La venta de la planta de ARSA en Arenaza reaviva la puja por el control de la industria láctea
La quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) abrió una nueva etapa para una de las plantas más emblemáticas del sector lácteo argentino. Varias empresas nacionales y alguna extranjera ya se posicionan para disputar la compra de los activos en Arenaza, partido de Lincoln.
La fábrica, que produjo marcas históricas como SanCor Yogs, SanCor Vida, SanCor Shimy, Sublime y Sancorito, fue controlada por accionistas vinculados a Vicentin Family Group y gerenciada con opción de compra por la firma venezolana Maralac. El cierre definitivo de las instalaciones ocurrió en febrero tras la declaración de quiebra judicial.
El juez subrogante Federico Güerri resolvió el 31 de octubre pasado la quiebra de ARSA y ordenó la liquidación de sus activos para terminar con un proceso de reestructuración que no prosperó. La paralización dejó en suspenso el futuro de una planta que llegó a emplear alrededor de 180 personas y que ahora se convirtió en activo estratégico.
Quiénes compiten por Arenaza
Fuentes del sector indicaron que entre los interesados aparecen García Hermanos Agroindustrial SRL (dueña de Tregar), la láctea Punta del Agua, el Grupo Elcor —propietario de la marca Tonadita— y Adecoagro. Además de estos nombres, hay otros grupos que siguen el proceso con atención por su potencial de reactivación industrial.
En el mercado analizan que difícilmente un solo jugador absorba la totalidad de los activos vinculados a la antigua red de SanCor, por lo que es probable que se produzca una fragmentación en la venta. Esa división podría facilitar la reactivación de plantas paralizadas y la redistribución de capacidad productiva entre varios actores.
La industria en plena reconfiguración
El interés por Arenaza se inscribe en una ola de movimientos y compras en la industria láctea, impulsada por una mayor apertura económica y menor intervención estatal, según especialistas del sector. El ranking 2024/2025 del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestra a Punta del Agua procesando 1,3 millones de litros diarios, a Adecoagro con 936.078 litros por día y a Tregar con 868.111 litros diarios.
Para el analista Alejandro Sammartino, la dinámica responde a una etapa de consolidación donde las compañías con mayor respaldo financiero toman protagonismo. Según su lectura, la concentración no necesariamente implica recorte de actividad, sino una apuesta por escala y competitividad para abastecer mercados regionales y externos.
Impacto local y expectativas de reactivación
La posibilidad de que la planta de Arenaza pase a manos de un nuevo operador genera expectativas en la comunidad y en proveedores locales por la potencial recuperación de empleos y servicios asociados. En el sector destacaron que la venta de activos podría transformar instalaciones con baja actividad en centros productivos competitivos.
Las fuentes consultadas indicaron que la decisión judicial de liquidar ARSA buscó precisamente permitir la venta ordenada de los activos para evitar un estancamiento prolongado. El resultado práctico dependerá de cómo se estructuren las ofertas y del cronograma que fije el juez a cargo del expediente.
El proceso judicial y la discreción empresarial
El mecanismo de venta de los activos de ARSA sigue definiéndose en el ámbito judicial y todavía no hay ofertas públicas confirmadas ni adjudicaciones formales. Consultado por LA NACION, Ramiro García, uno de los propietarios de Tregar, manifestó que no estaba autorizado para brindar información sobre las gestiones de la empresa respecto de la inspección de la planta.
Los operadores del sector esperan que las posibles compras se concreten mediante adjudicaciones parciales que permitan acelerar la puesta en marcha de líneas productivas. La dispersión de activos también podría favorecer competencia y diversidad de oferta, según analistas que siguen el expediente.
Por qué importa para el agro y el consumo
La venta de una planta como la de Arenaza incide en la cadena láctea al afectar capacidad, empleo, demanda de insumos y logística regional, elementos clave para productores y consumidores. Además, la llegada de capitales nacionales o extranjeros puede cambiar la estrategia productiva y exportadora del sector en el mediano plazo.
Para los lectores del interior y los productores, el caso ARSA es un termómetro de cómo se redistribuye la industria y de qué actores consolidan capacidad en un mercado competitivo. Seguiremos de cerca los plazos judiciales y las ofertas que definan el futuro operativo de Arenaza y otras plantas vinculadas al antiguo entramado de SanCor.


