadios reproductivos avanzados (R5–R6), las chicharritas muestran una retracción, aunque todavía con alta presión poblacional (el 61% de las localidades evaluadas presentó más de 100 adultos por trampa. Como en el NOA, se estudia la aparición de alteraciones a nivel de espiga en algunos híbridos.

En el Litoral, con el 61% de las trampas instaladas en cultivos de maíz, en el 97% se registró Dalbulus maidis, y en el 22% más de 100 adultos. También aquí se reportan síntomas foliares asociados al complejo de achaparramiento, aunque con mucha menos incidencia que en las zonas endémicas.

En el Centro-Norte, con el 83% de las trampas instaladas en maíz, el 74% de las localidades evaluadas registró más de 100 adultos por trampa, un incremento significativo respecto del informe anterior. No obstante, la incidencia del complejo de achaparramiento sigue siendo baja y localizada.

Finalmente, en el Centro-Sur, donde el 81% de las trampas se situó en lotes de maíz, se observaron incrementos poblacionales puntuales, aunque siguen predominando las localidades sin detecciones (40% del total). Asimismo, no se reportó sintomatología foliar asociada al complejo de patógenos responsables del achaparramiento del maíz.

Para acceder al informe completo de la Red y el detalle por regiones ingresar al link:  https://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=992

Fuente MAIZAR

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