Cómo garantizar forraje de calidad en invierno

Especialistas del INTA El Colorado plantean que la implantación de verdeos de invierno es una estrategia clave para cubrir el bache forrajero invernal en sistemas ganaderos subtropicales, y ofrecen pautas para su correcta implantación y manejo.

Recomiendan planificar con anticipación: elegir lotes con buena aptitud productiva, suelos profundos y acceso adecuado al agua. Indican realizar un barbecho previo de 40 a 45 días para favorecer la mineralización y obtener una cama de siembra adecuada. La ventana óptima de siembra se ubica entre mediados de marzo y abril, condicionada a precipitaciones iniciales de 30 a 50 mm.

En la región, estos verdeos pueden aportar entre 3.000 y 5.000 kg de materia seca por hectárea en distintos momentos del ciclo. Las especies más utilizadas son avena sola o en consociación con leguminosas como vicia o melilotus, lo que mejora el balance entre fibra y proteína. En el sur provincial, la alfalfa también se emplea para pastoreo y confección de reservas.

Los verdeos de invierno contribuyen a mantener el estado corporal del rodeo, especialmente en categorías sensibles (por ejemplo, vaquillas de reposición de 1 a 2 años), ya que son forrajes de alta digestibilidad con 17–20 % de proteína. Para aprovechar su potencial recomiendan manejo mediante apotreramiento rotativo, con entre dos y tres ingresos por campaña, permitiendo rebrote y mayor eficiencia. Sugieren tiempos de ocupación no mayores a dos días y ajustar la carga animal según la disponibilidad, preservando el ápice de crecimiento para asegurar rebrote.

Además, suelen integrarse con pasturas megatérmicas diferidas que aportan mayor fibra (aprox. 7 % de proteína), lo que ayuda a equilibrar la dieta. Aunque predomina el pastoreo directo, los remanentes pueden destinarse a rollos. Entre las principales limitantes mencionan la variabilidad climática otoñal y los costos de implantación, estimados entre 65 y 80 kg de ternero por hectárea.

Fuente INTA

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