La próxima campaña de soja comienza a tomar forma con una señal alentadora: los perfiles de suelo llegan recargados de humedad en buena parte de la región productiva. Ante esta perspectiva, DONMARIO plantea aprovechar la oportunidad mediante genética de alto potencial, fechas de siembra ajustadas y un manejo específico para cada ambiente.
La expectativa está puesta en una campaña 2026/27 influenciada por El Niño, fenómeno que suele aumentar la frecuencia de las lluvias sobre las principales zonas agrícolas argentinas. Sin embargo, la disponibilidad de agua también puede elevar la presión de enfermedades, dificultar el control de malezas y complicar la circulación en lotes con problemas de drenaje.
Diego Regnicoli, gerente de Desarrollo de Autógamas para la región Centro-Norte de Argentina de GDM, consideró que el escenario obliga a pensar en planteos capaces de capturar mayores rindes.
“Estamos ante un escenario de una campaña Niño, con precipitaciones por arriba de la media, y ya lo estamos comprobando con los perfiles recargados”, sostuvo el especialista. Según explicó, esa reserva inicial permite planificar el cultivo sin que la falta de agua aparezca, al menos en el comienzo, como la principal restricción productiva.
Una estrategia ofensiva para aprovechar el agua
Para Regnicoli, la respuesta no debería ser uniforme en todas las regiones, sino definida según la calidad del lote, la profundidad del perfil, la presencia de napa y el riesgo de anegamiento. En los ambientes de mayor productividad, la recomendación es adoptar una estrategia ofensiva y buscar fechas de siembra tempranas.
En la zona Núcleo, que comprende el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la ventana sugerida comienza hacia mediados de octubre. Adelantar la implantación permite ubicar las etapas decisivas del cultivo en momentos con mejores condiciones de radiación y explorar así mayores techos de rendimiento.
La decisión, de todos modos, debe acompañarse con una correcta elección del grupo de madurez. Para esta región, DONMARIO posiciona principalmente grupos IV cortos y medios, aunque mantiene alternativas del grupo III largo para los mejores ambientes o para productores que buscan anticipar la cosecha.
Dentro de la propuesta aparecen la DM 40E25 y la DM 46E25, ambas con tecnología Enlist y STS. La primera es una variedad de grupo IV medio que, según Regnicoli, combina elevado potencial productivo con un buen comportamiento sanitario.
Esta característica adquiere especial importancia en campañas húmedas, cuando las enfermedades de fin de ciclo pueden avanzar con mayor intensidad. Más agua amplía el potencial de rinde, pero también obliga a reforzar el monitoreo sanitario y la oportunidad de las aplicaciones.

La DM 46E25, por su parte, fue desarrollada para ambientes de alta productividad y se destaca por su combinación de rendimiento y estabilidad. La compañía la recomienda para la zona Núcleo, el oeste, centro y sur bonaerense, además de áreas productivas del centro-sur de Córdoba y Santa Fe.
Una soja para escapar de las lluvias de cosecha
Otra de las novedades es la DM 38E26, una variedad del grupo III largo orientada a los mejores ambientes de la región central. Su ciclo permite anticipar la madurez y adelantar la recolección frente a materiales más largos.
La estrategia puede resultar útil en campos con napas elevadas o antecedentes de excesos hídricos. “Nos permite posicionarla en los mejores ambientes de zona Núcleo, buscando anticiparnos a la cosecha y salir antes ante una posible lluvia torrencial”, explicó Regnicoli.
En Entre Ríos y en el centro de Santa Fe y Córdoba, la propuesta incluye la DM 50E25, del grupo V corto. De acuerdo con la compañía, este material está mostrando un salto de rendimiento frente a los testigos de su mismo grupo de madurez.
También se incorpora la DM 60E62, definida como una variedad de amplia adaptación dentro de la región central. Su ciclo más largo apunta a planteos que buscan estabilidad productiva sin resignar potencial de rinde.
Enlist y Conkesta frente a malezas y plagas
El aumento de las precipitaciones también puede alterar la eficacia de los tratamientos herbicidas. Las lluvias intensas posteriores a una aplicación pueden desplazar o “lavar” parte de los productos preemergentes, reduciendo su residualidad y obligando a efectuar controles posteriores.
En ese escenario, la tecnología Enlist amplía las herramientas disponibles para el manejo de malezas difíciles. El sistema permite utilizar herbicidas como 2,4-D colina y glufosinato sobre variedades tolerantes, siempre respetando las indicaciones de uso, las condiciones ambientales y las buenas prácticas de aplicación.
“Permite hacer aplicaciones sobre el cultivo nacido para combatir malezas sin tener penalidad de rinde”, señaló Regnicoli. La tecnología no reemplaza la rotación de principios activos ni el monitoreo, pero ofrece flexibilidad para responder cuando los tratamientos iniciales pierden eficacia.
Para Chaco, Santiago del Estero, Salta y Tucumán, DONMARIO suma la tecnología Conkesta, que combina la tolerancia del sistema Enlist con protección biotecnológica frente a determinadas especies de lepidópteros.
Dentro de este segmento se encuentran la DM 70K70, del grupo VII, y el lanzamiento DM 67K67. Los materiales fueron orientados tanto a planteos defensivos como a lotes de alto potencial del norte argentino, donde la presión de insectos y malezas exige una estrategia integral.
La calidad de la semilla define el arranque
La genética y la disponibilidad de agua pueden perder valor cuando la implantación es deficiente. Por ese motivo, Regnicoli remarcó la necesidad de utilizar semilla con buen poder germinativo, elevado vigor y tratamientos profesionales correctamente seleccionados.
“Es importante tener semilla de buen vigor y con buenos tratamientos terapéuticos para no tener pérdidas de stand de plantas en el momento de la siembra”, advirtió. Los suelos fríos, la humedad excesiva y la presencia de patógenos pueden retrasar la emergencia y generar diferencias entre plantas desde las primeras etapas.
Un stand uniforme es la primera condición para transformar el potencial genético en rendimiento. La densidad, la profundidad de siembra y la regulación de la sembradora deberán ajustarse a las condiciones reales del lote, evitando aplicar una receta única a ambientes diferentes.
Patricio Munilla, gerente de Marca de DONMARIO Semillas, adelantó que estos conceptos serán profundizados durante la Jornada de Actualización Técnica de la compañía. El encuentro se realizará de manera virtual el próximo 21 de agosto, con acreditación previa mediante el sitio oficial de la jornada.
La campaña ofrece una oportunidad, pero también plantea exigencias. El agua disponible puede elevar el techo productivo de la soja; convertirla en kilos por hectárea dependerá de la genética elegida, la calidad de implantación y la precisión de cada decisión de manejo.



