En un ensayo realizado en Azcuénaga, partido de San Andrés de Giles, quedó a la vista la diferencia entre parcelas con control tradicional y otras tratadas con la nueva tecnología presentada por Syngenta. La compañía dice haber desarrollado durante más de una década una solución dirigida a una de las malezas que más preocupa a los productores: el raigrás resistente.
La Argentina se convirtió en el primer país en aprobar Authence y su ingrediente activo, Virestina, anunciado como el primer herbicida selectivo para el control de malezas gramíneas resistentes en soja y algodón en casi 40 años. El producto también puede utilizarse en presiembra sobre cereales y maíz, lo que amplía su potencial uso en la campaña agrícola.
En el lote de demostración, las franjas tratadas con los esquemas tradicionales mostraban plantas sobrevivientes y rebrotes, mientras que la franja con Authence quedó prácticamente limpia. Esa imagen operó como evidencia visual de la eficacia en campo que Syngenta reivindica tras la investigación y los ensayos.
Según la compañía, las gramíneas ya explican más del 50 % del conjunto de malezas en el país, una situación que, por su escala, requiere nuevas herramientas de manejo. Desde la empresa recuerdan que hacía más de 30 años que no se registraba una alternativa de este alcance para gramíneas resistentes.
Una respuesta a un problema en expansión
Syngenta estima que las malezas resistentes afectan cerca del 70 % del territorio productivo argentino y que, en promedio, pueden producir pérdidas de rendimiento de hasta el 70 % en lotes afectados. Ese volumen de impacto económico y productivo fue uno de los motivos para acelerar el desarrollo y la aprobación local de la nueva molécula.
Para diseñar la solución, la compañía relevó 69 poblaciones de raigrás provenientes de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, y además muestreó otras 162 poblaciones de gramíneas estivales como capín, echinochloa, sorgo de Alepo y eleusine. Con esos datos construyó un mapa nacional de resistencias que identifica mutaciones predominantes por región y ayuda a entender por qué ciertas herramientas dejaron de funcionar.
En vez de desarrollar primero una molécula y probarla después, Syngenta partió por investigar qué ocurría dentro de las plantas que sobrevivían a los tratamientos. Técnicos tomaron muestras en campo y las analizaron mediante estudios genómicos en un centro de investigación en Inglaterra para identificar las mutaciones que generan la resistencia.
Resistencias múltiples y mapas para decidir
El resultado reveló un problema creciente: la Argentina pasó de reportar una sola maleza resistente a comienzos de los 2000 a contabilizar hoy 28 biotipos con resistencias, varios de ellos capaces de tolerar múltiples modos de acción. Esa complejidad complica el manejo y obliga a revisar secuencias de control que antes eran efectivas.
En muchos casos, problemas atribuidos al tamaño de la maleza o al momento de aplicación resultaron ser, en realidad, poblaciones con mutaciones que las hacían inmune a determinados herbicidas. El mapa de resistencias permite ahora saber si una población porta una, dos o más mutaciones y por qué ciertas herramientas fallan en lotes concretos.
En los ensayos de Azcuénaga, la secuencia propuesta por la empresa mostró niveles de control significativamente superiores a las estrategias tradicionales. La recomendación técnica incluye una aplicación inicial con glifosato o sulfosato acompañada de Authence y aceite, seguida aproximadamente a los 30 días por una segunda aplicación con desecante y un herbicida residual.
Impacto en manejo y costos
El propio raigrás es ilustrativo del problema: acumuló resistencias hasta volverse tolerante a glifosato y a varios graminicidas que antes eran claves en el manejo de gramíneas. El ejemplo del cletodim refleja el cambio en la práctica agrícola: el volumen comercializado pasó de 8 millones de litros en 2018 a 26 millones de litros en 2025.
Ese incremento no solo implicó subir dosis, sino también aumentar aplicaciones y modificar la forma en que los productores usan las herramientas disponibles. Como consecuencia, muchos productores tuvieron que ajustar manejos, sumar aplicaciones o replantear decisiones productivas para intentar mantener sus lotes controlados.
La elección de Argentina como primer mercado para el lanzamiento obedeció a la magnitud del problema local y al mapa de resistencias desarrollado por la empresa. Tras el estreno local, la compañía planea avanzar en mercados vecinos, con Brasil como prioridad por su similar crecimiento en la resistencia de malezas.
Qué significa para el productor
En las zonas más afectadas, las pérdidas de rendimiento pueden ubicarse entre el 40 % y el 50 %, y en situaciones extremas algunos productores optan por no sembrar el lote afectado. En casos de campos alquilados, la pérdida potencial puede llegar hasta el 100 %, una señal clara del costo social y económico del problema.
Authence aporta una nueva herramienta que, según los ensayos, mejora el control de gramíneas resistentes, pero no es por sí sola una solución definitiva ni exime de buenas prácticas. La vigilancia, la rotación de modos de acción, la correcta aplicación y la planificación integrada de malezas siguen siendo esenciales para preservar eficacia y sostener la productividad.
Los técnicos insisten en que la adopción responsable y el monitoreo continuo son clave para evitar que nuevas resistencias aparezcan rápidamente. Frente a un problema que ya condiciona decisiones de siembra y manejo, la combinación de innovación, mapas de resistencias y políticas públicas de seguimiento resulta imprescindible para el campo argentino.


